Publicidad:
Terra
La Coctelera

EL INSTRUCTOR PERSONAL

El instructor personal.

Claudia va a el gimnasio todos los días y de ahí han salido buenos polvos, un dia me comento que había un profesor con muy buen cuerpo pero que no sabia como llevarlo a la casa, le dije que le dijera que ella sentía un fuerte dolor de espalda y que si el hacia masajes, pero que no dentro del gimnasio para evitar chismes. Así lo hizo,.Yo ese dia me quede en la casa y utilice los monitores para oír a los bebes, puse uno en el cuarto principal y yo me quede escondido abajo en el cuarto del servicio. Se oía perfecto.

Cuando llegaron el corazón se me puso a mil, claudia le dijo que se iba a bañar que por favor la esperara, se demoro un rato y por lo que oí se había también maquillado. Aunque ella es muy bonita al natural el maquillaje la hace ver mucho mas atractiva tanto que el instructor le dijo que se veía muy bonita, y le alabo el cuerpazo que ella tiene.

Claudia se había puesto un cachetero y un TOP para el masaje, ella le dijo que mejor subiera al cuarto para estar mas cómoda sobre la cama, oí cuando el le pregunto que donde le dolía y ella le dijo que toda la espalda, el le pidió que trajera aceite y que se quitara el TOP para poder hacer mejor contacto. Claudia regreso del baño con una toalla y se acostó bocabajo, hablaron del gimnasio, de ejercicios etc. la cosa se estaba alargando y nada; En un momento el debía estar en la parte baja de la espalda y Claudia le dijo que adoraba esos cacheteros que se los iba a manchar de aceite, que mejor se los quitaba. No lo supe sino hasta después ella no tenia nada debajo. El masaje debió seguir pero mas atrevido porque el le hablaba del lindo culo y que debía tonificarlo y le explico algún ejercicio donde abría las piernas, porque ella se volteo desnuda y le dijo que le daba pena hacerlo pues el vería todo.

Al rato le pregunto el instructor si ella quería que le masajeara las piernas y ella respondió que si, lo próximo que oí fue que ella le dijo que por ahí no le dolía y soltaron las carcajadas, entonces quieres que pare y Claudia le respondió que no, el se saco al rato la verga y le dijo que mirara como lo tenia, ahí empecé a escuchar el típico ruido de una mamada, Claudia le dijo que casi no le cabía en la boca  y sentí besos apasionados, luego el ruido de una cuca cuando es penetrada y los gemidos de Claudia que estaba a punto de enloquecer. Nunca había visto un tiro tan largo, mas de una hora y yo ya había llegado encima de mi mano, tenia afán de que se fuera para subir las escaleras y entrar de segundo en esa cuca humedecida por otro.

EL EX NOVIO DE MI ESPOSA

El ex novio de mi esposa

Desde que comenzamos en el mundo swinger  las reglas fueron muy claras, a mi me gusta mirar y a mi esposa le encantan los hombres., unión perfecta.  Pero aunque parezca inverosímil es muy difícil encontrar un hombre que cumpla tantos requisitos. Que sea atractivo, que tenga clase y sobretodo que funcione con un hombre mirando, hasta yo los entiendo por mas excitado que yo este, no funcionaria con alguien mirándome.

Con todo y eso conseguimos algunos a través de los años pero cada dia se hizo mas difícil. Entonces descubrí que me gusta tanto mirar como que mi esposa me cuente los pormenores de sus tiros. Eso hacia las cosas mas fáciles ella seria la esposa infiel, yo el cornudo y la victima el inocente que cree se esta comiendo una mujer casada infiel, que no lo es tanto.

Primer relato. Un ex novio.

A todos los hombres nos encanta conocer la vida sexual de nuestras esposas antes de casarse; Yo me las conocía con puntos y comas, alguna vez me contó de el primero con el que intento tener relaciones pero le dolía mucho y nunca lo hicieron.

Una tarde cualquiera llego Claudia mi esposa y me contó que se había encontrado con Jorge el ex novio en cuestión, mi mente empezó a maquinar el encuentro entre los dos, le pregunte a Claudia que que tal estaba. Y me contesto que churrisimo, Y entonces le pregunte si se lo quería comer y me dijo que claro, que le parecía deli.

Claudia lo llamo y le dijo que rico seria que se tomaran un tinto para hablar carreta, y lo invito a la casa, el dijo que le parecía súper y cuadraron. Yo me dedique a aleccionar a mi esposa en la ropa, tenia que ser muy sensual, también en los movimientos para mostrar mas de lo debido y en como llevar la conversación a la época en que intentaron hacerlo y no pudieron.

Yo estaría en la oficina y de ahí llamaría al fijo, que esta en el segundo piso, así ella podría contestar tranquila y hablarme lo que pudiera.

El dia por fin llego Claudia se vistió como lo habíamos acordado sensual pero no putoncita como yo quería. Estábamos ambos muy nerviosos, ella por que había sido su amor de juventud y yo porque era la primera vez que no estaba presente.

Me aviso cuando el timbro y espere como cuarenta minutos para hacer la primera llamada, le pregunte como iba la cosa y me dijo que bien que la había abrazado varias veces y que tenia la mano de el en la pierna todo el tiempo ademas que cada rato le decía que si no tenia una hermana melliza que le presentara. Colgamos y yo quede súper excitado a los veinte minutos llame de nuevo pues no aguante las ganas la sentí nerviosa le pregunte como iban y me dijo que bien, le pregunte si ya y me dijo que no, le pregunte si se habían besado y me dijo que si, Hasta que le pregunte: Estas desnuda y me respondió que si, le dije entonces ve y pásala  súper.

Cuando el se fue coji el carro y volé a la casa ahí tuvimos el mejor sexo en mucho tiempo

Pregunte todos los detalles, sobretodo los que me interesaba. Me contó que cada rato la abrazaba y le decía que estaba muy bella, que si no fuera casada le echaba los perros. En uno de esos abrazos las dos caras quedaron frente a frente y se besaron apasionadamente, el empezó a tocarla por todos lados y a desnudarla sin parar de besarla, entonces le levanto la falda y le metió los dedos para descubrir que estaba súper mojada. Me cuenta Claudia que ahí fue cuando yo llame.

Luego de contestar mi llamada bajo a la sala nuevamente y el tenia los pantalones abajo y la verga afuera, ella se sentó encima y la verga entro como mantequilla, se besaban apasionadamente, luego Claudia puso sus tetas en la boca de Jorge y ella llego al clímax en máxima excitación.

Lo único que no se cumplió de acuerdo al trato fue que de lo arrecha que estaba se le olvido el condón. Pero no paso a mayores, luego se siguieron viendo de vez en cunado  hasta que la cosa se enfrío.

MI CUÑADA FOGOSA

Mi cuñada fogosa

Hola, tengo una cuñada que es una verdadera putita. Todo empezó mientras pasábamos unas vacaciones en un apartamento de la playa, yo y mi mujer y  su hermana y su marido. Mi cuñada tiene 36 años y yo 50. Ella es un verdadero bombon, delgada, con unas tetas operadas grandes y perfectas, un culo que esta hecho para romperlo y una boca que esta pidiendo polla.

Los primeros dias en el apartamento fueron normales, hasta que al tercer dia ellos se fueron a la playa antes y cual fue mi sorpresa que ella estaba haciendo top-less con un tanga. Por fin pude ver sus maravillosas tetas, enormes y erguidas. La tia no paraba de moverse y con ella sus tetas. Ni que decir tiene que me puso la polla como un palo y tuve que meterme en el agua para relajarme. Tengo que decir que unos años antes al inicio yo de estar casado y ella contando 25 una noche nos pusimos borrachos y nos enrollamos, ella me saco la polla y me la empezo a mamar pero no siguio y nunca volvimos a hablar del tema. Bueno, siguiendo con el relato despues de estar en la playa enseñando las tetas ya no le importaba ir por la casa medio desnuda, y por supuesto siguio haciendo top-less en la playa. Al cabo de una semana mi cuñado empezaba a trabajar por lo que por la mañana se iba y no volvia hacia la tarde. Antes de irse a trabajar follaban puesto que los podia oir. Al cabo de unos dias ya no aguante mas, tal como se fue mi cuñado temprano por la mañana, me levante sigilosamente de la cama donde dormia mujer y abri su puerta, lo que vi me puso a mil, mi cuñada estaba boca abajo con las piernas abiertas enseñando su chocho recien follado, ya que le salia unos goterones de leche de mi cuñado. Ella dormia y la habitacion estaba semioscura. Me arriesgue y entre. Cerre la puerta con sigilo y me quite los calzoncillos. Mi polla estaba dura como nunca.

Tengo una polla de 21 cm y gordota. Me puse encima de ella sin tocarla y empeze a pasar mi polla por su chocho. Ella estaba de espaldas y debio pensar que su marido queria mas, puesto que no dijo nada. En ese momento se la empeze a meter despacio por ese glorioso aguejero. Tenia restos de semen caliente de mi cuñado pero no me importo. Se la fui metiendo hasta el fondo, y empeze un mete saca brutal, empezo a gemir pero enseguida se dio cuenta que no era su marido por el grosor de la polla, y en ese momento se giro y me vio. Su coño ya estaba super lubricado. ¿que haces? me pregunto sin alzar la voz, le conteste "no digas nada, no vayas a despertar a tu hermana, no querras que nos separemos, verdad? se que te gusta zorra". Se callo y en ese momento supe que era mia. Levanto el culo un poco y empeze a bombearla brutalmente. Era tal mi excitacion que me corri enseguida y la inunde con litros de leche en su caliente coño. La saque, me puse los calzoncillos y antes de irme pude ver su coño revosante de mi leche. Cerre la puerta con cuidado y volvi a mi cama con mi mujer.A m mujer la tuve que satisfacer tambien una hora despues, lo que no se imagino es que tenia dentro de su coño una polla con los flujos de su hermanita.

Durante ese dia no dijo nada, como si nada hubiera pasado. A la mañana siguiente, tal como se fue su marido, volvi a entrar y la encontre igual que el dia anterior, con el coño con hilos de semen que su marido se acababa de follar. Me quite los calzoncillos y le di la vuelta, sin tiempo a reaccionar le abri las piernas y se la ensarte de golpe. Hizo un ademan de sorpresa pero sonrio, empeze un mete y saca hasta que la saque, me puse boca arriba y le empuje la cabeza a mi polla. Se la trago de golpe, me la empezo a mamar de forma desenfrenada durante 15 minutos, cuando estaba a punto de correrme se puso encima y me empezo a cabalgar. Podia tocar sus enormes tetas por fin. Movia de culo de arriba a abajo dandome un placer indescriptible, al cabo de un rato tuvo un orgasmo pero no pudo gritar para no despertar a su hermana, yo me vine dentro de su coñito. Tenia tal calentura que la puse a cuatro patas y se la ensarte en el culo, que pude comprobar que ya estaba bien abierto por mi cuñado. Me vine otra vez dentro de su culito hermoso. Tal como acabe sin decirle nada me volvi a mi habitacion. El resto de las vacaciones me la folle todos los dias por la mañana, despues de follarsela su marido.

Despues de esas vacaciones cuando tengo ganas me paso por su casa y me la follo cuando quiero.

UNA LARGA HISTORIA

Una larga historia

Hace años, del trabajo me pagaron un diplomado relacionado con las Humanidades en una universidad privada, éramos una docena de alumnos y sólo tres varones. Un cuate que estaba en un seminario para ser sacerdote, un gay abierto bastante mamón al que nadie soportaba y yo, que a pesar de no ser guapo, las mujeres me encontraban bastante atractivo por ser el único con el que podían coquetear, a pesar de que entonces estaba casado con una mujer guapa, inteligente y complaciente.

En la novena femenil había de todo, una güera -o mona como dicen en Colombia- alta, mínimo de 1.75 ms y mucho más con tacones, linda, de pelo largo, tetas de escándalo y risa fácil; una castaña que se teñía el pelo de rubio, con unas nalgas como yegua de cuarto de milla; una colombiana no muy agraciada pero con un cuerpo de tentación al que le sacaba muy buen provecho con ropa muy favorecedora; las feas normales, la gorda que nunca falta y Asunción, que se notaba estaba en la escuela por pasar el tiempo de alguna manera. Ella manifestaba de manera tácita que tenía dinero de abolengo por su porte aristocrático, por sus ropas simples pero finas y por sus modales. Casi no participaba al principio en las dinámicas grupales.

Una noche, me dirigí a dejar unos libros a la biblioteca antes de que cerrara y al llegar al estacionamiento me encontré a Asunción frustrada porque su vehículo nuevecito no arrancaba -eso ocurrió antes de que los celulares fueran tan omnipresentes. Estaba a punto de llorar del coraje. Entonces me ofrecí a llevarla, al principio no quería, pero la necesidad la venció. A partir de allí fuimos rompiendo el hielo, nos confesamos los pequeños problemas en nuestros matrimonios, compartíamos ideas e hicimos algo cercano a la amistad. Me gustaba su corte de pelo, su dentadura perfecta, su ingenio.

Semanas después me preguntó que cuales serían mis planes para el fin de semana, como mi esposa, que trabajaba en una empresa que organizaba convenciones, iba a estar en Cancún, le confesé que pensaba ir al cine, ver a algún amigo y comer con mis padres, nada más.

En respuesta me dijo que si me interesaba ella iba a estar con su marido en una "cabaña" que tenían en un club de golf, ellos la utilizaban como casa de campo porque la casa-club tenía gimnasio y alberca y podía jugar golf y tenis si así lo quería. Acepté. Me dio un mapa para no perderme.

El sábado temprano incursioné por una zona de la Ciudad de México que ignoraba, muy alejada de la civilización. Arribé a un club de golf muy selecto, los guardias sólo me dejaron pasar tras confirmar que sí estaba invitado por un residente. Al llegar a su hogar, que era una mansión hermosa en toda la regla, me presentó a Daniel su marido, un tipo alto, galán y simpático.

Primero fuimos a nadar y Asunción me sorprendió, era una falsa flaca con hermosos pechos y una figura torneada. Paseamos por el club para hacer hambre, de retorno a la casa estuvimos bebiendo, comimos carnes frías que había preparado la servidumbre a la que habían despachado y platicábamos de todo y nada hasta que comenzamos a abordar temas sexuales.

Poco a poco Daniel me preguntó que si me interesaría iniciar un trío allí, con ellos. Lo pensé un rato, estaba felizmente casado pero el deseo es el deseo. Entonces nos desvestimos, Asunción se acercó a mí, me besó mientras su marido la cachondeaba por atrás, ella me jaló y me paró, quedamos en un círculo, ella a mi derecha y él a mi izquierda. Yo le metía los dedos de la mano derecha en la vagina, ella me agarraba la verga y su marido le frotaba el culo y las tetas.

De pronto sentí que Daniel me agarraba la verga, cuidadosamente, pero con pericia, tras algunos segundos ambos se agacharon y para mi infinita sorpresa se empezaron a disputar mi palo erecto, me lo chupaban y se besaban, me comencé a preocupar, era más de lo que me había imaginado. Tras cierto tiempo Asunción me jaló a una cama, nos colocamos de manera tal que ella me felaba mientras su marido se la cogía de perrito, cuando estaba a punto de venirme, ella se detuvo y se fue. Daniel y yo nos quedamos jalándonos los penes para no perder la emoción.

Asunción regresó con vaselina, desinfectante y condones. Puso a su marido boca abajo y le empezó a untar la vaselina en el culo y lo empezó a dedear, cuando el pedía más, se detuvo, se acercó a mí, me dio otra chupada y me colocó un condón. Entonces me jaló hacia su hombre y me dijo: "Métesela, si, plis", con sus ojos hermosos y los labios que ponía en forma de corazón.

La verdad no supe qué hacer, pensé "Estos creen que soy puto o qué", Daniel me acercaba las nalgas y poco a poco se las fui sobando y le recorrí su ranura con mi verga, me acomodé y lentamente se la dejé ir, ya que el sexo anal no es tan fácil como el vaginal, ¡estaba incrédulo cogiéndome a un hombre y agarrando ritmo!

El estaba superexcitado y gozando más que yo. Cuando terminé me quité el condón, él quiso besarme pero no acepté. Fui a la cantina a servirme un trago fuerte y a lavarme la cara, las manos y la verga. Cuando regresé a la sala, él se la estaba cogiendo armas al hombro y los gritos de ambos entre que daban susto y eran un llamado a una orgía. Acabaron.

Asunción seguía en celo y su marido reposaba. Ella se acercó a mí y quería acariciarme yo me negaba, susurraba "Qué, no te gusto ya". Yo vacilaba, pero enfrente de mí tenía una vagina de primera calidad, reanudamos los besos y las caricias. La dedié, mordía ligeramente sus pezones sin causarle daño y cuando iba a metérsela su marido me aventó un condón, "A pelo sólo yo", señaló. Me la cogí rico pero nervioso. Su aroma era exqusito y se dejaba hacer a mi placer.

Estuvimos diez minutos o un cuarto de hora en silencio, escuchando nuestras respiraciones acompasadas. Fui al baño, me vestí y me despedí de ellos. Salí de allí diciéndome: "Bowler no eres puto, pero no lo vuelvas a hacer". Hasta empecé a cuestionar mi virilidad.

En las semanas siguientes estuve muy cariñoso con mi esposa y distante de Asunción, me hice muy amigo de la colombiana que vivía con su hermana y una amiga en una colonia céntrica. Una noche al salir de clases, Asunción me abordó, no me dejó escabullirme y me interrogo que qué me pasaba.

Le dije que no me había agradado la experiencia de echarme a su marido, ella lloro, me explicó que su marido era varonil, pero con tendencias bisexuales y que estaba muy enamorada y prefería ver con quién se acostaba su macho. De verdad lo quería.

El tiempo pasó, yo quizá para probarme mi hombría, me fui ligando a la colombiana. Ella sabía que era casado, pero eso parecía provocarla más. Pasamos de fajes en el cine, a que me diera mamadas en los coches, a acostones en algún motel, a diferencia de Asunción que tenía muy corto el vello púbico, ella lo tenía abundante y los pechos muy generosos. Tenía gran ritmo y se movía supersabroso, era muy cachonda. Me gustaba tanto la pinche bogotana que hasta mi mujer comenzó a sospechar, pero afortunadamente el trabajo la absorbía y yo me hice el celoso para desviar la atención, ya que sabía o eso quería pensar, que me era dedicadamente fiel.

Para probar que era muy chingón, una tarde a media cogida le propuse a Eva, así se llamaba la colombiana, que se integrara a un trío con otra mujer. Me respondió muy a la mexicana, "No soy tortilla", es decir lesbiana, y dijo que si yo apenas podía darle batería no podría con dos hembras. Pero yo insistí al notar el tono de su respuesta que se iba volviendo más dubitativo. Me dijo, "Y tu esposa qué opina". Le respondí que no iba a ser con mi esposa. "Entonces con quién", señaló. No me creía cuando le dije que con Asunción.

Tenía el teléfono de Asunción y al día siguiente me comuniqué con ella y pedí verla, ella no quería, herida por mi gelidez, pero al fin accedió a tomar un café. Le dije que me debía una, contestó que estaba de acuerdo que nos fuéramos de inmediato a un motel, hasta me tocó la verga por debajo de la mesa con un pie. Le dije que no, que me gustaría tener un trío en el que ella participara y yo ser el único hombre, se molestó mucho, me dijo que no era un objeto sexual ni la gata de nadie, discutimos tanto que otros parroquianos se nos quedaron viendo, se paró para irse pero yo se lo impedí y la besé con sentimiento verdadero ya que era muy seductora, nos dimos un buen faje en el estacionamiento hasta chorreó de lo lubricada que la dejé.

No me confirmó nada. Quedé con Eva en mi casa un viernes por la noche, ahora mi esposa estaba en Mazatlán, yo argumenté exceso de trabajo para no acompañarla y le hice una escena advirtiéndole que no anduviera de puta para cubrirme, ella me prometió amor eterno y se fue convencida de que el fin de semana me iba a portar de lo mejor.

La noche esperada Eva llegó con un pantalón embarrado y una blusa muy provocadora, llevaba su cepillo de dientes y una muda de ropa, para lo que se ofreciera. Al verla, olerla y tocarla pensé que era muy afortunado al tener solo para mí a ese hembrón, ya había olvidado a Asunción. Cuando tocaron el timbre supuse que era la pizza que había pedido para cenar, pero era Asunción que estaba sola.

Venía muy triste, me confesó que se había dado un agarrón con su marido porque ella quería que él le hiciera un hijo a pesar de sus joterías, pero él de plano no estaba listo para eso, él se había salido enfadado de su hogar y ella al estar sola había decidido venir a mi casa. Llegaron las pizzas y encontramos a Eva escuchando música, por cierto a The cure, se me quedó en la mente el dato, no sé por qué.

Asunción antes de ir al baño me pidió el teléfono, hablo con alguien y le suplicó que la cubriera y que dijera que había pasado la noche allá, colgó. Eva y yo empezamos a devorar la pizza, bebíamos vino. Asunción regresó en lencería negra, con liguero y todo, hasta a Eva se le antojo. La colombiana, que en cueros estaba monumental a pesar de no ser muy alta, para excitarnos más, llamar la atención o simplemente porque le vino en gana, se untó mantequilla en el coño y se empezó a fornicar a una botella de vino que aún no estaba abierta, era algo raro e íbamos de sorpresa en sorpresa esa noche, alcanzó el orgasmo con varios gemidos.

Eso desató nuestras bajas pasiones, pero no es fácil cumplirle a dos mujeres calientes, lo sabrá quien haya pasado por eso. Afortunadamente ellas se dejaron llevar y yo disfruté de uno de los espectáculos más bellos de mi vida, la pasión y arrojo de Eva y el dejarse llevar de Asunción.

El par besaba a su manera única, de forma diferente, cada una respondía a mi verga cuando la tenía adentro moviéndose peculiar, Eva cuando me la estaba atornillando, decía groserías colombianas y me hablaba de usted. Asunción suspiraba y le gustaba mucho que le lamiera el coño. Cuando se cogieron rozando sus vulvas y yo veía eso atónito, hubiera muerto feliz.

Ambas se quedaron a pernoctar, Asunción me confesó que le daba miedo dormir sola, y se quedó en mi cama matrimonial, era muy gentil y educada y cohabitamos en el lecho como si lo hubiéramos hecho mucho tiempo. A la mañana siguiente, las despedí pronto, no sin antes prepararles unos hot cakes, Eva no dejaba de excitarnos y se puso miel en las tetas que hizo le chupáramos y repitió el procedimiento con la otra a la que no le gustaba estar pegajosa. Luego se la pusieron en sus cuevitas y me la embarraron en el pene.

Se fueron, puse canciones de Pedro Infante sin mucha consciencia del por qué, me tomé unos tequilas y pensé que debía aprender todo de nuevo y meditar si debería seguir viendo carnalmente a mis dos colitas, antes de encaminarme al aeropuerto por mi mujer.

EL ARQUITECTO Y LA SORPRESA

Claudia y yo siempre estamos echando cabeza a ver que mas se nos ocurre para ponerle picante a nuestra vida sexual.

Un dia se nos ocurrió llamar firmas de arquitectos para pedir una cotización de remodelación de nuestra casa. El plan era que Claudia lo recibía y luego  le ofrecía un tinto y tanteaba el camino de la seducción, cuatro diferentes arquitectos fueron en diferentes días pero ninguno daba la talla del buen y difícil gusto de Claudia mi esposa.

Al quinto dia recibí un mensaje de texto en mi celular "Divino, buenísimo" me escribía Claudia, dos minutos después sonó mi celular.

Amor como hago, no se que hacer es muy serio me dijo Claudia, siéntalo en la sala y le muestras cucos y le hablas de lo churro que es. Tengo pantalón me dijo y hoy preciso no me puse escote.

Mi ágil y perversa mente tuvo una idea, -habla pestes de mi le dije que llego tarde y cansado, que ya ni te miro, que la mayoría del tiempo estas sola y que solo tiramos muy de vez en cuando. Si quieres dile que la tengo chiquita agregue.

Colgamos y deje que pasara casi una hora, pues sabia que no iba a ser fácil, llame entonces y Claudia me contesto desde nuestro cuarto donde sabemos puede hablar tranquila, como vas le pregunte, iba bien me respondió, pero que pena he echado pestes de ti me dijo y se río, pero no vamos a poder hacer nada hoy me dijo imagínate que el socio de el viene para acá a ver la casa, -pues dale con ambos respondí.- No hay la menos posibilidad me respondió, estas loco.

Entonces quedamos que ella le diría que lo llamaría un dia para que fuera a visitarla. Pensé que todo había quedado ahí pero pasaban los minutos y Claudia no me llamaba, mas de media hora estoy seguro, entonces la llame. Me contesto y le pregunte que pasaba y me dijo que nada que los tres estaban charlando y riendo, que el tema era el sexo y que aunque el socio era un poco feito era muy divertido y picaron. Entonces? Me apure a preguntar. No creo amor me dijo, le conteste que iba a llamar al celular de ella y que no me colgara, que quería oír la conversación.

Así lo hice, eso era un relajo, no sabia cual era cual pero había uno echándole flores todo el tiempo a Claudia, de pronto oí que hablaban de una vez que mi esposa modelo unos Baby Dolls y le pedían que les dejara ver las fotos, ella dijo que no sabia donde estaba la revista, entonces uno de ellos pregunto si tenia Baby Dolls en la casa y ella dijo- toda una colección, cosa que es cierta. Vamos pruébate uno le dijeron, están locos contesto Claudia.

Ahí mismo tome el fijo y la llame, porfa ponte uno, mira que ya somos tres los que queremos, y cual me pongo respondió, el blanco que tiene una capa que solo tapa las tetas y el mini calzón compañero.

Yo seguía escuchando por el celular de Claudia a los dos que estaban en la sala y le fui contando a Claudia lo que hablaban de ella, los tenia a mil en pocas palabras.

Claudia decidió aceptar y oí cuando les grito desde arriba, -esta bien les voy a mostrar uno. Yo temblaba de nervios pero comencé a excitarme como loco. oí por el celular cuando Claudia bajo a la sala, eso era la locura, mil piropos y petición de media vuelta. Ese Baby Doll es un peligro pues con cualquier movimiento la capa se mueve y las tetas quedan al aire, supe que eso paso porque alguno le dijo que tetas tan divinas tienes, - me regalas un beso? Les puedo dar un besito? le pregunto alguien, yo también quiero dijo el otro, desde ahí solo fue ruido de besos,  caricias,  y precalentamiento. En un momento Claudia les propuso subir a la cama para estar mas comodos y se olvido del celular por el que yo estaba escuchando.

Como a la hora y media el teléfono de mi oficina sonó, Claudia me dijo vente ya que tengo mucho que contarte, naturalmente salí volado y Claudia me esperaba con el Baby Doll puesto.

Supe que fue algo extraordinario, que los dos se peleaban por metérsela, que se la mamaba a uno mientras el otro la penetraba y luego cambie de posiciones, que lo único que no paso fue por la cola que definitivamente no le gusta, le dolían mucho las piernas de todo el movimiento que había tenido que hacer encima de uno, en cuatro, que le habían besado la cuca y las tetas a la vez y que ni sabia cuantas veces había llegado, que las vergas sin ser muy grandes tenían un tamaño perfecto.

Hicimos el amor ella y yo mientras me narraba todo, luego en la caneca del baño vi cuatro condones usados..... Así que repitieron me dije.

ME TIRÉ A UN PROFESIONAL

ME TIRÉ A UN PROFESIONAL

Soy Daniela, divorciada y en una relación actual. Mi cabello es lacio, largo, oscuro, me gusta llevarlo en una cola de caballo. Mi piel es clara. Sé que soy bonita. Tengo piernas largas, una bonita cintura, y unos pechos llenos, redondos, con grandes pezones. Aunque mi esposo actual es de buena posición social y económica, yo trabajo como secretaria en un despacho de abogados.

Y quiero empezar por contar una de las más locas aventuras que he corrido: la ocasión en que me tiré a un chico profesional.

Con mis amigas ya he estado en esos shows que se montan solo para mujeres. Pero me es más excitante estar en los bares para mujeres en los que los meseros son chicos atractivos, fornidos que andan solo en trusas ajustadas. Reunidas en grupo, juntas, las amigas nos dábamos ánimos para incursionar en esos bares y distraernos un rato de nuestros quehaceres diarios. Animadas por ser varias nos hacemos chistes subidos de tono y aprovechamos para dar una y otra caricia a los chicos, en sus torsos, en sus traseros apretados, o acariciarles como sin querer su paquete. O bien robarles un beso apretándonos contra de ellos, frotándonos contra el bulto de su entrepierna que llevan duro y sugerente, mientras ellos aprovechan para darnos un buen apretón en el trasero.

Pero más allá de esos besos y manoseos, generalmente nuca pasa nada a mayor cosa. Aunque habíamos pensado y nos dábamos ánimos para llevarnos a uno de esos chicos a la cama, nunca una de nosotras se había animado realmente a proponerle a uno de ellos darse un acostón.

El día siguiente a una de esas noches de parranda, que fue un viernes, empecé a fantasear en cómo sería el tirarme a un chico así de atractivo, uno de los que se anunciaban como "compañía para damas” en los diarios y en los anuncios en Internet. En fin que si antes había pasado solo viendo esos anuncios, ahora tomé el diario de mi esposo y me puse a curiosear con más detalle los anuncios. En una libretita, sin que mi marido pudiese ver, anoté los nombres y teléfonos de cinco de esos chicos que decían dar satisfacción garantizada.

Desde mi celular llamé a los cinco, les pregunté su edad, el precio y la duración de sus "atenciones". Traté de hacerles la plática para, guiándome por su voz y su trato, inclinarme por alguno de ellos. Mi elegido fue un tal Hernán. Su voz era muy varonil contestando muy gentil a mi plática. Le volví a llamar y precisé más mi interés, él me aseguro su total discreción y, por supuesto, mi satisfacción. Total que quedamos para vernos en el bar de un hotel céntrico, entre semana, una hora después de mi salida del trabajo. Le pedí que llevase un clavel blanco para reconocerle. Los días me los pasé en una ansiedad que solo pensaba en cómo me entregaría a él, cómo me haría suya, si sería cariñoso o salvaje al tomarme. Fantaseé en cómo serían sus manos, su boca, el color de sus ojos.

El día fijado a mi esposo le inventé, como acostumbraba cuando me era necesario, que tendría mucho trabajo y que saldría tarde de la oficina. Para la cita me preparé llevando en mi bolso lencería y ropa provocativa. Si bien él iba dispuesto a satisfacerme, yo deseaba provocarle, seducirle, gustarle y que deseara poseerme. Por teléfono desde la oficina había reservado una habitación. Llegué con antelación para subir al cuarto, cambiarme y retocar mi maquillaje. Había seleccionado una falda de color marfil, larga a mis rodillas y una blusa azul abotonada al frente, con un conjunto de lencería de color lila transparente. Con tacones altos y medias negras de liga, con mi cabello en una cola de caballo, me miré al espejo después de maquillarme ¡estaba lista! Con unos lentes obscuros, grandes, bajé al bar a esperarle. Mi idea era estar antes que él, medirlo cuando entrara, para decidir si me gustaba para tirármelo o me echaba para atrás.

Total que allí estaba yo, en el bar en penumbras, tuve que quitarme los lentes porque no veía nada. Pedí una cuba y me senté en una butaca en la barra. Si bien varios de los que estaban me miraron, ninguno se atrevió a acercarse a mí o, más bien, cuando alguno se hubiera atrevido yo ya estaba colgada de mi "acompañante".

Venía vestido con un pantalón de mezclilla desteñido, una camiseta azul oscuro y un saco deportivo beige. Llevaba el clavel blanco en el saco. Más bien alto, con un caminar seguro, su cabello oscuro bien peinado, su piel bronceada, sus manos grandes, sus ojos claros. Me cautivó y, antes de que pudiera decidir si me lo llevaba a la cama o no, él ya estaba a mi lado.

-¿Daniela? -me preguntó con su voz varonil. -Uh... -me quedé como tonta, sin saber qué decir y con la copa a medio camino de mis labios. -Me da gusto conocerte, estás preciosa -me dijo mirándome a los ojos. -Este... -estaba como ida ante ese espécimen de macho que era un cuerazo. -¿Deseas estar aquí un ratito, o deseas ir a alguna otra parte?

Yo lo que deseaba era olvidarnos de todo tipo de formalidades y que me tomara en sus brazos y me hiciera suya.

-¿Cómo sabes que soy yo? -una pregunta estúpida pero mi mente se había quedado en blanco. -Bueno, eres la única que está sola. Y una mujer así como tú nunca está sola a menos que lo desee.

-Pero, podría estar esperando a... alguien, a mi marido por ejemplo. -Podría ser, pero entonces me perdería de poder acompañarte está tarde ¿no?

Sentí que mis rodillas me temblaban, sentí que me derretía. No me pude contener, abrí mis labios y se los ofrecí. Galantemente se inclinó, me tomó de mi barbilla, cerré mis ojos, y me besó brevemente. Solo hizo que me diera sed. Sin inhibiciones me colgué de su cuello y le atraje para besarle. Me abrazó por la cintura, nuestros labios se fundieron y metí mi lengua dentro de su boca para tocar la suya. Estaba que ardía, no me aguantaba para llevármelo y estar a solas con él.

-Vamos, he alquilado un cuarto para que estemos juntos -le dije tomándolo de la mano. -¿No quieres terminar tu copa? -No importa, lo que quiero es tomar otra cosa.

De la mano subimos a la habitación, yo sentía que me mojaba toda ya. Me pude comportar adecuadamente hasta en tanto no se cerró la puerta del cuarto. Era mi momento de comerme a ese príncipe salido de algún cuento de fantasía. Ansiaba ya estar envuelta en sus brazos, sentirlo en mí.

-¡Tómame!, hazme tuya, soy tuya -me ofrecí.

Me arrojé a sus brazos buscando su boca con mis labios. Me estrechó fuerte, pegándome a su cuerpo. Mis pechos rozando su torso y mi vientre buscando frotar el bulto que se levantaba en su pantalón. Sus manos expertas recorrieron mi cuerpo, las deslizó sobre mi sostén, y las dejo resbalar sobre mi trasero, sobándome y metiéndose entre mis glúteos.

Sin dejar de besarnos y acariciarnos nos acercamos a la cama. Entre jadeos de deseo le quité el saco y desabroché su pantalón mientras él desabotonaba mi blusa. Metí mis manos dentro de su trusa, buscando su miembro. El hizo a un lado mi blusa dejando mis pechos solo cubiertos por el sostén, levantó mi falda y una de sus manos se hundió en el medio, buscando mi raja. Un gemido de placer se me escapó cuando sujeté su pene, duro, grueso, grande. Cuando su mano se encontró dentro de mi panty y dos de sus dedos se introdujeron en mi conchita cerré los ojos dejándole hacer, sintiendo ya que me corría. Mientras yo sujetaba su pene, él me frotaba con delicadeza pero al mismo tiempo con fuerza.

-Quiero hacerte mía -me dijo sin dejar de meterme sus dedos. -¡Quiero ser tuya! –le dije anhelante -Pero espera, quiero gozarte, quiero que no acabe el tiempo.

Sus pantalones cayeron al suelo y le empujé para recostarle en la cama. Tomé su trusa y se la quité dejando para mi asombro su verga erecta, depilada, con grandes bolas, ansiosa por darme placer. Terminé de despojarme de mi blusa y dejé caer mi falda, me puse en el medio de sus piernas y me incliné.

-Quiero chupártela -le dije.

Saboreé con mi lengua la cabeza de su pene, dándole pequeños besos, deslizando mi lengua por toda su longitud. Después ya desenfrenada me metí su pene todo dentro de mi boca y me puse a chupárselo. Le di una mamada de campeonato.

-Qué rico chupas Danny -me decía mientras me presionaba la cabeza hacia su polla -, chúpamela más.

Después de unos minutos que para mí fueron un deleite de saborear su pene, me monté sobre de él.

-¡Estás rico papi! -mi mente estaba embotada y no atinaba a saber qué decir. -¿Quieres que me ponga un condón? -me preguntó gentil. -No, quiero tenerte así papacito, sentirte todo y sentir cuándo te corras dentro de mí, no te preocupes, ya tomé precaución antes - le contesté fuera de mí, pues la precaución no estaba de más.

Me monté sobre él, tomé su miembro y lo coloqué en posición para penetrarme, frotando ligeramente la cabeza de su pene contra los labios de mi vulva, y me dejé resbalar hundiéndome todo su miembro dentro de mí, hasta la base. Me sentí delirar, era enorme y era un placer tenerlo dentro. Me incliné dándole mis pechos. Bajó mi sostén y me chupó delicioso con su lengua y su boca succionando mis pezones.

-¡Así papi, así! -le repetía mientras él me sujetaba de las caderas y yo me frotaba contra su pene. -Estás buenísima Danny -no dejaba de decirme él.

Así estuvimos un rato, morreándome con todo su miembro empalmado y chocando contra mi botoncito.

-Quiero que te subas arriba de mí y que me penetres tú -le dije. -Lo que tú quieras preciosa.

Cambiamos posiciones, dejándome a mí recostada en la cama, abriendo las piernas con él en medio. Tomé su pene y lo guié hacia mi interior. Para esos momentos estaba yo que ya no me contenía. En él sin embargo se adivinaba al profesional acostumbrado a tomar mujeres, con un ritmo pausado, sin detenerse entraba y salía de mi dándome oleadas de placer. En dos ocasiones le empapé viniéndome cuando me la metía, deleitada de sentir el peso de ese macho sobre de mí, inmovilizándome.

-Papi ¡qué rico estás! ¡Dame más! ¡Así, así! -le exigía yo. -Lo quieres ¿así? ¿Todo? -jugaba él. -¡Así papacito! ¡Así quiero que me cojas! ¡Mucho! ¡Métemela más!

Entre la calentura de mi cuerpo recibiendo el bombeo de él, mi mente iba obsesionada preguntándose a cuántas mujeres ya antes habría hecho gozar así, cuántas mujeres se le habrían entregado antes como lo estaba haciendo yo ahora, cuántas mujeres le habrían recibido entre las piernas sintiendo el cielo cuando él las penetraba. Sintiéndose tan putas como yo me sentía ahora recibiendo a ese semental entre mis piernas.

En algún momento su bombeo aumentó de intensidad, mientras él me embestía yo levantaba mi trasero para hacerle más fácil hundírmela más, llegar más al fondo de mi vientre, hasta sentir la base de su pene deteniendo su entrada, y sus bolas pegando delicioso entre mis piernas. Su respiración se aceleró, se puso tenso y duro dentro de mí. Me aferré a su espalda abrazándolo con mis piernas, con mi cara pegada a su torso, saboreando su sabor, sintiendo su calor, oliendo su loción masculina.

-¡Ahora papi! ¡Dámela! ¡No te detengas! ¡Quiero sentirte!

En una ola exquisita de placer sentí su verga descargarse en mi interior. Uno tras otro chorro de su semen cálido disparándose dentro de mi vientre, inundándome toda, haciéndome suya.

-¡Ah! ¡Sí! -gritamos los dos casi al mismo tiempo.

Se quedó así un momento y después, exhausto, se dejó recargar sobre de mí. Yo estaba que no cabía en mi calentura.

Así nos quedamos los dos, reposando. Con su miembro aún palpitando dentro de mí. Las dos horas de nuestro encuentro se me habían ido sin sentir, o mejor dicho, sintiéndolo todo. No me animaba a despedirme, a levantarme de la cama, dejándole. Solo pensando que mi esposo me estaría esperando en casa.

Le besé con pasión, deleitándome de nuevo metiendo mi lengua en su boca, jugando con su lengua. Me apretó por el trasero respondiendo a mi beso. Sin más remedio me levanté. Tomé un baño, me vestí con el traje sastre que había llevado durante el día en la oficina, me maquillé un poco para no despertar sospechas en mi marido. Con un último beso me despedí de él dejándole el pago por sus servicios de compañía en el buró. El se quedó en la cama, dejando caballerosamente que yo saliera antes del cuarto.

Otras cuatro ocasiones he vuelto a verle, y sus atenciones han sido igual de satisfactorias que esa primera vez.

 

ISABEL ERA VERDADERAMENTE INSACIABLE

ISABEL ERA VERDADERAMENTE INSACIABLE

Lo que a continuación les voy a contar, y que es 100% verdad, me sucedió deliciosamente por espacio de cinco años.

Cuando conocí a Isabel era una niña “bien”, de una familia sencilla pero sana. Ella era linda y con buen cuerpo. Yo acababa de llegar de los Estados Unidos, estaba un poco desubicado pero con las hormonas bien altas y encaminadas a procurar una rica mujer que me las acabara de acomodar. Ella estudiaba en la misma Universidad que mi hermano y en el mismo curso, razón por la cual no veíamos frecuentemente en mi casa por todos los trabajos que tenían que preparar.

Les comento que lo que más me atraía de esa niña, era su mirada de viciosa y a la vez su virginal cuerpecito. Eso era lo mejor de ella… Tenía unas tetas deliciosas, eran redonditas, paradas y de buen tamaño… Luego pude comprobar que sus pezones se llevaban el título mundial por el tamaño y por lo duros que se le ponían cuando estaba ella bien caliente.

Isabel un día, al poco tiempo de ponernos de novios, comenzó a lanzar comentarios súper-calientes sin razón aparente. Uno de ellos fue si a mí me gustaba usar ropa bien ajustada para que otras personas me vieran… Yo le respondí que no, pero que me excitaba ser visto por otras… De inmediato le devolví la pregunta… ¿Y a ti te gusta usar prendas ajustadas para que te miren? Isabel me respondió sensualmente: Ropa ajustada no tengo ahora en mi ropero, pero me encanta como me miras cuando me siento al lado tuyo en tu auto… La verdad sea dicha, cada vez que ella se subía a mi auto mi verga se despertaba descaradamente al ver sus muslos aparecer bajo esas falditas…

Días después, gracias a la generosidad de mi madre no sin antes prometerle que su dinero reposaría en las tiendas que ella me había indicado de manera perentoria, pude invitar a Isabel a salir de compras… Mi madre ya había trazado el itinerario: Pipe, primero vas a la tienda de Patty para que ella enseñe a ésa “flacucha” cuáles son las prendas de lencería que siempre debe usar y lucírtelas… Luego vas a la Boutique de Lola y escoges los vestidos que ella trajo hace pocos días; son lindos, muy pequeños y sexys. No permitas que “ésa” los escoja… Tú tienes que elegir los más bellos y los que se le vean bien pegados a su cuerpecito de campesina… (Mi madre se refería a sus tetas). Finalmente, mi Madre me advirtió que Cecilia (dueña de una de las más reconocidas peluquerías) estaba esperando a “la niña”, para transformarla.

Patty no escatimó en atenciones… Sin dejarse amilanar por la pena de Isabel, logró que ella aceptara más de 10 conjuntos de lencería (mmmmmmm)… Ligueros, catsuits, hilos, colaless, cacheteros, etc. Yo estaba alucinando.

Salimos de la tienda y nos dirigimos a mi oficina, rápidamente Isabel se sentó con las piernas abiertas y yo me coloqué a su lado. Isabel chupaba y succionaba mi verga, la saboreaba, me la ponía dura, jugosa, le encantaba lamer el líquido pre seminal que salía de mi verga se convirtió en su bebida favorita. Isabel abría sus piernas para que yo me arrodillara ante ella… mmm, me calentaba, me ponía ardiente por lo que yo me comenzaba a masturbar con la mano que me quedaba libre… La tomé con mis manos de la cintura y traje ese trasero hacia mi cara y comencé a lamerlo por el costado de su tanga, -mmmmmmmm, muéstrame que tan buena amante eres, corrí su tanga hacia el costado y empecé a recorrer la raya de su culo con mi lengua lamiéndole el ano.

Isabel se estremecía y apretaba más su delicioso trasero contra mi cara mientras se afirmaba en el respaldo de una silla, enseguida comencé a bajarle la tanga para que no me molestara en mi tarea, la bajé lentamente mientras se iba enrollando y la dejé a la altura de sus rodillas, la vista que tenia sentado en el sillón era fantástica y excitante, dejé de lamerla mientras Isabel separó un poquito las piernas y aproveché para meter una mano entre ellas y abarcar su rajita húmeda… La sentía muy caliente y palpitante.

La froté varias veces muy lentamente, presionándola y llegando con mi dedo índice a su clítoris, la respiración de Isabel se había vuelto agitada y profunda, notaba como disfrutaba mis caricias, no teníamos ningún apuro y toda la noche por delante - mmmmm, como me gusta - murmuraba ella, mientras la frotaba sintiendo su humedad desparramándose sobre la palma de mi mano y su vello púbico enredándose en mis dedos, mientras con la otra mano le acariciaba sus deliciosos pezones. Seguidamente se arrodilló entre mis piernas y empezó a masajearme muy delicadamente, acariciaba mi verga como una diosa mientras me miraba de una forma muy libidinosa, mmmmm, esto te va a gustar - me decía, mientras su mano de apoderaba de mi glande y comenzaba a frotarlo de arriba hacia abajo y viceversa.

Mientras hacía esto pude abrir más mis piernas y la deliciosa Isabel se acomodó mejor, comenzó a lamerme los muslos subiendo luego por mis testículos, sentía la humedad de su lengua inquieta recorriendo mi cuerpo y me sentía en el cielo, luego siguió por el tronco de mi verga que ya estaba durísima, la humedad fría de su lengua sobre mi sexo en llamas, me daba mucho placer.

Así estuvo un largo rato lamiendo mi verga dura con su lengua pero sin introducírsela en la boca, me lamía desde el tronco hasta la punta una y otra vez como si fuera un helado y de a ratos se detenía con su lengua en la cabeza y se quedaba ahí jugueteando mientras me retorcía de placer, yo con mis dedos revolvía sus cabellos y se los tironeaba cuando el placer me hacia tensionar el cuerpo.

Isabel se llevó mi verga a la boca y comenzó a tragársela muy suavemente mientras me miraba a los ojos sonriente, era la mirada de una puta dispuesta a todo, una mirada me que producía una calentura fenomenal.

- ¿Te gusta lo que te hace tu nueva putita? - Si, me encanta, no sabía que esta perrita fuera tan caliente - le dije como pude, ya que tanto placer no me dejaba aliento para hablar. - Este es solo el comienzo Pipe, has logrado encenderme y la noche recién comienza!-, mientras se tragaba mi verga, me acariciaba y apretaba los testículos causándome placer y dolor.

Como pude fui quitándole la poca ropa que le quedaba y dos deliciosas y duras tetas aparecieron frente a mí, muy grandes con algunas pecas que los hacían ver muy sensuales, unas aureolas rosadas muy grandes y los pezones muy duritos de unos dos centímetros, Comencé a masajearlas mientras ella seguía tragándose mi verga, le avisé que estaba por acabar así que dejó de mamármela y se sentó sobre mí pero sin penetrarla, comenzó a besarme en la boca mientras me decía que quería mi lechita en su coñito, mi verga estaba entre sus piernas pero sin penetrarla, solo la rozaba y podía sentir la humedad de su rajita, era increíble estar así con esa mujer, porque esta era una MUJER con mayúsculas!

Se sentó sobre el borde del sofá cama y abrió sus piernas ofreciéndome ese agujerito colorado y húmedo, sin mediar palabra me arrodillé sobre la alfombra y comencé a lamerlo muy despacio, Isabel se estremecía a cada lengüetazo, al principio eran lengüetazos cortitos y superficiales casi imperceptibles, luego más largos y haciendo presión; ella daba fuertes suspiros mientras me suplicaba que no me detuviera, con mis dedos separé sus labios y comencé a meterle mi lengua - si bebé, así, cógeme con la lengua- Gritaba ella -mmmmmmmmm, como me gusta, me enloqueces!- mientras me tomaba de los pelos y me hundía la cara en ese paraíso.

Su rajita se había hinchado y dilatado, un río de flujos vaginales desembocaba en mi boca y los bebía con loco placer, cuando estaba a punto de explotar nos acostamos ella arriba mío y comenzó a besarme nuevamente saboreando el sabor de sus jugos, estábamos los dos muy excitados, ya no mediaban palabras, solo deseo, muchísimo deseo, su lengua buscaba la mía, sus grandes tetas pecosas frotaban mi pecho, su vulva se frotaba sobre mi verga y yo apretaba su culo.

Paré de un solo tajo lo que ella y yo estábamos haciendo para decirle a Isabel que desde este preciso momento ella sólo sería para mí y que debería comportarse como toda una Puta de Sociedad cuando estuviera frente a mi madre.

 

EXPERIENCIA INOLVIDABLE

EXPERIENCIA INOLVIDABLE

Hola, soy Karin, os voy a contar cómo fue la primera vez que acudí a un pub de intercambio, y cómo me inicié en este ambiente.

Ante todo creo que debo presentarme, soy bajita, tengo buen pecho, y bastante morbosa, con mis 32 años, mi experiencia sexual consistía en polvos con riesgo, en playas nudistas, etc...

Mi experiencia en intercambio era nula, excepto cuando era joven que una amiga y yo nos acostamos con dos amigos comunes en la misma habitación, cada uno con su pareja, y ¡fue un desastre! Estábamos más pendientes los unos de los otros que de disfrutar, es decir, que partía de una experiencia negativa.

Un día Pedro, mi actual pareja, cuando jugábamos a contarnos nuestras fantasías (nos las contamos y si la otra parte lo ve oportuno, monta el juego para hacerlas realidad), me sugirió la posibilidad de ir a conocer un pub de intercambio, a lo que yo no dije nada, pero no estaba por la labor. Tras pensarlo mucho tiempo, y acordándome de algunas experiencias que habían sido negativas, y luego las había repetido y me habían encantado, decidí darle ese gusto. Me informé y aunque con reticencias, decidí llamar por teléfono al pub que tenía elegido, la chica que me contestó al otro lado me quitó muchos de mis temores, así que elegí un sábado por la noche, día en que sólo van parejas.

Tengo que reconocer que el sábado anterior fui a la puerta del pub, para ver que tipo de gente acudía a esos sitios, me sorprendió, pues además de muchas parejas, algunas estaban muy bien, tanto ellos como ellas.

Así que al sábado siguiente, tras una suculenta cena, le propuse que fuésemos a conocer un pub de intercambio del que me habían hablado, a lo que me miró con una gran cara de sorpresa, le conté todo lo que había hecho y visto y que estaba dispuesta a probar, nos pusimos nuestros límites, que si a alguno no le agradaba la situación, sólo tenía que decirlo y nos íbamos.

Yo me vestí para la ocasión, ropa interior sensual, tanga y sujetador a juego, y aunque dudé no me atreví a ponerme una minifalda como la que había visto que llevaban las chicas que acudían al local el sábado anterior, así que me puse pantalón y una camisa semitransparente, muy sensual, pero sin pasarme.

Cuando llamamos al timbre estuve a punto de echarme atrás, pero ya era demasiado tarde, nos abrió una chica, muy escotada y agradable, que nos explicó cómo funcionaba el ambiente y nos enseñó el local, que era un pub normal, con una sala para estar charlando, un pequeña pista de baile, servicios y una sala con una gran cama donde hacer el amor, en el momento que nos lo enseñaba había una pareja, completamente desnudos, él le comía el coño a ella, que se relamía de gusto, ni se inmutaron cuando entramos nosotros, a mí me impresionó mucho, pero no comentamos nada.

Mientras nos tomábamos unas copas, fueron llegando bastantes parejas, aquello parecía un pub normal, aunque algunas parejas que iban a bailar no volvían, supongo que estarían donde el colchón, el ambiente se iba caldeando y rezumaba sexo, unas televisiones retransmitían películas porno y las parejas se miraban unas a otras, dos parejas que estaban frente a nosotros charlando, unas de las chicas se quitó una chaqueta que llevaba y se quedó en sujetador, el ambiente como os podéis imaginar se estaba poniendo al rojo vivo, a Pedro se le iban los ojos detrás de algún culo que veía pasar, y de la chica que charlaba amigablemente en sujetador.

Tras un rato de charla, fuimos a la pista de baile, estaba muy oscura, pero se podía adivinar lo que allí pasaba, las parejas hacían cualquier cosa menos bailar, una chica semidesnuda le chupaba la polla a un tío mientras este morreaba a una chica que a la vez se metía mano con otro chico, una chica con la falda por la cintura era penetrada en medio de la pista, es decir aquello pondría caliente a la más frígida, yo estaba a cien, mientras bailaba Pedro me dijo que iba a meterle mano a una morenita medio hippie, con un tanga blanco, que bailaba con su pareja, yo asentí.

La verdad es que hacía un buen rato que diversas manos me estaban tocando el culo y yo ya estaba a cien, tras echar un vistazo en la habitación del colchón donde varios cuerpos totalmente desnudos retozaban unos encima de otros, la verdad es que en ese momento si me hubieran propuesto meterme en medio de ellos/as no me lo hubiera pensado, estaba excitadísima.

Estábamos sentados a la mesa cuando otra pareja se sentó con nosotros, empezamos una amigable charla, él estaba muy bien de tipo, y de vez en cuando me tocaba el brazo, la pierna y no quitaba ojo de mi sujetador que se adivinaba tras la camisa, Susana, que así se llamaba la chica tonteaba con Pedro, y le enseñaba el final de sus medias con liga, cada vez que se movía un poco.

En ese momento, decidí ir al servicio, Susana dijo que iba también, nos fuimos las dos, estaba ocupado y mientras Susana y yo charlábamos, cuando ella se acercó a mí y empezó a tocarme un pecho, yo me dejaba hacer, la verdad es que me estaba gustando, qué morboso, en un servicio donde podía aparecer cualquiera, dejándome tocar por una chica que casi no conocía, ella siguió tocándome y morreándome, yo solo acerté a sobarle las tetas, qué sensación, era mi primera experiencia con otra chica, me sentía excitadísima, cuando salió la otra chica del servicio se entretuvo arreglándose en el baño mientras no nos quitaba ojo de encima, ¡eso si que era morbo!

Cuando volvimos, nos preguntaron por qué habíamos tardado tanto, Susana les dijo que habíamos estado metiéndonos mano en el baño, yo me puse nerviosísima, y Pedro me miró con cara de complicidad, supe que todo iba bien, nos fuimos a bailar para poder hablar solos del tema, cuando llevábamos un ratito sentimos una alguien a nuestro lado, eran Susana y Lorenzo, se pusieron a nuestro lado mientras él me sobaba las tetas, me desabrochaba el pantalón y me lo bajaba por las rodillas, yo le sobaba la polla, Pedro ya tenía a Susana con la falda subida, y él una teta fuera del sujetador, nos tocamos los cuatro por todos los sitios, yo no me lo podía creer lo que estábamos viviendo, eso sí que era una experiencia erótica, en una pista de baile en bragas y con un montón de gente que cuando podía me tocaba algo, las tetas, el culo, el coño, yo a la vez tampoco me quedaba corta y me dedicaba sólo a disfrutar del momento.

Nos propusieron ir a los reservados (al colchón), pero nos pareció un exceso para la primera vez, así que nos salimos a las mesas, ellos se fueron a los reservados, yo decidí excitar un poco más a Pedro así que al recomponer mis ropas para volver a las mesas, decidí no ponerme la camisa y me fui a las mesas semidesnuda de cintura para arriba, con el sujetador negro que llevaba.

Pedro estaba excitadísimo y en las mesas me estuvo metiendo mano todo el rato, volvimos a bailar un par de veces y en un momento que fui al servicio (una excusa para cotillear a la pareja que estaba con nosotros), vi a Lorenzo haciendo el amor con otra chica, mientras que Susana con otra pareja le comía el coño a ella, mientras que él le hacía el amor, me acerqué y me dejé tocar un rato (es mi pequeño secreto, no se lo he contado), por el chico que se follaba a Susana, mientras yo disfrutaba de las tetas de Susana.

A partir de ese momento hemos vuelto a ir a diversos pub de intercambio, y aunque vamos de tarde en tarde, hemos disfrutado de experiencias inolvidables.