LOS RELATOS DE LOS VAGOS
Voy empezar por comentarles que me llamo Mary, tengo 36 años, soy de estatura media, piel blanca, soy delgada, pero no mucho y dice mi esposo que tengo bonitos pechos, redondos y duros, bonitas piernas y un culito bien formado, y les voy a relatar una historia real, algo que me sucedió en Morelia, Michoacán, México que es donde vivimos mi esposo y yo.
Todo comenzó cuando mi compadre Mario nos invitó a mi esposo y a mí a tomar una cerveza en un restaurante del centro de la ciudad de Morelia, Michoacán, casi frente al cual se encuentra un cine donde se exhiben películas porno.
El compadre me llamó a mi celular, de inmediato le comenté a mi esposo y él estuvo de acuerdo, así que nos veríamos a las 8 de la noche en aquel lugar. Mi esposo y yo llegamos antes que el compadre al restaurante, yo iba vestida con un pantalón de mezclilla y una blusa de las que se abotonan por el frente, pedimos algo ligero de comer y cuando estábamos terminando llegó el compadre, quien después de saludarnos nos preguntó si deseábamos una cerveza a lo que nosotros dijimos que si, de inmediato la pidió a la mesera quien no tardó en llevar las bebidas.
Mientras tomábamos nuestras cervezas platicamos de diferentes cosas, pedimos más cervezas y como a las 9:30 mi compadre propuso entrar al cine a ver la película, al parecer la idea le gustó a mi esposo, quien estuvo de acuerdo, para esto ya teníamos varias cervezas encima y yo estaba con algo de calor en el cuerpo, mi esposo también comentó que en el auto traía unas falditas y que le gustaría que me pusiera una y así entrara al cine más cachonda.
Yo no me animaba del todo, pero la insistencia de ellos y el calor de la bebida me estaban poniendo caliente así que estuve de acuerdo, pagamos la cuenta y nos fuimos a nuestro automóvil para cambiarme la minifalda que quería mi esposo.
Cuando llegamos al auto yo me pasé a la parte de atrás junto con mi compadre y mi esposo adelante, el automóvil había quedado estacionado en una calle con poca luz, mi esposo me pasó la minifalda, era de color negro, muy cortita, los dos insistieron en que me vería muy linda y rica así que tratando de cubrirme lo más posible me bajé el pantalón, traía una tanguita de color blanco, mi esposo y mi compadre no perdían detalle, finalmente logré quitarme el pantalón y ponerme la minifalda, mi compadre aprovechó para decirle a mi esposo que tenía una mujer muy rica y que tenía unas bellas piernas mientras me las acariciaba suavemente con su mano, el calor que tenía por las cervezas y el calor de su mano en mis piernas me estaba poniendo caliente, mi esposo también se esta excitando, pero solo miraba como me acariciaba mi compadre Mario.
Poco a poco fue subiendo su mano hasta tocar mi cuevita por encima de la tanguita que llevaba, seguramente sintió que estaba mojada porque yo estaba muy caliente, hizo a un lado mi tanguita y abrió con sus dedos mis carnosos labios vaginales lo que me provocó que toda mi piel se pusiera chinita y emitiera un quejido de placer, metió un poco uno de sus dedos con mucha facilidad ya que yo estaba muy mojada, casi escurriendo y al sentir su dedo ya no pude más y agarré por encima de su pantalón su verga, la tenía bien parada y dura, quería salirse del pantalón, mi esposo solo nos miraba y se veía bastante caliente también.
Mi compadre introdujo un poco más su dedo y con los otros me daba masaje a mis labios vaginales bien lubricados y también a mi clítoris, lo que me tenía ya a punto de venirme, pero hábilmente mi compadre nos comentó que mejor entráramos al cine, a lo que yo de no buena gana dije que si y mi esposo dijo que estaba de acuerdo.
Ya se imaginarán como entraría al cine, calientísima, bien mojadita y además con dos hombres ardiendo. Pasamos a la taquilla, compramos los boletos y nos dirigimos a la entrada, los tres o cuatro hombres que estaban en la entrada del cine me recorrieron con la mirada sobre todo por la minifalda, cuando entramos a la sala, la película ya había empezado, estaba muy obscuro así que permanecimos en la entrada unos minutos para acostumbrarnos a la obscuridad, cuando pudimos ver algo, mi esposo se dirigió a la última fila y nos sentamos en esa última fila, pero al centro, yo en medio, mi esposo a un lado y mi compadre en el otro asiento.
En la película estaban cogiéndose a una chica dos hombres, uno le tenía su verga metida en su cuevita y el otro en la boca, la chica estaba gozando al máximo aquella cogida, de inmediato pensé en lo que había sucedido en el auto y en eso sentí que mi compadre colocaba su mano en mi pierna, justo después de donde terminaba la minifalda y empezó a acariciarme de nuevo.
Mi esposo solo me tomó de la mano y empezó a observar como mi compadre subía su mano por debajo de la minifalda, intentando llegar a mi conchita. Lo que me ponía más cachonda era que lo hacía lentamente, con suavidad, aunque a decir verdad así como estaba de húmeda yo en ese momento hubiera querido que lo hiciera más rápido y con más fuerza, estaba casi desesperada porque llegara a mi cuevita y me acariciara así como estaba de mojadita.
La minifalda era amplia así que era fácil que subiera su mano por mis muslos, yo abrí un poco las piernas para facilitarle la tarea y finalmente llegó hasta el borde de mi tanguita, siguió hacia mi estómago, ahí sus caricias me hicieron estremecer y lanzar un gemido, mi esposo se dio cuenta y solo apretó más mi mano, mi compadre bajó su mano hacia mi tanguita y me la bajó un poco para poder acariciar mis vellos, entonces me deslicé un poco hacia abajo de la butaca y estiré los pies, casi quedé acostada, afortunadamente ese lugar del cine tiene más espacio entre las butacas, lo que me permitió estirarme con toda comodidad.
Ahora estaba totalmente expuesta a sus caricias, entonces mi esposo me subió un poco la minifalda, casi hasta el borde de mi tanguita. El color de la piel de mis piernas expuestas hacía contraste con la semi obscuridad de la sala en la cual por cierto me di cuenta había solo hombres, los que estaban más cerca se percataron de lo que estaba sucediendo y empezaron a ver discretamente como mi compadre me acariciaba.
La escena era de lo más cachonda que se puedan imaginar, yo cerré los ojos cuando mi compadre metió sus dedos en mis labios vaginales, que rico, pero que rico sentí, empecé a gemir de placer y no me importaba que me escucharan, mis gemidos se confundían con los de la chica que estaban cogiendo en la película dos hombres, agarré la verga de mi compadre y estaba totalmente parada, gruesa y dura, el con una mano bajó el cierre de su pantalón, metí mi mano y encontré su rica verga, al fin era mía.
Mi esposo al darse cuenta de lo caliente que estaba se acercó y me empezó a besar en el cuello y los oídos, se me puso chinita toda la piel, se dieron cuenta los dos y mi compadre aceleró sus caricias, sentí como me fue bajando mi tanguita hasta que me levantó un pie y después el otro para sacarlas, le dije al oído a mi esposo que no podía más, que quería sentir la verga de mi comadre dentro de mí, mi esposo no dijo nada, yo estaba escurriendo y de pronto no se como pasó, pero me di cuenta de que mi compadre se había puesto delante de mí y me empezaba a chupar mi conchita, grité de placer, los que estaban cerca se acercaron más, empezaron a tocar mis pies y mis piernas, aquello era lo más maravilloso que había vivido, cuantas mujeres darían lo que fuera por vivir algo así, me encontraba en el paraíso, mi esposo también se veía que disfrutaba al máximo al verme así, toqué su verga y también la tenía bien parada, gruesa como a mí me gusta, yo me retorcía de placer y de pronto no pude más y ahhhh que rico, me estoy viniendo, en la boca de mi compadre, sintiendo como chupa mi clítoris, como mete su lengua dentro de mi puchita, yo le gritaba asiiii, asiiii, máss, quiero másss.
Al terminar mi orgasmo pensé que ya sería todo, me sentía un poco aturdida, quise sentarme bien, pero mi compadre me tenía una sorpresa, no me dio tiempo, se levantó un poco y cuando me di cuenta ya me estaba metiendo su rica verga en mi conchita, es maravilloso sentir como a una mujer casada como yo le meten una verga que no es la de sus esposo y más cuando él también lo disfruta.
Tenía su verga tan grande y dura que grité cuando me la metió toda, pero la sensación fue tan rica que de nuevo empecé a disfrutar. Ya que había metido toda su rica verga, empezó el mete y saca, yo enloquecía de placer, gritaba, lo apretaba contra mí, agarraba la verga de mi esposo jalaba de la ropa a algunos de los que me estaban acariciando las piernas y nuevamente empecé a sentir que me venía, sentía que iba tener otro orgasmo, era la gloria, quería morir ahí mismo, de pronto mi compadre empezó a acelerar sus movimientos y me di cuenta que se iba venir dentro de mí, abrí los ojos para ver a mi esposo y le dije, se va venir dentro de mí, él se acercó y me dio un gran beso en la boca, mordió mis labios y en ese momento sentí las descargas de leche de mi compadre, eran chorros calientes dentro de mí, sentía como golpeaban al momento de salir de su verga, al fin explotaba yo había esperado este momento desde hacía mucho, sentía sus chorros golpear dentro de mí, no pude más y le dije a mi esposo nos estamos viniendo amor, mi compadre y yo nos estaaamooos viniendo, ahhhh, ogggggg, mmmm.
Quedé casi desmayada, mi esposo me abrazaba, poco a poco me fui recuperando, me senté, me acomodé la faldita y traté de buscar mi tanguita, mi esposo me dijo que la tenía él, así que dejé de buscar, todos regresaron a sus lugares, mi compadre acomodaba su pantalón y todo regresó a la normalidad.
Mi compadre se despidió y quedó de llamarnos y nosotros disfrutamos un rato más la película, después salimos y nos fuimos a casa, en donde me esperaba otra súper cogida por parte de mi esposo, pero eso después se los contaré.
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