LOS RELATOS DE LOS VAGOS
Hola me llamo Tony y lo que paso a contaros sucedió hace ya varios días. Tengo 47 años y estoy casado desde hace 25. Mi mujer siempre ha sido un verdadero bombón, rubia con ojos verdes grandes curvas, tetas de gran tamaño, buenas caderas y sobre todo un coño digno de albergar las mejores pollas. Y digo esto pues es increíble como después de tres partos su tamaño es espectacular.
Hubo una temporada que aprovechando momentos cachondos de ambos, sobre todo por la noche después de habernos tomado varias copas yo aprovechaba la coyuntura y la dilataba bien llegándole a introducir no solo mis manos, sino también todo tipo de objetos, consoladores de gran tamaño, pepinos, berenjenas, en fin había ocasiones en que yo mismo me llegaba a asustar pues parecía que aquello estallaría de un momento a otro.
Al principio ella se resistía, pero poco a poco yo la convencía y terminaba accediendo a todos mis deseos que aumentaban como los objetos que le metía. Ella se ponía súper cachonda con todo aquello, pero luego quería polla y yo se le terminaba metiendo pero apenas la notaba. He de decir que la tengo normalita y por tanto surgió la necesidad de llenarla con alguna que realmente la convenciese. Ella es muy tímida, pero ante mi insistencia probamos una noche y fuimos a un local de intercambios no sin antes resistirse mucho, pero después de una buena cena, bien regada con los mejores caldos accedió.
Yo no me lo podía creer y mi polla parecía estallar con la excitación. Además aquel día ella llevaba un suéter muy ajustado y sus pechos resaltaban como nunca de forma exagerada. Su falda era más bien corta y sus piernas lucían con unas medias negras la verdad es que estaba rompedora con su timidez lujuriosa. Nada más llegar al local ya en la barra noté enseguida las miradas que le lanzaban y esto me motivó todavía más pues ella estaba bastante cortada y no se atreví a mirar a nadie. Le propuse que bailásemos un poco y enseguida notó mi bulto en su coño, a partir de ese momento ella comenzó a dejarse hacer y empecé restregándole mi polla y sobarle sus generosas tetas.
La empecé a besar en el cuello en la boca en las orejas pues sabía que eso la ponía a mil posteriormente le metí la mano entre los muslos y comencé a sobarle el coño (lo tenía chorreando). Así las cosas vi como varios tíos se empezaban a sobar sus pollas viéndonos a los dos. Yo le propuse entonces pasar al cuarto oscuro pero ella se negó y volvimos a la barra. Ella pidió su bebida favorita (vodka con limón) y se lo bebió prácticamente de un trago pidiendo otro a continuación, yo le dije que iba al baño pues no aguantaba más y tuve que masturbarme solo de pensar en lo sucedido y lo que podría suceder a continuación, perdí un poco la noción del tiempo y cuando volví a la barra la encontré con un tío que la estaba besando en la boca y al mismo tiempo le tenia la mano entre las piernas, ella se cortó un poco cuando me vio y le retiró pero yo me calenté muchísimo al contemplar lo sucedido.
El tipo volvió a su asiento y me pidió que le acompañásemos para presentarnos a su pareja. Yo accedí tomando la mano de mi esposa que vino sin rechistar pues me di cuenta que el tipo le gustaba y la había puesto a cien, parecía otra y yo la notaba cachonda pues tenía tomado el puntito con la bebida. La pareja era algo más joven que nosotros, él era tirando a mulato bien parecido, y su pareja era morena, algo gorda de caderas anchas, y deduje enseguida que eran del caribe. Me fijé enseguida en la entrepierna del mulato pues el bultazo que tenía parecía que le iba a estallar y el muy cabrón se sentó abriendo bien las piernas para mostrarlo todavía mejor. Vi como mi mujer no le quitaba ojo y en ese momento la morena me agarró mi paquete y comenzó a sobarlo.
Cuando mi mujer lo vio hizo lo mismo con el mulato y ahí comenzamos a besarnos y sobarnos los cuatro. Ellos nos propusieron entonces pasar a la zona de parejas y les seguimos, ellos se desnudaron enseguida y pudimos ver entonces que el mulato hacia honor a su fama pues tenía un rabo descomunal, tan que noté como mi mujer se echaba para atrás he hizo intención de marcharse pero yo se lo impedí. La morena tenía unas tetas generosas pero no comparables a las de mi mujer que como dijo son enormes y blancas con sus pezones rosados.
Ella estaba ya desnuda de cintura para arriba y cuando el mulato la vio se abalanzó sobre sus tetas chupándoselas y mordiéndole los pezones, entonces la terminó de desnudar mientras yo le metía la mano en el coño a su compañera que lo tenía peludo y rosado. Mi mujer estaba a tope pues jaló el rabo al mulato con las dos manos y comenzó a masturbarle, él quería que se la chupase, pero a ella prácticamente no le cabía en la boca. Él de un brusco movimiento la tumbó en uno de los colchones abriéndola bien las piernas yo me temí lo peor y efectivamente sucedió. Yo le dije que por favor fuese más suave y él asintió con la cabeza al tiempo que agarraba su polla y la apuntaba en el coño de mi esposa que estaba con los ojos cerrados.
En ese momento gimió al notar como el imponente miembro la entraba hasta el fondo ante la sorpresa del mulato, pues como digo el coño de mi mujer es espectacular y además estaba chorreando. El mulato la estuvo bombeando un buen rato y yo perdí la cuenta de las veces que se pudo correr, como disfrutaba la muy cachonda. Además yo sabía que cuando se ponía en marcha luego no había quien la parase. Yo por mi parte estaba más pendiente del polvazo que le estaba pegando que de la morena, cuando ella me la empezó a chupar y me corrí al instante, pasando a ser un mero voyeur.
El mulato la folló cuanto quiso en todas las posturas imaginables y el muy cabrón sin correrse pues parecía que aquello no tenía fin. Mi mujer en éxtasis total dejándose follar por aquel atleta sexual, hasta que después de aquella follada interminable cuando se iba a correr sacó de un golpe su enorme polla y se corrió en su cara llenándola de leche por todas partes.
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