LOS RELATOS DE LOS VAGOS
Soy un joven de 25 años de edad y vivo en la ciudad de México, la verdad es que soy muy cachondo y caliente y la más mínima provocación me prende demasiado. Les mando este relato, el cual me sucedió hace apenas 15 días y la protagonista junto conmigo es una señora de 55 años de edad.
Ella es amiga de la familia, al parecer mi padre la conoce de hace ya varios años y siempre a sido muy cariñosa con nosotros a decir verdad siempre nos anda chuleando, pero yo siempre la vi como lo que es, una señora muy madurita pero bien formada.
El asunto comenzó así, yo llegué del trabajo y ella estaba en casa platicando con mamá, la saludé y me senté a ver la tele, como a los 10 minutos ella se despidió pero mi mamá me pidió que la acompañara pues ya era algo tarde, acepté y nos fuimos a su casa de la señora. En el camino me decía que guapo estaba, yo solo sonreía y me decía que se sentía muy bien por ir acompañada por un chico así, que en ese momento algunas chicas la envidiaban a lo que le dije gracias.
Llegamos a su casa y ahí iba a acabar todo pero me invitó a pasar con el pretexto de tomarme aunque sea un refresquito, acepté y pasamos, me senté en su sofá cama de la sala, para esto ella llevaba un suéter que le llegaba hasta las rodillas, pero ya estando en su casa se lo quitó, solo llevaba ropa muy ligerita, y como les digo que la señora esta muy bien de cuerpo, yo solo me le quedé viendo como bobo, ella se dio cuenta y solo sonrió, se retiró por el refresco, me senté muy cómodo en ese sofá, ella regresó con los refrescos, se la veía muy bien porque se soltó su pelo y como siempre la había visto con el pelo agarrado la vi diferente, ella se sentó junto a mi y le pregunté por su esposo y sus hijos (tiene 3 hijos), ella me contestó que habían ido a ver a una tía de su esposo y que ella se había tenido que quedar por algunos asuntos.
Empezamos a charlar y la plática fue a dar a el tema del sexo, la vi muy desinhibida en el tema, pues le hablaba claro y como es, ella me preguntó que si ya tenia relaciones con mi novia y le dije que si, ella me dijo que su esposo pasaba mucho tiempo en sus oficinas y que se olvidaba de ella un poco en ese aspecto, yo me atreví y le pregunté que como le gustaba que le hicieran el amor y ella se puso roja al principio pero si me lo dijo.
Me dijo que le gustaba que le besaran todo el cuerpo y que la trataran muy rico, que le hicieran todo lo que quisieran y a mi se me empezó a parar la verga, y como traía un pantalón de vestir pues se notaba algo, ella se dio cuenta me dijo vamos a brindar por la vida, me reí y le dije que si y al dar el golpe con los vasos ella lo dio más fuerte y como lo tenia lleno derramó la mitad encima de mi, me dijo que tonta soy, discúlpame y se levantó y fue por unas servilletas, regresó y me empezó a limpiar el liquido había caído en mis piernas y en la parte que cubre mi verga.
Ella empezó limpiando mis piernas y yo las abrí para que pudiera limpiar bien, entonces ella empezó a subir hasta que llegó a la parte que cubre mi verga, que para ese momento ya estaba a mil, ya estaba a todo lo que da y yo estiré mis piernas y me dejé llevar por sus caricias, ella ya estaba respirando más fuerte y yo la dejé que hiciera lo que quisiera, la verdad es que nunca la había visto de una manera más allá que una conocida pero esa noche no me salía de su casa sin haberla hecho mía.
Me dijo, mejor quítatelos y te los lavo ahora y te presto alguno de los de mis hijos, pero cuando dijo esto ella ya me los había desabrochado, la dejé, solo levanté un poco las pompas para que pudiera sacármelos entonces ella se me quedó viendo en mi trusa y al ver lo que se levantaba ahí me preguntó:
– ¿Yo hice eso? Y siguió, – pues hay que aprovecharlo.
Se arrodilló, abrí mis piernas y ella se situó en medio de ellas, empezó a olerme por encima de la trusa, decía que olía muy rico y empezó a morderla, hizo a un lado mi trusa y salió mi verga desafiante, ella la tomó y como un caramelo se la llevó a la boca y empezó a mamar muy rico, despacio como queriendo saborear cada centímetro de ella, me chupaba los huevos, me los acariciaba yo le agarré la cabeza y le hice que se la comiera toda, ella se sofocó al principio pero no reclamó nada.
Me recosté en el sofá y ella se acomodó para seguir mamando mi verga, se subió mis piernas en sus hombros y me la siguió mamando toda, muy rico, de pronto levantó más mis piernas y me empezó a mamar mis huevos y siguió más abajo hasta que llegó a mi culito, que delicia como me lo mamaba, sentí una descarga placentera por todo mi cuerpo, se estuvo un buen rato ahí y yo la dejé, me dijo que estaba muy sabroso, yo me levanté y la recosté, me le acerqué y le metí la verga en la boca y empecé un mete y saca, ella me acariciaba mis pompas, empecé a hacer más rápido mi moviendo y más fuerte, en algunas ocasiones se la dejaba toda adentro y ella con su lengua me chupaba los huevos y aprovechaba ella para picarme el culo.
Me decía que su mayor fantasía es ser sumisa ante un chico como yo, la levanté y la puse de perrito, y me puse a mamar su concha, le metía mis dedos en ella y mamaba, le empecé a mamar su culote, que sabroso estaba, ella gemía como loca y me decía que esa noche era toda mía para hacer lo que yo quisiera, le tomé la palabra y le metí la verga hasta el fondo de su concha ella gimió y se lo empecé a hacer rápido y fuerte, después la tiré al suelo, le levanté la parte de atrás sobre el sillón y se lo volví a meter rápido y fuerte, la verdad es que ya estaba fuera de mi, ya hacia las cosas por puro placer y ella lo gozaba como loquita.
Se la saqué y así como la tenía se lo metí por el culo, a pesar de su edad lo tenía muy apretadito, me costó trabajo meterla pero cuando entró toda estuve ahí como 10 minutos, era genial como apretaba, para esto ella ya había terminado como 5 o 6 veces, aceleré mis movimientos y ella gritaba de placer.
Me salí de ella y le dije que fuéramos a su cuarto y así lo hicimos, solo que al llegar a las escaleras la agarré por la cintura y la tiré de frente en ellas y ahí se lo volví a meter en su concha, a ella le gustó mucho esa acción y me decía:
– Así papacito hazme tuya por todas partes de la casa...
Se la saqué y seguimos subiendo, al llegar a su recámara entramos y tiene un pequeño mueble en donde se arregla por las mañanas y ahí la recargué y se lo metí por el culo rápido y de un solo golpe, se veía que ella lo apretaba como queriéndolo dejar dentro sin sacárselo, la llevé a la cama y la recargué en ella con sus piernas cayendo y seguí adelante, ella terminó otra vez, yo le agarraba sus pechos y se los apretaba, la volteé y me subí sus piernas en mi pecho y seguí sin sacársela.
Le mamé sus pechos y volvió terminar, pero yo también ya no aguantaba más y le dije que ya iba a terminar, se la saqué y se la puse en la boca y me la empezó a mamar muy rico otra vez y me vacié en su boca, ella se tragó todo, nada se le escapó, pero fueron alrededor de 2 horas las que estuvimos cogiéndonos, me dijo que una de las cosas que siempre había deseado era mamar el culo de un hombre y que yo se lo había cumplido, le di las gracias y le dije que me iba a vestir y que ya me iba.
Bajamos me vestí hasta se me olvidó lo de el refresco y ella me dijo que cuando pudiera me iba a volver a invitar un refresco en su casa, yo me salí y al llegar a casa mi madre me preguntó que porque había tardado tanto y le dije que había encontrado a algunos amigos y habíamos estado dialogando.
Hasta ahora no hemos podido volver a hacerlo pero cuando nos encontramos en algún lugar apartado de los demás nos acariciamos muy rico.
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