LOS RELATOS DE LOS VAGOS

Estaba en la oficina ya un poco cansada de hacer lo mismo durante todo el día, era viernes y para destresarme un poco, encendí un cigarro. Comencé a navegar en la red y entré a varios sitios para ver fotos porno... sentí un calorcito en todo mi cuerpo y un deseo de cachondear. Sin darme cuenta, de pronto la oficina estaba sola y en ese instante sonó mi celular, contesté y era un ex novio a quien tenía tiempo sin verlo, pues él se había ido a Canadá. Me sorprendió escuchar su voz y platicamos por un rato; él me preguntó si tenía planes para la noche porque tenía ganas de verme. De inmediato le di el sí, incluso me caía de perlas porque mi coche estaba descompuesto.

Me sentí algo excitada pues con este chico había vivido cosas ardientes. Me metí a baño a retocar un poco mi maquillaje, de suerte aquel día iba un poco más sexy; llevaba unos jeans ajustados y a la cadera, una blusa entallada y un sostén delgado que dejaba ver los pezones erguidos.

Por fin llegó y entró a mi oficina, le invité a sentarse mientras yo terminaba de ordenar algunos papeles. Curiosamente nuestra conversación se comenzó a tornar cachonda; Patricio (ése es su nombre) me platicó sus aventuras sexuales durante su viaje, yo lo escuchaba y por dentro pensaba: te quiero coger como nunca.

Me levanté y me acerqué para acariciar un poco su pierna (no me aguanté las ganas) y le dije: ¿por qué no revivir viejos tiempos? Patricio me jaló con fuerza y yo me monté en él; nos besamos sacando nuestras lenguas, dando algunos chupetones. Le sugerí ir a otro lado, porque sentía remordimiento de estar en la oficina.

Decidimos ir a un motel cercano, antes compramos algunas cervezas. Cuando llegamos al cuarto, me desabroché el pantalón y lo dejé abierto. Él se acercó y lo bajó salvajemente, me tiró en la cama, hizo a un lado mi tanga y me dijo: - Estás bien húmeda y cachonda - ¡Ya sé y quiero que me cojas como nunca cabrón! El comenzó a lamer mi clítoris con furia; yo gemía del gran placer, pero al mismo tiempo mi cuerpo temblaba.

Sin darme cuenta Patricio ya estaba desnudo y colocó su pene en mi boca, se balanceaba y decía: - Pruébalo te encanta En ese momento su celular timbró y tuvimos que detenernos. Mantuvo una conversación corta y de pronto se acercó y me preguntó - Es una amiga mía, canadiense - Y ¿cuál es el problema? le contesté - Es bisexual y le dije que estoy contigo... me llamó para saber si estaba disponible. Mi cabeza no dudó ni un instante - Dile a tu amiga que se una a nuestra fiesta...

Eso me hizo mojarme más, tomé la mano de Patricio, chupé sus dedos y los metí en mi concha, los metía y sacaba sin ninguna suavidad; mis gritos subieron de volumen y le pedí que no esperara más y que teníamos que venirnos antes de que su amiga llegara. Me monté en él, sudábamos, gemíamos... y el orgasmo llegó. De pronto tocaron la puerta, sin duda era ella.

Corrí al baño para arreglarme un poco... Me coloqué la tanga y la blusa, al salir me topé con una rubia, de estatura mediana, cabello largo, unos pechos grandes y firmes, escondidos con una blusa de tirantes, pero sin sostén, llevaba puesto unos shorts bien pegados, un acento spanglish y me saludó con una palmada en la nalga.

Patricio nos presentó y se sentó en un pequeño sofá, frente a la cama. Nos ordenó seguir su juego.

- Quiero que follen enfrente de mí.

Linet, la gran rubia se desprendió de su ropa y dejó ver unas tetas magníficas, duras y bien puestas, un pubis bien afeitado, mis labios se fueron directo a chupar sus pechos, sus manos bajaron mi tanga bruscamente y comenzó a dedearme. Patricio se masturbaba mientras nos veía lamernos de pies a cabeza.

- Si malditas ¡cojan! ¡Griten! Yo bajé con mi lengua hasta su clítoris, estaba bien mojadito. Puse mi concha en su cara; Linet me lamía sin trabas, de pronto daba pequeños mordiscos, haciendo que yo gritara. Ella chorreaba de placer... Nos incorporamos y Patricio nos dio un vibrador doble. - Ahora las dos tienen un gran pito... ¡Métanlo y saquen sus lenguas para besarse!

Linet lo embarró de lubricante; nos pusimos de frente y lo insertamos... muy adentro; sentí un temblor de gran placer. Linet se acercó con su lengua y la contorsionaba hacia la mía; sus tetas me excitaban al moverse, las tocaba con fuerza y las apretaba. Las dos nos mecíamos, las dos queríamos orgasmear una y otra vez. Patricio seguía agitando su gran miembro, de pronto de detuvo y nos gritó.

- Ahora par de zorritas ¡paren! Ya vi que son unas putas, pero ahora me toca...

Fue hacia nosotras. Hizo que Linet se acostara, se montó en ella y me ordenó colocar mi concha en la lengua de la rubia. Patricio metía y sacaba su pene fuerte y al mismo tiempo gritaba y gemía. Se detuvo nos dio de nuevo el consolador, lo metimos Linet y yo en nuestras conchas que escurrían de placer. Él me penetró en mi culo.

- ¡Vamos Patricio dame más! ¡Vamos cabrón! Linet y yo nos besábamos agitadamente.... Sacando la lengua y lamiéndonos.

Patricio me mordisqueaba la oreja y sobaba mis tetas.

De pronto no pudimos contenernos y nos vinimos, Patricio sacó su pene y echó toda su leche en nuestras tetas. Nos ordenó lamerlo. ¡Ah! que manera de chupar tenía Linet... Estábamos cansados y fascinados. Tomamos una cerveza para refrescarnos y nos tendimos en la cama los tres; Linet acariciaba mi pubis, y yo frotaba sus tetas. Patricio cayó dormido.

Pasamos la noche en el motel, nos despedimos al otro día, prometiendo reunirnos nuevamente, pero esta vez con más invitados.

UN RELATO DE REGALO