CASADA INSATISFECHA
El hombre que me hizo mujer fue precisamente mi esposo y siempre pensé que las relaciones sexuales eran de la forma que él quería.
Debido a la crianza estricta que tuve, nunca se me ocurrió decirle a mi marido que queria experimentar una nueva posición en la cama ya que temía que me preguntara donde la había aprendido. Además él siempre ha sido muy convencional y solo hacemos el amor de una forma.
Las amigas que tenía me hablaban de cosas sobre el sexo que me llamaban la atención como el tamaño del pene y las diferentes poses que ellas habian practicado. Cuando ellas hablaban esto yo fantaseaba como sería que te penetrara un hombre con un pene de esas dimensiones, y mi cuerpo sentía sensaciones nunca antes experimentadas.
En las mañanas me dedico a mostrar casas a potenciales compradores y en la tarde estoy libre para estar en mi casa, y gracias a este trabajo tengo oportunidad de conocer mucha gente. Fue asi que un dia conversé telefonicamente con un cliente que deseaba visitar una propiedad, e hicimos una cita para el dia siguiente.
Siempre que voy a mostrar una casa trato de vestirme sobriamente para dar una buena impresión a los clientes, y debido a que nos encontrabamos en la estación de verano, saqué del closet un conjunto claro. Puse sobre mi cama una falda y una blusa de gasa y entré a ducharme para sentirme fresca. Al salir de la ducha puse agua de colonia en todo mi cuerpo. Mi marido ya habia salido a trabajar y me agradaba estar sola en mi habitación.
Me miré desnuda en el espejo y pensé que se me estaban yendo los años sin disfrutar plenamente de los placeres que me ofrecía la vida. Mi vida sexual se limitaba a tener sexo una vez al mes y apenas mi marido se satisfacía se levantaba de la cama sin importarle si yo habia disfrutado.
Esa mañana quería sentirme deseada por otro hombres y quise ponerme una ropa interior especial, aunque solo yo supiera lo provocativa que estaba, si alguien me viera sin falda y blusa.
Saqué de mi cajón un calzón pequeño y transparente, igual al sujetador que hacia juego. A través de estas prendas se notaban mis pezones los cuales siempre sobresalian a traves de la ropa que me ponía, y debia usar blusas holgadas para que nadie se diera cuenta.
Me puse una medias color carne con encaje y me vestí con la ropa que habia seleccionado. Calcé mis pies con unos zapatos que no tenia talón y en la parte delantera unas tiritas que mostraban los dedos de mis pies. La falda me quedaba un poco mas alta que mis rodillas y la transparencia de la gasa de la blusa permitía a un buen observador apreciar mi sujetador a través de ella.
Me dirigí a la cita y en el camino mis pensamientos se hacian cada vez mas sensuales, hasta que el conductor del taxi me dijo que había llegado a mi destino. Ingresé a la casa y mientras llegaba el cliente revisé el contrato en caso aceptaran comprarla. El precio era un poco alto ya que estaba amueblada y pensé que si conseguía el contrato tendría una buena comisión.
En ese momento tocaron el timbre y fui a abrir la puerta, encontrandome con dos hombres como de unos 30 años bien parecidos.
No se porque al verlos me ruborice y al parecer ellos lo notaron, pero disimulé invitandolos a pasar y procedí a presentarme.
Mientras caminabamos por la casa sentía sus miradas por todo mi cuerpo y mas parecian estar concentrados en ver mis piernas que la casa en si.
Luego que terminamos el recorrido llegamos a la sala y les pedí que tomaran asiento para darles el costo de la vivienda. Uno de ellos se sentó en un sillón frente a mi y el otro a mi costado.
Debido a que los asientos eran muy mullidos mi falda dejo ver un poco del encaje de mis medias. El que estaba al frente me miraba descaradamente mientras yo les explicaba las condiciones de pago, pero lejos de molestarme su actitud me agradó ya que sentía que aun podia despertar deseos en un hombre.
Cuando ellos hablaban yo los observaba, viendo sus manos grandes y recordando las conversaciones de mis amigas sobre la relación de que si un hombre tiene manos grandes, tambien tenian grande el pene. Trataba de concentrarme en mi trabajo pero no se si por la falta de sexo o por los deseos de mi cuerpo, solo podia pensar en eso mientras hablabamos.
El que parecía mayor me saco de mis pensamientos cuando dijo que estaban interesados en comprar la propiedad, pero si es que les hacia una buena propuesta. Dentro de mi pensé, que les parece si ademas del precio los dejo que me hagan el amor entre ambos?. Que loca que soy pensé, y les dije que les podia hacer un descuento si cerrabamos el trato ese dia.
Como si me hubiera leido el pensamiento, el que estaba a mi lado tocó mi cabello con su mano y me dijo que ellos estaban pensando en otra clase de propuesta. Me puse nerviosa y le contesté que era una mujer casada. El sonrió y esta vez puso su mano sobre mi pierna diciendome que nadie se iba a enterar de lo que pasara ahi, y que podría ganarme la comisión de esa venta.
Miré al que estaba frente a mi y sin querer miré hacia su pantalon viendo se le habia parado, escuchando la proposicion que me hacía su amigo. Por otro lado pensé, porque no aceptar estar con ellos? Hace tiempo que quería vivir intensamente y además esta sería una buena oportunidad para mostrarme tal como era, o tal como deseaba sentirme acariciada por todo mi cuerpo.
Dejé que siguiera acariciando mi pierna al momento que subía cada vez mas mi falda, hasta que se vio completo el encaje de mis medias y mi calzón. Miré a los ojos al joven de mi costado y este me besó en la boca con sus labios gruesos, al momento que con su mano separaba mis piernas dejando que su compañero me viera la concha a través de mi calzón transparente.
Mi respiración estaba a mil sintiendome observada y manoseada sin que mi voluntad ofreciera ninguna resistencia. Con sus dedos jaló mi calzoncito y pasó sus dedos por mi concha acariciando mi clitoris suavemente. Cuando abrí mis ojos él dejó de besarme y se metió los dedos a su boca para saborear el liquido que había conseguido de mi.
Queremos gozar los dos contigo, me dijo el que estaba frente a mi y solo atiné a preguntar que era lo que querian que haga.
Me pidieron que me levante y me quite la ropa. Incorporandome de donde estaba sentada me quité la falda y la blusa. Estaba mostrandome ante esos dos extraños tal como lo había deseado esta mañana en la intimidad de mi habitacion, y podía ver en sus miradas el morbo al ver mi cuerpo semidesnudo.
Los dos se pararon de sus asientos y me empezaron a besar en el cuello y a poner sus manos por todo mi cuerpo. Uno estaba detrás mio y el otro adelante, y mientras me acariciaban poco a poco quedé sin calzón y sin sujetador, quedandome solo con las medias de nylon. Cada uno había agarrado una de mis manos y me hacian que les agarre sus penes. Al mirarlos y tocarlos pude constatar que ni se parecian al de mi marido, sino que eran de gran tamaño y con unas cabezas rojas e hinchadas.
Me pregunté en ese momento como habia aceptado tan facilmente mostrarme desnuda y permitir que me toquen estos dos desconocidos, pero ya nada me importaba y solo quería seguir sintiendo esas sensaciones tan deliciosas. Continué corriendo sus vergas con mis manos mientras sentía que uno de ellos me agarraba las tetas por detrás y el que estaba delante mio me besaba metiendo su lengua totalmente en mi boca.
De pronto ya no sabia cual de ellos me metia la mano en mi concha y cual era el que jugaba con mi ano. Me dijeron que me arrodille y obedecí sin dudar, para ver que mas tenian planeado para mi. Ambos se quitaron los pantalones y las camisas para luego ponerse delante mio, mostrandome sus vergas que apuntaban directamente a mi cara.
Tome una verga en cada mano y empecé a correrlas hasta que me dijeron que se las comience a chupar. Aunque parezca increible nunca habia chupado una verga, ya que como les mencioné antes mi esposo es muy convencional y nunca me propuso que se la chupara. Metí la que vi mas grande y el sabor que sentí me pareció extraño pero a la vez delicioso. Dejé de chuparla solo para meterme la otra a la boca, y asi alternadamente darles placer a los dos.
Podía ver en sus caras el placer que estaban sintiendo y luego me pidieron que me acueste en el sofa. Abri mis piernas sin ningun pudor y uno de ellos se echó sobre mi metiendome su verga, y comiendome a besos mientras que su amigo observaba y esperaba su turno. No se si fue la situación tan especial o lo experto que era mi amante de turno, pero sentí un orgasmo que hizo que las lagrimas salieran de tanto placer que sentía.
Seguidamente sentí un chorro caliente de sémen dentro de mi, para luego ver que mi amante se paraba para dar paso a su amigo. No me habia recuperado de los cosquilleos que invadian mi cuerpo, cuando nuevamente sentí una verga totalmente dura que entraba en mi. Yo me movía para sentir su verga mas dentro de mi, y él con fuertes movimientos me penetraba sin piedad.
Mis pezones estaban erectos y duros de tanto que los chupaban, y mis labios los sentía hinchados de tanto mordisqueo y lengueteo. Cuando apretaba mis dientes soportando las arremetidas del que tenia encima, nuevamente mi concha se sintio inundada por su leche caliente.
A pesar que dos hombres me habian hecho el amor en forma seguida, aun tenia ganas de que me sigan culeando. Mi cuerpo pedía mas verga y el que habia estado observando nuevamente tenia su pene erecto. Me bajé del sofa y como una perra me puse en cuatro patas sobre la alfombra, mostrandole mi culo sin ninguna verguenza para que me la metiera en esa posición.
El no se hizo de rogar ante mi invitación y se colocó detrás mio para darme lo que sin palabras le pedía. Se movia con una fuerza tal, que el choque de su cuerpo hacia que mis nalgas se movieran y mis tetas se bamboleen de un lado a otro. Su compañero al ver la escena se echó delante mio como pidiendo que le chupe la verga, y comencé a mamarsela hasta que se le paró completamente.
Mientras estabamos en esa posicion senti que la verga que tenia en la concha salió y quería entrar en mi ano, ejerciendo una presión para poder entrar. A estas alturas ya no me cuestionaba si esto estaba bien o no, y solo deseaba sentir el mayor placer posible.
Así con la verga enterrada en mi culo cambiamos de posicion, de tal forma que el que me tenía ensartada por detrás quedó echado boca arriba y yo encima de el, dandole la espalda y con las piernas abiertas. El otro se puso encima mio y me la metió por la concha y los tres nos moviamos haciendome delirar entre besos, caricas y sus dos vergas dentro de mi.
Nuestro cuerpos sudorosos estaban mezclados en la alfombra hasta que eyacularon dentro de mi, uno en mi concha y el otro en mi recto. Me separé de ellos y los vi con sus vergas que chorreaban aun leche. Quise sentir el sabor de ese liquido que salia de sus cabezas y los lamí a ambos hasta que no quedo ni una gota de sémen convirtiendome asi en la puta que había deseado ser siempre.
Está demás decir que luego firmamos el contrato y llegué a mi casa realizada como mujer, sin saber aun que mas placeres podia sentir mi cuerpo. Cuando llego la tarde, volvio mi marido al cual había hecho cornudo pero no estaba arrepentida, y esperaba tener otra oportunidad para ser culeada como lo fui en esa casa.
En otra oportunidad les contaré como recibí a alguien en mi casa luego que entré en un bar para hombres solteros, y fingí ser una mujer de pago solo para disfrutar de ser culeada por una verga de verdad.
