LOS RELATOS

Esto ocurrió en La Paz, Bolivia, el último día de las madres, mi suegra es joven aún, rubia, buen físico (nada espectacular), bajita, pero tiene una sensualidad impresionante, mi chica sacó mucho de su madre aunque es más morena y de pelo castaño, tal vez lo que más le sacó es lo excitada (caliente) como se dice aquí y para completar el triángulo yo, que sin ser nada espectacular tengo lo mío, pelo castaño largo, barba y buena complexión física, tal vez por lo que me gusta coger, pero bueno a la historia.

Con mi chica no sabíamos como agasajar a su madre y la solución más simple fue invitarla a salir con nosotros, la verdad sea dicha no había nada planeado, sólo ir a tomar algo con unos amigos, sentados en una plaza, charla, tragos, nada especial. Al cabo de un par de horas hacía bastante frío como para estar sentados en una plaza a las 01:30 de la noche y mi suegra si quieren decirlo así, se le ocurrió ir al local de un primo de ella, como karaoke podíamos tomarnos algunos tragos y continuar la charla más abrigada, podíamos cantar y el local tiene una habitación vip para mantener la privacidad del grupo.

Como jóvenes no teníamos mucho dinero y el local era bastante para nosotros y ya habíamos juntado dinero para 4 botellas de trago (ron blanco), refrescos y cigarros, así que ella pagó la siguiente botella. Al cabo de una hora, ella sale a ver a su primo y cada vez que salía tardaba más, así que mi chica que también al igual que los demás (5 en total) estábamos bastante tomados, me pidió ir a ver a mi suegra (porque yo estaba un poco mejor), mi suegra tiene 45 muy bien conservados y yo 27, así que nos tenemos bastante confianza, ella me dice que ha estado mezclando tragos y que no se siente bien, que la lleve al baño. Yo no me negué y la ayudé a llegar, como estaba bastante peor de lo que yo pensaba la ayudé a entrar y ella se mojó la cara y me miró, me abrazó y empezó a hablar bastante seductora y yo le seguí el juego.

-No me vas a dejar aquí, y le di un beso en su boca, ella me preguntó, ¿y la diferencia de edad?, ¿importa? Le respondí. Todo eso mientras me besaba, agarraba mi herramienta que ya estaba a full y ella comenzando a besar mi pecho y a ponerse de rodillas. Cuando llegó a la altura de mi herramienta, la sacó sin mucho esfuerzo y se dedicó a mamar como si en ello se le fuese la vida, yo sólo amasaba sus senos, le acariciaba el pelo y la instaba a seguir, era tan buen trabajo que era inevitable pensar que si su hija era una experta ya sabía de donde lo heredó.

-Sigue, que rico, que bien lo hacessss.

Se lo sacaba un momento de la boca, me miraba y coqueta sólo decía.

-¿Te gusta, ¿Quieres que siga? -Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, por favor, no me dejes así...

Ella sin hacerse mucho de rogar continuó un par de minutos, yo la jalé un poco cuando me sentí venir y ella se apretó más, y acabé en grandes descargas en su boca, que pensé que la iba a ahogar, pero no solo aguantó la descarga, me miró desde abajo, se lo sacó de la boca, me miró con la cara llena de lujuria y abrió la boca para mostrar su premio, luego lo tragó y relamió mi herramienta un poco más, se levantó se abrazó a mi y me susurró al oído.

-Nunca lo había tragado, no se que me pasó, pero me encantó, me hacía falta algo fuerte y sin alcohol.

Cuando yo tomé sus nalgas para continuar ella me detuvo y me dijo que mejor lo dejáramos ahí, porque alguien nos iba a extrañar, salimos rápido del baño y nos fuimos con el grupo, ella me abrazó para bailar, después de la primera pieza nadie se percató de que mi suegra se refregaba contra mi herramienta que ya volvía a estar a punto, que ella me besaba el cuello y me hablaba como nunca la había oído.

-Me encantó sentir tu sabor, aún estoy mojada, que rica cosa que tienes, que suerte que tiene mi hija.

De pronto hizo una pausa me mordió el cuello suave y lo besó, luego continúo.

-No me siento bien, llévame a mi casa, creo que hay mucha gente para todo esto. -Solo dame un minuto, toma tus cosas y sal.

Todo tan disimulado que ni mi chica se percató y eso que estaba a metro y medio de nosotros. Yo me acerqué a mi chica y le dije que su madre no se sentía bien, que en el baño había devuelto todo y que ella siguiera ahí con sus amigos, yo llevaría a mi suegra a su casa, ella me besó y me lo agradeció. Salimos del local y caminamos un par de cuadras, en ese trayecto yo llevaba a mi suegra agarrada de las nalgas y besándola de vez en cuando. Parecíamos un par de novios, ella con su cabeza apoyada en mi hombro y hablándome despacio.

-¿No me dejarás verdad, me llevarás a mi casa? no me dejes así...

Yo miré un rincón oscuro en la calle y la apreté contra el muro, la besé y amasé sus senos y nalgas a conciencia escuchándola ronronear en mi oído, puse una mano en su sexo, sobre su pantalón y estaba realmente mojada, la humedad se sentía casi hasta sus rodillas y ella al sentir mi mano dio un pequeño brinco y suspiró fuerte, yo continué buscando excitarla y ver que saldría de todo eso, ella hablaba entre jadeos.

-Ohhhh, que caliente que estoy, nunca me había sentido así, y en la calle, que caliente me tienes, vamos, llévame a la casa, te lo suplico, aquí no, allá seré tuya.

Ante ese ofrecimiento tomamos el primer taxi y a la casa, ella vive en un departamento en un séptimo piso, me dio las llaves y subimos, en el taxi no parábamos de besarnos, en el ascensor abrí su pantalón y mis manos pasaron derecho a su sexo, lo sentía sonar como un charco y el ascensor se abrió, me agaché y chupé su sexo, lamí a conciencia, devolviendo el favor del karaoke y acabó agarrada de mi cabeza para no caerse, suspirando, respirando fuerte y mordiendo su blusa para no gritar, cuando estaba en eso, saqué mi cabeza sólo un poco y sólo de sádico le di un mordisco y un chupón (marca por succión con la boca) en el muslo derecho, muy cerca del sexo, ella jaló mi pelo, pero estaba más concentrada en evitar hacer ruido.

Cuando me levanté ya me había abierto el pantalón y mi herramienta lucía lista para la batalla, tomé a mi suegra aún con sus pantalones abajo y la volteé contra el muro, ella apoyó las manos y me miró con cara de que me vas a hacer, abrió la boca para decir algo y mis dedos entraron en su sexo rápida y bruscamente, sólo pudo tomar aire a bocanadas.

-Ni una palabra si yo no pregunto ¿OK? –Si

Saqué mis dedos y los reemplacé con mi miembro que entró igual que mis dedos, sin pausas, comencé a moverme lenta, profunda y fuertemente, cada entrada era un impacto, para evitar que sonara solo puse mis manos y separé un poco sus nalgas para que el aire escapara mejor.

-¿Así que te gusta que te traten mal? -No, no me gusta -¿Y que haces cogiendo en la puerta de tu casa donde cualquiera te puede ver, no es eso ser puta? -No soy UNA puta, soy TU puta. -¿Lo serás, te atreves? -Siiii -Pega la cara contra el muro. -Pero (cortado por una penetración fuertísima y obedeció) -Pon tus manos atrás, toma tus nalgas y ábrelas para mi, sin una palabra, hoy eres mi puta.

Las abrió lentamente, con miedo, pero con fuerza, sus dedos se clavaban en sus nalgas dejando marcas blancas por la presión, yo saqué un poco de saliva, unté su ano y metí un dedo, estaba muy apretado y ella gimió. Luego mi mano libre la puse en su nalga izquierda y la apreté hasta que ella apretó los dientes y resopló.

-Pon tus manos en el muro y luego juega con ese clítoris que pide atención a gritos.

Ella no dejaba de mover sus caderas, acompasó su mano para masajearse y yo mi mano para penetrar su ano, todo era una sola cosa.

-¿Te gusta ser mi puta, te gusta sentirte así? -Siiiiiiiiiiii (mordiéndose los labios) -¿Te gusta que te abra el culo? (moviendo mis dedos y apretando su nalga) -Me encanta.

Ella comenzó a moverse como una batidora y yo me acercaba al orgasmo al igual que ella, su ano era violentado a conciencia, casi jalándolo, su sexo penetrado y su nalga torturada, bajo esa marea de sensaciones acabó y yo junto con ella, tuvo que poner ambas manos contra el muro y su cuerpo temblaba entero, sudado y maltrecho.

Yo me agaché y puse mi cara frente a su cola y saqué mis dedos lentamente, su cola tenía un poco de sangre y se veía bastante abierto, pero me encantaba verla así. Ella hizo amago de limpiarse todo lo que le corría por las piernas, pero yo la tomé por la muñeca y se lo impedí, me agaché, besé sus nalgas, mientras veía correr todos nuestros líquidos por sus muslos y le subí la ropa, dejándola mojada, sucia y oliendo a sexo. Yo me levanté, me arreglé y la besé.

-¿Qué te ha parecido tu noche? -Fue un sueño, sólo un sueño, sólo un sueño.

Abrió la puerta de la casa y entró repitiendo una y otra vez fue sólo un sueño, realmente parecía en trance.

RELATO DE REGALO