LOS RELATOS

Hola mi nombre es Diana y lo que les platicaré será algo más que he disfrutado como verdadera loca ansiosa de sexo y que demostré a esos hombres que estaban dispuestos a bajarme la calentura. Antes de empezar les diré que soy una mujer divorciada y tengo una intensa relación con Diego, es mi amante me ha llenado plenamente y además de que es dueño de una verga enorme y lechosa que me tiene loca, con el tiempo hemos sido cada vez más abiertos y descubrimos gratamente que compartimos fantasías y siempre tratamos de cumplirlas; somos cómplices y por fortuna hemos cumplido algunas de esas fantasías sexuales muy rico e intenso, y que ya he compartido con ustedes en alguna ocasión, además de que es casado y por consecuencia deliciosamente prohibido, lo que hace que esto sea muy emocionante… saberlo compartido.

Bueno esta vez todo comienza un viernes por la tarde, planeamos que después de que Diego saliera de su trabajo iría a mi departamento para disfrutar de una buena sesión de lujuria, le preparé una cena muy sencilla, sabía que mi hombre era lo menos que le interesaría encontrar en cuanto llegara, pero como siempre me dediqué más a mi imagen, tomé un baño interno y externo para, por supuesto, estar preparada para todo lo que a mi amante se le antojara, me gusta complacerlo en todo, me puse un vestido de color rojo ajustado con un gran escote redondo que sabía a Diego le encanta porque hace resaltar mis tetas grandes y redondas, sin medias ni tanga, unas zapatillas negras muy altas, y sobre todo con ganas de verga.

Eran aproximadamente las 8 de la noche cuando mi Diego se presentó a mi depto, lo recibí con un gran beso ardiente, desde la puerta él me tomó de la cintura y acomodó sus enormes manos sobre mis nalgas y me frotó sobre su vergota ya dura en ese momento, en verdad que traía ganas y yo también deseosa de él, lo hice pasar y lo acomodé en la sala, me dijo, - mami me muero de ganas de fornicarte tan sucio como siempre lo hacemos-, solo sonreí y me dirigí hacia nuestra cantina para prepararle una bebida, se la llevé y me senté junto a él, chocamos los vasos, comenzamos a tomarlas, mientras le acariciaba la cara y él tocaba mis piernas que ya había acomodado sobre las de él, habían pasado apenas unos 5 minutos cuando sonó su teléfono celular, en ese momento creí que nuestra noche se echaría a perder, Diego contesta, era Jorge, un amigo que lo invitaba a un bar para que se tomaran unas copas, ya que su familia había salido de viaje y él estaría solo por lo que se le había ocurrido matar el tiempo en un bar con su amigo, a lo que Diego le contesta que no podía, porque se encuentra conmigo...

De pronto escucho que le dice que mejor fuera a mi casa, que con mucho gusto lo esperábamos, fue entonces cuando supe que mi fiesta privada no se realizaría, Jorge accedió de inmediato y como a los 20 minutos ya estaba en mi casa, estaba sinceramente desilusionada, pero ya no había nada que hacer, en verdad me sentía muy frustrada pero no tuve más remedio que tratar de mostrarme buena anfitriona, ofrecí la cena, nos sentamos a comer acompañados de cervezas y una plática amena pero que en esos momentos honestamente no disfrutaba del todo, pero después de la dosis exacta de cervezas en las que van ganando terreno y haciendo efecto favorable, ya me sentía eufórica y desinhibida, les dije – les voy a poner música- me levanté y me dirigí al aparato de sonido, puse música algo rítmica y fui a nuestra cantina a prepararme una copa, comencé a bailar, me encontraba de espaldas a ellos, bailaba moviendo las caderas suavemente sin voltear a verlos, mientras ellos continuaban platicando, escuchaba sus voces y de pronto dejé de hacerlo, no di tanta importancia, estaba tan concentrada en la preparación de mi bebida y el baile que no me percaté que ellos ya se habían instalado en la sala y me observaban.

Jorge se sentó frente a Diego, y entre ellos estaba una mesa de centro donde pusimos algunas quesos y cervezas, en cuanto me di cuenta de esto me acerqué a Diego y seguí bailando frente a él, en ese momento me di cuenta que podría no cancelar la noche y entonces mi baile era ya para los dos, sí, trataría de seducir a los dos, tenía unas ganas inmensas de coger pero además de probar por primera vez dos vergas al mismo tiempo, Diego me miraba y me tomaba de la cintura, mientras yo hacía movimientos cada vez más atrevidos, movía las caderas, Jorge me dice -Lupita no hagas eso, vas a poner en aprietos a mi amigo- , me sonrío con Diego, le doy un ligero mordisco en la oreja y le digo bajito, espero que te guste lo que va a pasar (él me ha dicho que le encantaría verme perforada por otra verga, y sé que sabía a lo que me refería)

Sus ojos brillaron con lujuria y su sonrisa fue tan perversa, solo movió ligeramente la cabeza asintiendo, di media vuelta y le contestó al amigo, -Jorge no creo que eso lo inquiete, solo estoy bailando- , y sin permitirle ningun otro comentario, me agaché hacia la mesita, abrí ligeramente las piernas, tomé una cerveza y sin incorporarme le pregunto a Jorge ¿quieres?, enseñándole una cerveza a la altura de mis tetas, sabía que Diego a su vez miraba mi culito desnudo, y que en esos momentos la verga de mi hombre ya estaría durísima y con ganas de atacar a esta puta deseosa y súper caliente, Jorge sorprendido no sabía que responder ya que por supuesto esto le parecía una evidente insinuación de la amante de su amigo, Jorge algo abrumado contesta si, se la doy y al recibirla le rozo la mano suavemente, le sonrío discretamente, él se levanta y dice – con permiso, voy al baño...

Me volteo, acaricio la mejilla de Diego y me siento en sus piernas, lo beso y me dice -Diana eso fue muy morboso, él está confundido, y se ve que se la pusiste dura, yo creo que fue al baño para darse una buena chaqueta, en honor a esas tetas, ahora vas a cumplirle cabrona putita, ahora me vas a cumplir el deseo de verte perforada por otra polla y que mejor que la de mi amigo- me decía eso mientras acariciaba mis piernas y tocaba con su dedo la vagina ya mojada por lo que planeamos y esperaba en esos momentos, le dije -papi yo hago lo que tú quieras, sabes que esta golfa solo está para complacerte en todo lo que tú quieras-, él me dice -no te hagas la sacrificada, si se nota que lo deseas tanto que tu puta vagina está mojadísima y ardiendo-, en esos momentos Jorge regresa del baño.

Diego, me sigue acariciando las piernas, se nota que Jorge está un poquitín nervioso, se engulle casi de un solo trago la cerveza, Diego pone su boca sobre mis tetas, y las toca, yo estoy abrazando a Diego pero sin dejar de mirar a Jorge que se sonroja pero no deja de mirar, me sonrío y en esos momentos la música para, me levanto y les digo -vamos a poner más música y a bailar, ¿que les parece?-, ellos no contestan solo dejan que lo haga, en esos momentos me dirijo a Jorge, lo invito a bailar, él acepta, comenzamos a bailar, estábamos separados, mis movimientos eran suaves pero insinuosos, movía las caderas suave pero cachondo, y no dejaba de verlo a los ojos, y la bajaba hacia los pechos, volteo hacia Diego y lo llamo con la mano, él de inmediato se acerca a nosotros, lo abrazo del cuello, sin dejar de bailar me toma de la cintura y baja las manos a mis nalgas, en el momento que siento sus manos comienzo a moverlas más, Diego le dice a Jorge –tómala de la cintura cabrón, vamos a darle una lección a mi piruja...

Jorge no salía del asombro pero tampoco podía desaprovechar la oportunidad que se le estaba dando y solo obedeció, sentí como me tomó de la cintura, ahí fue cuando supe que mi noche sería esa, Diego me besaba tan fuerte que podía sentir su lengua navegando por toda la boca, Jorge y Diego ya no bailaban, sentía las manos de Jorge masajeando la cintura, y Diego entonces comenzó a bajar las manos por mis muslos y a subir mi vestido suavemente hasta llegar al nacimiento de las nalgas, sentía la respiración de Jorge agitada sobre la nuca lo que hace que incline la cabeza hacia atrás y Jorge me bese el cuello, Diego aprovecha la oportunidad para besar y lamer los volcanes que aparecen sobre ese escote, y que resaltan más en esa posición en la que me encuentro, yo estoy muy agitada y mis gemidos son cada vez más fuertes, tengo una mano sobre la verga de mi macho y la otra también roza la de Jorge, Diego me está metiendo la mano por entre las piernas y está llegando a la concha, Jorge ya está más atrevido, le dice a Diego –oye necesito tocarle las tetas a tu vieja- yo respondo -no pidas permiso hazlo-, y comienza a manosearme una teta...

Una mano me toca una teta y Diego me saca la otra para mamarla, eso es muy rico, Jorge dice -que buenas chichotas tiene esta putita Diego- yo me siento tan puta, ¡estoy ardiendo! en mi mente solo está la idea de sentirlas yaaaa, en todos los hoyos, me quiero sentir clavada por esas dos pollas, me separo de ellos por un momento, Diego me pregunta ¿putita ya estás lista para follar? - si por favor, pero antes que nada quiero ver como se quitan la ropa frente a mí...

Se paran frente a mi y se despojan de sus ropas casi al mismo tiempo, se desabrochan el pantalón y lo dejan caer dejando al descubierto las pijas duras, calientes y llenas de leche en sus pelotas, no dejo de mirar ese espectáculo, ¡lo disfruté tanto!, ver como se desnudaban, el cuerpo de mi hombre me encanta, y yo mientras tanto acaricio mis tetas, las froto una a la otra, dejo ver que están duros los pezones, los aprieto y los jalo, y se ponen más duros evidenciando el deseo de sexo, entonces Diego me lleva de la mano, se sienta sobre el sillón, se toma su enorme tronco de la base y la dirige a mi y dice –anda mamita, mámala, enséñale a nuestro amigo como lo haces...

Jorge se arrodilla junto a mi, y dice, quiero verlo muy de cerca, -eres un morboso Jorge- Si, Diana pero esto no me lo pierdo, abro ligeramente las piernas, me empino, mis nalgas se notan, mis brazos los acomodo sobre las piernas de Diego, abro la boca, saco la lengua y comienzo a lamer esa verga que me pone loca cada vez que la veo salir, pero ahora además también está otra esperando turno, Diego gime y dice no pierdas detalle cabrón, la ensalivo, le hago una ligera paja, miro a mi macho disfrutando de esas primeras caricias, empiezo a venerarla, la miro, la deseo, la saboreo paso la lengua sobre mi labio superior, me muerdo el labio inferior, le escupo la punta, la embarro toda suavemente, muy suavemente, le doy ligeros apretoncitos y masajes a la vez a la punta, Diego lo disfruta y veo que Jorge también lo hace, de pronto la meto toda a la boca, la siento en la garganta, mi lengua no deja de pasearse por ese enorme pedazo de carne viva y sabrosa...

La mirada de Jorge se transforma, veo como se está pajeando, está muy caliente, su cara está que revienta, sus ojos desorbitados, puedo ver como quisiera en esos momentos tenerme, Diego me dice así zorrita, así lo haces tan bien, pajéame, déjame la verga mojada y preparada para clavártela en el culo que tanto te gusta mamita, Jorge está gimiendo como si fuera a él a quien mamara, -ándale mami sabrosa ahora le toca a nuestro invitado, comete su verga y demuéstrale a él porque eres mi puta- -si papi lo voy a ordeñar igual que a ti, pero antes déjenme tocarlas al mismo tiempo-, me incorporo y Jorge también, lo siento junto a Diego, me acomodo en medio de los dos machotes que tengo solo para mi, levanto las piernas y las pongo una en cada pierna de ellos, me mojo las manos con saliva y al mismo tiempo les doy una chaqueta, subo y bajo y les digo, -chúpenme las tetas-

Diego me soba suavemente, le da unos apretoncitos a mi pezón, mientras Jorge ya me estaba mamando la otra, yo no dejo de chaquetearle las vergas, mis manos están llenas de vergas calientes ansiosas por cogerme, subo y bajo, estoy agitada, masajeo, acaricio, con las yemas de mis dedos rozo los huevos y están duros, llenos de leche que después sentiré salpicando por todo mi cuerpo, que caliente me ponen esos pensamientos, Diego me está dedeando mientras Jorge con su mano me está ayudando a chaquetearle su polla, y entonces llegó el momento, Diego me levanta me dice – a ver Diana, golfita, acomódate, sube al sillón, apóyate sobre el descansabrazos, abre las piernas, arrodíllate, empinada, y enséñanos tu culito...

Así lo hice al pie de la letra, me incliné, tomé mis nalgas y las abrí, ahí estaba mi culo palpitando, deseando ser perforada y destrozada por cualquiera de esas dos vegas enormes y sabrosas, Diego se puso detrás y Jorge frente a mi, me presentaba muy de cerca su pija, estaba muy roja, dura y apuntaba justo a mi boca, apenas la abrí y él ya la había metido hasta el fondo, mama, putita caliente, había apenas apretado un poco cuando sentí, la verga de Diego entrando a la concha, me la metió de un solo golpe, mmmmmmmm no podía gemir como yo hubiera querido, la verga de Jorge ocupaba todo el espacio de mi boca y él también me estaba embistiendo, mi lengua no paraba de rozarlo y la baba me escurría, la mano de Diego me impulsaba de la cintura para que la bajara y entonces mi cola se levantara más y que él pudiera clavar toda la vergota, me preguntaba – ¿Así es como querías estar? ¿verdad putita de mierda?, disfrutando dos pollas- pues ándale trágatelas- y me la clavaba una y otra vez...

Mi vestido estaba muy desordenado, mis tetas descubiertas y moviéndose al ritmo y antojo de esos sementales, Jorge le decía –Diego dale unas nalgadas a esta zorra, quiero escuchar como suenan en tus manos y Diego lo hacía, eso me enloquecía y apretaba cada vez más ese troncote, Jorge gemía y su verga palpitaba tanto que creía que en cualquier momento se correría, sentía como la verga de Diego me penetraba y se deslizaba dentro de mi coño, mis piernas estaban mojadas, - estás como perra en celo, Diana, no puedes ocultar tanta calentura, eres una puta muy jugosa- eso no podía dejar de ocultarlo, estaba tan… caliente.

De pronto Diego saca la verga de mi conchita y me abre las nalgas, y su punta comienza a entrar por el culo, Aaaaaaaaaaaah, no pude evitar soltar la polla de Jorge, y concentrarme y sentir como me iba perforando mi chiquito, -Mira la cara de tu ramera, está disfrutando como una ramera barata, cabrón métesela de un solo golpe, se lo merece por puta, dijo Jorge a Diego, y woooooow así fue de un solo empujón, que sensación tan dolorosamente deliciosa, solté un grito que Jorge acalló metiéndome nuevamente la verga que entonces apreté más fuerte en cada metida de verga de Diego por el culo, yo presionaba más y mi lengua quería triturar la polla de Jorge, Diego seguía dando sin compasión, de pronto Diego paró, se salió me dijo -estoy a punto de correrme, pero no, quiero que hagamos algo más- , -si papi hazme lo que quieras- Jorge, ¿quieres metérsela? -claro que quiero- -Entonces prepárate, esta golfa lo va a hacer.

Me llevaron a la recámara, en el camino me manoseaban, me nalgueaban, me metían la mano por todas partes, y ya en la recámara, Diego se sienta sobre la cama, yo me encimo a él y meto su polla en mi coño, las piernas de Diego están colgando de la cama, mi culo ahora está a disposición de Jorge, ya está dilatado por lo tanto no le va a costar trabajo entrar, además de que su verga es menos gruesa que la de Diego, empiezo a brincar sobre la verga de Diego y le ofrezco las tetas que le llenan la boca, su lengua juguetea en mis pezones, me da unos mordiscos, y es entonces cuando Jorge me perfora nuevamente el culo, aun así dolió, aaaaaaah, aaaaaaah, grita cabrona, grita- me decía Diego, quiero ver tu cara de lujuria gritaba y gemía, pedía más y más, sentía como se rozaban las vergas solo las dividía la delgada tela que existe entre el culo de la vagina, sentía que iba a explotar, que me iban a reventar algo, la matriz la sentía inflamada, mi corazón latía a mil por hora, tenía dos vergas metidas por mis dos hoyos...

Estaba tan engolosinada, que si hubieran estado dos más me las comería sin ningún problema, estaba hambrienta de vergas, y tenía dos enormes vergas muy expertas, para esta golfa que soy, ellos gemían tan rico, esos gemidos agudos y fuertes de dos hombres disfrutando de mis huecos calientes y mojados, no pude resistir tanto placer que me llegó el primer orgasmo, - mira esta perra caliente ya se está escurriendo, y me está mojando la verga, está muy caliente déjame disfrutarte, mamita- decía Diego, aaaaaaaaah denme más, más quiero su leche cabrones sementales, destrózame el culo Jorge y trataba de cerrar las nalgas para apretarle la verga, - ya no aguanto más dijo Jorge, se salió de mi culito, Diego aprovechó se salió del coño y mientras Jorge se masturbaba suavemente para atrasar más su venida, Diego me empinó y puso de frente a ellos mi culo, levantó su pie y lo puso sobre mi espalda, mi culo se levantó y entonces me la clavó de un solo golpe, aaaaaaaaaaah esa verga me lastima, es tan gruesa, pero tan sabrosa que la deseo todo el tiempo...

Diego me clava una y otra vez, Jorge hace lo mismo, se pasan el turno uno al otro, dos metidas Jorge y otras tantas Diego, ahí está mi culo dispuesto a esas pollas, desgraciados háganlo con más fuerza dénmelas al mismo tiempo, quiero sentir como se rozan dentro de mi, quiero sentir como chocan sus pollas, - puta, puta y mil veces puta- decía Diego, no te llenas quieres más, - si eso quiero, llénenme de leche caliente y espesa, la quiere probar mi culo, yaaaaaaa gritó Jorge, se salió y se pasó al extremo de la cama, se puso frente a mi, ya voy a explotar y te los quiero echar en la cara, - si, lléname de leche quiero que me ensucies la cara y tú papi, dámela dentro del culo, vacíate ahí, y después bombea mi amor y sácala con fuerza para que salga tu lechita y me escurra por las piernas, aaaaaaaaah...

Eso los calentó y casi al mismo tiempo se corrieron, sentí como me salpicaba sobre la cara los mocos calientes de jorge y como la verga de Diego se hinchaba más dentro del culo y se corrió, sus gemidos, mmmmmmmm, me encantan, me vuelven loquita, me corrí con esos gemidos tan especiales de Diego, me bombeó unas cuantas veces y después sacó la verga de un empujón, lo que provocó que saliera su leche y resbalaran sobre mis piernas, que yo encantada recogí, con mis manos y comencé a saborear combinada con la que antes había recogido de la de Jorge...

Me lamia los dedos, me llené los labios para después sacar la lengua y chupármelos, después limpié esas pollas que aun escurrían gotas de deliciosa leche, quedamos exhaustos, pero muy contentos, nos bañamos juntos, nos fuimos a la cama, pero Jorge tuvo que irse pronto, quizá sea la primera y última vez que lo hagamos pero estoy segura que Diego y yo ya aprovecharemos alguna otra oportunidad para seguir dando rienda suelta a nuestros deseos.

Papi espero que lo leas y te guste, te quiero mucho.

RELATO DE REGALO