Después de que pasó el 1 de noviembre ya no habíamos tenido ningún encuentro hasta este lunes 10 de noviembre. Todo comenzó cuando mi hermana me habla, eran 2:00 p.m. para pedirme de fuera a su casa, al llegar me dijo que tenía que salir de viaje porque su suegra se había puesto muy grave, y me pidió que me quedara en su casa, para que le avisara a mi sobrino lo que había pasado. Apenas ellos se fueron subí a la habitación de mi sobrino, encontré unos videos, como estaba aburrida los puse, cual fue mi sorpresa al ver que era un video porno, al principio no le puse muchas cuidado pero de poco captó mi atención al ver un negro enorme follándose a una chica por el culo, no se como pero de repente empecé a bajar mi mano hasta mi entre pierna y sobre mi pantalón empecé a masajearme hasta que no pude más y me desprendí de pantalón y de blusa. Para ese entonces la chica de la película le estaba una tremenda mamada de polla del negro mientras otro tipo le chupaba la concha a ella, yo estaba muy húmeda, metí mi mano de mi tanga, pude sentir como mi clítoris estaba hinchado, comencé introduciendo un dedo mientras con mi otra mano me tocaba mis pezones. De repente escuché como mi sobrino Luis llamaba a mi hermana, como estaba casi desnuda me asomé al pasillo pero no vi a nadie, salí con cuidado y antes de poder bajar la escalera pude ver a mi sobrino en un húmedo beso con su prima Jessica, me oculté para que no me vieran, él la tomó de la mano y la llevó hacia la sala yo bajé la escalera con cuidado de que no me vieran y para no interrumpir. Me puse un lado de la puerta de sala para observar la situación, Luis le empezaba a quitar la blusa dejando al aire sus lindos pechos los cuales son bastante grades y sus pezones eran rosas podía ver como los chupaba y los apretaba yo por mi parte me comencé a masturbar con dos dedos me sentía muy excitada de ver a mi sobrino y mi sobrina.
Hola amigos, mi nombre es Vicky mi sobrino Luis mandó un relato, ahora yo les mando la continuación de nuestra hermosa aventura espero que les guste.
Él se desnuda y se sentó en el sofá mientras de Jessica se arrodilla enfrente de el, toma su polla y él empieza a pasar su lengua mi sobrino tenia cara de estar en la gloria de repente mi sobrino la toma de cabeza y hace que se coma toda su polla.
De repente ella se para y se quita su falda dejando ver una tanga negra que parecía desaparecer en su culo, enseguida volvió a mamar la polla de mi sobrino, él por su parte empezó con su dedo a explorar la concha de mi sobrina, y cuando estaba su dedo empapado se lo lleva a la boca para saborear los jugos de Jessica, la cual no tardó mucho en venirse junto con Luis, el cual jaló la tanga de ella haciendo que incrustara en su concha, yo aceleré el paso para venirme al mismo tiempo que ellos.
Jessica se despojó de su tanga, estaba completamente húmeda, y se puso en el sofá abriendo las piernas dejando ver su concha con unos labios carnosos, Luis no tardó mucho en arrodillarse y empezar a pasar su lengua por el clítoris de mi sobrina, la cual gemía sin control, eso me calentó aún más de lo que ya estaba, sentía como si mis pezones fueran de piedra y en la sala mi sobrino se disponía a penetrarla.
Yo ya no podía más, quería sentir la polla de mi sobrino dentro de mí, así que entré a la habitación, al ver mi sobrino se sorprendieron un poco, me acerqué a él, lo tomé de la polla y me la comí entera, tenia el sabor de Jessica en ella.
Cuando sentí que ya estaba bien lubricada me puse de cuatro manos, di la vuelta a Jessica y comencé a chupar su concha la cual estaba igual de húmeda que la mía, al ver mi culito descubierto mi sobrino se acercó introduciendo su polla sin ninguna compasión dentro de mi culito.
Mientras que con mi lengua jugaba con clítoris de Jessica, introducía dos de mis dedos dentro de ella, por toda la casa lo único que sé escuchaban eran nuestros gemidos.
Yo me sentía en la gloria, por un lado me sentía como mi sobrino me rompía el culo y por el otro saboreaba los jugos de mi sobrina, la cual pedía a gritos que se la metieran, le pidió a Luis que se tirara al suelo, lo cual hizo, ella se fue sentando sobre la polla de mi sobrino hasta que se la clavó toda, mientras que yo puse mi concha sobre su cara y con mis manos le tocaba lo pechos a Jessica, de vez en cuando nos dábamos de besos hasta que los tres llegamos a un increíble orgasmo, Jessica se separó de Luis y me dijo de le limpiara su concha con la lengua, era una mezcla algo rara pero deliciosa, los jugos de ella con el semen de Luis, sin saber como yo me entraba debajo de ella haciendo un 69 fabuloso.
Ella era algo inexperta en el asunto de chupar conchas, el sentir su lengua dentro de mí y sus dedos finos, me hacían sentir en la gloria, así estuvimos un rato hasta que le pedí que me chupara el culo, ella como que se espantó pero acabó haciéndolo, al principio solo pasaba su lengua por el canal de mi glúteos, pero poco a poco se animó hasta introdujo toda su lengua en mi.
Mi sobrino por fin estaba listo para participar de nuevo en el juego, se sentó en el sofá y me pidió que me sentara en el de espaldas, tomé su polla con mi mano y la encaminé hacia mi culito, Jessica no tardó en acercarse para seguir chupando mi concha, la cual ya me dolía por las veces que me había venido, ya no aguanté mucho ante de venirme y caer desfallecida.
Como ya era tarde decidí hablarle a mi marido para decirle que me iba a quedar con mi hermana, mientras tanto Luis penetraba a Jessica como a una perra hasta que le inundó todo su culo de leche, yo me acerqué, le chupé su polla, la cual estaba llena de flujo mío y de Jessica, después tomé a mi sobrina del culo para limpiarlo con mi lengua la leche que tenía en el.
Los tres nos fuimos a dormir al cuarto de mi hermana, yo caí como piedra hasta la mañana siguiente cuando sentí algo que me así cosquillas en mi conchas era Jessica.
Luis todavía estaba dormido así que le dije que fuéramos a otra habitación, ya en la otra habitación me abalancé sobre de ella dándole un beso el cual fue bastante intenso, parecía que nos queríamos arrancar las lenguas, cuando por fin nos despejamos con mi lengua fui bajando hasta sus pechos, los cuales me fascinaban, con mis manos los apretaba como si quisiera juntarlas hasta que se pusieron roja por los mordiscos que le daba.
Seguí bajando hasta me encontré con su concha la cual ya estaba algo húmeda, abrí sus labios dejando al descubierto su clítoris el cual se veía hinchado empecé a darle pequeños golpecitos con mi lengua hasta que logré que se viniera, le dije que ahora me tocaba disfrutar a mí.
Si decir más Jessica me tomó de la cadera, me abrió el culo e introdujo su lengua dentro de mí, mientras me metía dos de sus dedos dentro de mi concha, yo solo gemía como una perra, tenía un orgasmo tras otro.
Me acosté en la cama y le pedí que juntara su concha con la mía, así lo hizo, se sentía húmeda y cálida, eso nos condujo a otro orgasmo fenomenal, sentir como sus jugos se mezclaban con los míos era fabuloso, no tardamos muchos en quedar exhaustas una al lado de la otra.
Mi sobrino entra a la habitación y nos preguntó como seguíamos sus dos perritas, le respondimos con un pequeño ladrido, él solo sonrió. Jessica se veía agotada pero lo le importó, le abrió las piernas y empezó a penetrala mientras que ella le decía que ya no podía más.
Me levanté y comencé a morderle los pezones mientras que ella gemía y pedía que paramos, cuando por fin paró fue solo para pedirnos que hiciéramos un 69 conmigo abajo, así lo hicimos y comenzó a chupar el culo de Jessica, mientras que yo le chupaba su concha hasta que no pudo más y se orinó sobre de mí lo cual no me desagradó.
Como ya no podíamos más, decidimos dejarla, fuimos a bañarnos, yo le ofrecí mi culo para que acabara, lo que rechazó, me tomó de las caderas y me penetró con su enorme verga por mi concha mientras un chorro de agua caía sobre mi culo hasta que me llenó mi concha con su leche, salimos de bañarnos, me cambié y me fui a mi casa dejándolo solo Jessica.
Creo yo que siguieron follando porque mi hermana llegó al otro día, pero eso solo lo saben ellos, pero quiero decir que me agradó follar con una mujer y creo que nos convertimos en las esclavas de mi sobrino, pero sinceramente me encantó el hecho que sea él.
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