CON MIS HIJOS, MI MARIDO Y YO
CON MIS HIJOS, MI MARIDO Y YO
Voy a contaros algunas cosas de como va todo en casa. Algún día os comentaré como empezó todo. Mantengo correspondencia con otras madres y esta es una carta que hace poco les envié.
Con mis hijos Ramón y Alicia, con el consentimiento de su padre Victor que lo hace con su hija encerrada en su habitación, nos corremos como locos de vez en cuando en la habitación del niño donde hemos instalado una cama de matrimonio. Ramón, cuando llega por la tarde suele darme un gran placer con folladas de horas. Alicia se nos une algunas veces también cuando llega y nos deja para ir a su habitación con su padre cuando este regresa del trabajo.
Hasta ahora nunca los cuatro lo habíamos hecho juntos en una misma cama. Victor y Alicia no deseaban que los viéramos pero hace poco las cosas cambiaron. A mi y a Ramón nos daba un morbazo enorme verlos follar y fue Alicia quien acabó por convencer a su padre que era el más reacio.
Fue un sábado en el que dejamos todos los compromisos y se inició el festival, aunque Victor seguía sin estar muy convencido. Para la ocasión Alicia y yo fuimos a la peluquería, al sol-uva y nos compramos unos conjuntos que nos realzaban los pechos y nos hacían ver super guapas en el espejo. Por primera vez lo hicimos en nuestra habitación de matrimonio. Pusimos velitas y música oriental. La ocasión lo merecía y Alicia y yo estábamos mojadas a tope.
Cuando entramos en la estancia mi hijo y mi marido estaban en calzoncillos en la cama. Se pudieron como motos al vernos. Con mi hija acordamos que antes de lanzarnos sobre ellos nos tocaríamos y haríamos un numerito lésbico un poco bestia. Alicia fue acariciándome y yo le tenía agarrados sus pechos a través de la tela del body. Mi hija me pone a mil y al parecer yo a ella también.
Nos besamos con la lengua y yo ya estaba a mil como mi marido y mi hijo que no tardaron en invitarnos a estirarnos en la cama donde la niña y yo seguimos entrelazadas un buen rato sin desnudarnos pero rozando y estimulando todos nuestros puntos débiles. Mi marido insistió que era difícil para él pero fue el primero en agarrar a Alicia y empezar a besarla.
- ¡Papá, papá! - decía la niña y eso me volvió loca.
Ramón se abalanzó sobre mí y me sacó los pechos con unos pezones que parecía que me iban a explotar.
- Ahora venid todos y chupad - les dije ofreciéndoles mis tetas. Los tres se dedicaron a homenajear mis pezones con la lengua sin parar. Tuve mi primer orgasmo. -Ahora Alicia te toca a ti - les dije.
Y los tres fuimos a mordisquear los pezones de Alicia que no son tan oscuros como los míos pero si casi tan grandes. Luego la niña dijo:
-Papá ¡follame ya por favor!
Su padre nos miró aún turbado pero con mi mirada lo invité. Desnudamos entre todos a Alicia y su padre les acercó un pollón como hacía años que no veía en Victor. La penetró y empezaron a cabalgarse. "papá, papá ", "Hija, hija" fueron sus gritos. Al cabo de unos diez minutos Victor nos anunció su corrida y le dije que lo hiciera sobre el pubis de la niña. Soltó un buen chorro de leche espesa mientras Alicia gritaba que también se corría. Yo estaba a tope, cogí con las manos semen de mi marido y lo pasé por los labios de mi hija que lo lamió todo.
-Vamos mamá dámelo con tu lengua como yo hago cuando se corre Ramón en ti.
Así lo hice mientras Ramón me desnudaba y me empezaba a penetrar. Tenía el coño encharcado y lo tuvo muy fácil.
- Mamá, mamá, por favor quiero correrme en tu coño. Por favor.
Ramón sabía que solo en dos ocasiones le dejé hacerlo. Me gusta pero quiero que sea todo tan fácil y además ya sabéis lo que me gusta recibir el semen de mi hijo en las tetas y la cara.
- Bien, hoy puedes hacerlo cariño. Estoy esperando tu lechada - le dije sonriendo.
Su padre y Alicia lo animaron. La niña lo empujaba hacía mí mientras me penetraba. Mi marido me besaba.
- María Luisa, ¡esto es maravilloso! - me decía aún semidormido por su orgasmo.
Me corrí unas dos veces. La última, mi hija quitó la polla de su hermano de mi coño y me lo lamió todo.
- Me gusta tu jugo mamá - decía.
Luego Ramón volvió a la carga hasta que se corrió como siempre gritando "mamá". Me empapó el chocho de leche con cuatro o cinco chorros increíbles. Notaba como todo el líquido me rebosaba. Una pasada de orgasmo. Yo ya había perdido la cuenta de mis corridas. Alicia que es muy salida me obligó a quedarme con las piernas abiertas cuando mi hijo se retiró agotado.
- Ahora todos veremos como mi madre ha quedado inundada mmm. Mirad como chorrea...
La muy guarra empezó a tocarme con los dedos, luego Ramón la invitó a chuparme y a darme el semen con la boca. Ya sabéis como me gusta su sabor y como me encantan los hilillos. Fue una pasada. Estábamos agotados y retozamos una hora riendo como locos hasta que Victor y Ramón volvieron a animarse.
- Ahora como homenaje a mamá y a mí, los dos os correréis en nuestras caras y pechos - dijo Alicia que siempre quiere controlarlo todo.
Los cuatro estuvimos de acuerdo pronto. Mi hija y yo chupamos durante unos 30 minutos a mi marido que era, por edad, quien necesitaba más estímulos. De vez en cuando Alicia y yo nos masturbábamos mutuamente. Mi hija estaba como yo... como un lago.
Después yo con mi hijo y Alicia con Victor muy juntas sentadas en la cama y ellos de pie fuimos chupándolos. Acordamos que nos repartiríamos todos sus jugos. Mi hijo se corrió primero y las dos nos relamimos. Fue un torrente de leche. ¡Que capacidad tienen estos jóvenes! Después, cinco minutos más tarde, Victor se corrió. Fue menos espectacular pero soltó tres chorritos que la niña, sobretodo, esparció por su cara y tetas.
Las dos mojadas acabamos besándonos y masturbándonos en la cama mientras esparcíamos la leche de nuestros machos. ¡Fue genial! os lo prometo. Genial.
