DEVORADA POR TODOS LOS LADOS
Hoy me he levantado especialmente cachonda...la cabeza todavía me daba vueltas después de lo ocurrido ayer...no podía haber sucedido que una de mis más soñadas fantasías se hubiera hecho realidad...pero sí...todo mi cuerpo me decía lo que había pasado, mi cansancio y mi satisfacción no podían ser más gratificantes, ¡que noche!
La cena con nuestros amigos había sido perfecta...como siempre risas, alcohol...y creo que algo más. La conversación de la sobremesa había ido subiendo de tono...nos contábamos experiencias...el tema del sexo hacía que le estancia se llenara de gratas sensaciones. La confianza entre nosotros era bastante grande...los mismos años casados...las dos parejas teníamos los mismos hijos...nos gustaba la marcha por igual.
Mi marido se reía y me miraba lascivo... augurándome que cuando nos quedásemos solos...la fiesta continuaría para nosotros dos. Pero algo en el aire...no sé...todo apuntaba a que los acontecimientos se precipitarían de un modo muy extraño.
La noche estaba cada vez más cargada y ya era muy tarde; mi marido, Javier, y Oscar aún reían sirviéndose una copa más, pero su pareja sufría de unos pésimos efectos del alcohol y quería marcharse, y como si nada...el decidió llevarla a casa (no viven muy lejos de nosotros) y volvió...la juerga continuaba.
Llegó un momento en que mi cabeza comenzó a dar muchas vueltas, me sentía perdida en mi propia casa...y muy cachonda...así que me dejé caer en el sofá y apague la lámpara, quería estar en penumbra. Allí estaba yo estirada en el sofá, con una pierna dejada caer hacia el suelo...así...con las piernas entreabiertas me sentía bien, aunque mi vestido se había subido demasiado no intenté cubrirme, pensé que porqué iba a hacerlo...había confianza.
No dormía, solo tenía los ojos cerrados y les oí acercarse y comentar lo colgada que parecía encontrarme; mi marido, sin pensárselo le comento a Oscar que se estaba poniendo a cien al verme así y que me echaría un polvo allí mismo si pudiera. Oscar se rió y dijo que hasta él lo haría viéndome así, entonces escuché lo que nunca creí que pudiera oír...Javier le dijo: ¿y porque no?
Al oír esto sentí que mi coño se mojaba hasta los topes y que un estado de ansiedad me recorría todo el cuerpo, yo también me dije mentalmente: ¿porque no? ¡Me moría solo de pensarlo!
No quise abrir los ojos, esperaba acontecimientos y entonces oí a Javier decir, con voz de embriagado y excitado, ¡venga, no te cortes...no pasa nada...¡le volverá loca!
Yo ya no podía más ¡tenía que ocurrir algo ya! o allí mismo me comenzaría a masturbar, necesitaba sentir algo en mi coño que ardía Ooohhh, una mano comenzó a recorrer mi pierna, ascendía por ella...¿quién será?, será Javier, pensé...Oscar solo estará mirando...y me excitaba la idea más todavía.
Estaba a punto de correrme y casi ni me había tocado. No quería abrir los ojos...pero me moría de ganas por saber quien me tocaba...tenía que ser mi marido. Entonces esa mano que ascendía llegó a su destino y apartando mi tanga rozó suavemente mi clítoris y se metió de golpe en mi vagina, lo que me hizo lanzar un gemido y una oleada inmensa recorrió mi cuerpo. ¡Me estaba corriendo ya!, sabía que alguien miraba...pero necesitaba saber quien me tocaba...quien me había hecho sentir aquel orgasmo.
Abrí los ojos y le vi...era Oscar...me miraba y sonreía, entonces me asusté ¿como podía estar pasando esto?, busqué los ojos de mi marido desesperadamente y le vi allí, sonriendo a mi lado y me dijo: tranquila...déjate llevar, se acercó a mi oído y me susurró: disfruta amor...aún falta lo mejor.
En esto sentí que una boca llenaba mi coño, una lengua lo recorría de una forma bestial, haciéndome retorcer de placer; cerré de nuevo los ojos y otra boca comenzó a deslizarse por mi cuello bajando hasta mis pechos. Era geniallllll ¡estaba siendo devorada por todos los lados...y Oscar...nuestro amigo Oscar me estaba comiendo el coño, solo con ese pensamiento me hizo correrme de nuevo.
Al verme tan excitada, los dos estaban como locos...me sentía deseada al límite, miré a mi marido a los ojos y le pedí su polla...quería comerla hasta morirme de gusto, pero Oscar tenía otros planes, me giró en el sofá haciendo que me pusiera a cuatro patas...ummmm, mejor, así podía disfrutar más de la polla de Javier... chuparla hasta el fondo, era irreal...tenía una polla en la boca y otra me estaba penetrando con furia ¡me estaban follando!, la excitación estaba alcanzando unos limites increíbles; me sentía follada...me comía una polla como si quisiera tragármela.
Como si fuera un solo pensamiento, Oscar salió de mi coño y vino con su polla a mi boca, ¡dos pollas, y yo que nunca me lo había imaginado, me comía una...pasaba a otra, mi lengua era un torbellino intentando acaparar lo más posible. Me sentía guarra...me sentía genial.
Pero mientras una idea me esta rondando en la cabeza---¿lo harán?¿seré capaz?.Miré a los ojos de Javier y no necesité decir nada... él me sonrió y me dijo: gozarás hasta no poder más...te van a follar dos pollas a la vez y sé que lo estás deseando.
Mientras decía esto me incorporó para tumbarse él en el sofá ofreciéndome que lo cabalgara y así lo hice. Pero yo sabía que Oscar estaba allí detrás, a mi espalda y su mano bajaba hacia mi culo...hasta que introdujo un dedo en mi ano.
Mil temores me asaltaron de pronto...y mil deseos de que lo hiciera también, pero no había que tener miedo. Su dedo se introducía lentamente haciendo sitio con dulzura y de pronto ya no era su dedo; una polla intentaba entrar en mi ano mientras que me volvía loca con la de Javier hasta el fondo de mi vagina.
Creo que hacía daño...no lo recuerdo muy bien porque si hubo dolor…este desapareció para dar paso al más intenso placer que nunca había sentido. Un movimiento loco y coordinado que me destrozaba por dentro dándome tanto gusto que me hacía gritar. Un orgasmo bestial...un orgasmo que no se acababa nunca...que me llegaba desde la espalda al coño...todo mi cuerpo era una explosión de placer mientras sentía que vuestros líquidos me inundaban.
Quedamos extenuados en esa posición, no sé cuanto tiempo. Javier...mi marido me miró, los tres nos miramos y callamos. Sabíamos que nunca se iba a repetir...que sería nuestro secreto...un gran secreto para una gran noche.
Lo malo es que ardo en deseos de que vuelva a ocurrir.
Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados