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La Coctelera

THE VAGUE ONE OF THE SEA

un blog delirantemente sensual e informado

15 Noviembre 2008

UN AMIGO NOS VISITA Y DUERME EN CASA

UN AMIGO NOS VISITA Y DUERME EN CASA

Solo había imaginado ver a mi esposa con algún otro tipo pero era una fantasía. Ella se mueve muy rico en la cama y por alguna razón yo quería verla como se movía y sus gestos y además sin que fuera yo quien estuviera penetrándola. Así que todo quedaba dentro de mi imaginación hasta que un día...

Mi amigo llegó a visitarnos un día. Estábamos cenando y mi esposa y yo nos alegramos de verlo. Siempre habíamos sido todos buenos amigos. En fin que a mi esposa siempre le ha gustado Rogelio que era un tipo alto y bien parecido, sin embargo ella nunca había dicho ninguna palabra al respecto. Esa noche cenamos y entre plática y plática se fue haciendo tarde y era tiempo de irse a acostar. Rogelio había llegado y solo iba a estar ese día en nuestra casa pues iba de paso así que le dije que se fuera acostar que le iba a acomodar su cama.

Dicho esto, me fui a arreglar su habitación mientras mi esposa se quedó platicando amenamente con el. Después de un rato volví y les dije que ya estaba todo listo que si le hacía falta algo que nos echara un grito. Luego de un tiempo nos fuimos a nuestro cuarto y Rogelio se fue al suyo. Nos preparamos a dormir, Mirna, mi esposa se puso una playera corta y un calzón negro para dormir.

Pasaron, digamos, unos treinta minutos cuando de repente mi esposa y yo nos empezamos a abrazar y a besar muy sabroso, así seguimos acariciándonos por unos veinticinco minutos y empezamos a estar muy pero muy calentitos, yo le mamé las tetas durante unos cinco minutos y ella me agarraba la verga muy rico y en eso oímos unos ruidos en el cuarto de Rogelio, no eran ruidos raros ni fuertes así que le pregunté a mi esposa si creía ella que Rogelio estaba bien o necesitaba algo, entonces me paré y le grité hasta el otro cuarta de abajo:

- Rogelio, ¿necesitas algo? ¿Tienes frio? ¿Quieres una cobija? Me respondió que hacía un poco de frio que si le podía llevar una cobija. Entonces le dije: Está bien ahora te lleva Mirna unas cobijas. Mirna asintió y me comentó que pobre, que era un buen gesto.

Mirna fue por las cobijas para llevarlas abajo y antes de ir le dije.

-Espera hermosa, ven, entonces le bajé la camiseta corta que tenía como pijama y le dije, ponte una bata. -Tienes razón.

Fue y se la puso, y antes de que se fuera le dije.

-Ven otra vez. -¿Y ahora que? - Ven acércate, entonces le abrí la bata, le bajé la playera y le mamé una teta por un minuto, le dije entonces:

-Ok, es que tenía ganas. Ve y lleva las cobijas a Rogelio y le dices que si necesita más que nos eche otro grito que estaremos pendientes. - Bien, pero dejame estar un rato no ves que me pusiste muy caliente y no puedo ir así. - No, anda ve y vuelves. -Está bien, ahora vengo.

Volvió al cabo de unos dos minutos y le dije:

- Que bueno que llevaste las cobijas. -Si, lo cubrí con las cobijas y le di las buenas noches y... -¿Que paso? - Nada, solo es que... -Anda dime, ¿te pasó algo? - No, no, bueno, es que al estar cubriéndolo con las cobijas se me abrió un poco la bata y él se me quedó viendo de reojo una de mis tetas que se transparentaba, y no le di importancia. - Ah bueno, pues ahora vente que yo quiero verte la otra teta y comértela. – Ok.

Apagamos la luz y nos empezamos a acariciar otra vez, al cabo de un rato le pregunté si le había dado vergüenza o pena que Rogelio la hubiera visto así cuando bajó y me dijo:

- No, creo que me pareció divertido y agradable, claro no lo hice a propósito ni nada simplemente lo pienso ahora después de que pasó.

Le pregunté: Bueno, pues si vuelves a bajar a darle otra cobija te vas de una buena vez con la bata abierta y pretendes que no te diste cuenta...

- ¿Como crees? - Si no hay problema, al fin que es un poco divertido y a mi me excita un poco esa idea, no creo que haya nada malo en eso. - Pues no, yo pienso que estaría mal. - ¿Pero porqué?, además la luz de abajo es muy tenue y no se vería mucho y si a te parece agradable que él te vea disimuladamente las tetas pues adelante.- ¿Tú crees? –Claro. -No se.

Mientras platicábamos de eso yo le agarraba las nalgas y ella me acariciaba el pene y entonces ella sugirió:

-Mámame una teta por unos dos minutos. -Anda ven que me enloqueces. - Oye, ¿de veras crees que no estaría mal que si vuelvo a bajar y Rogelio ve mis tetas aunque sea por encima de mi playera corta? - Me encantaría porque cuando vuelvas a subir estarías más caliente y podría seguirte mamando esas tetas. - Tal vez tengas razón. - Por supuesto, es más si vas y platicas un rato con él no estaría mal, pues hasta aprovechas que disimuladamente te estaría viendo las tetas, y bueno, te puedes tardar unos cinco minutos si quieres o de plano diez, pero con la condición de que cuando vuelvas me cuentes y te dejes que te mame y te agarre tus nalgas.

- Estás loco. - Tal vez, anda di que si y te mamo las tetas y te dejo que te montes como a ti te gusta. - No se. - Anda, di que si y ya sabes te monto. -Bueno está bien.

Seguimos por unos quince minutos calentándonos y ella me agarraba la verga muy sabroso y le quité la playera corta que traía y le mamé las tetas, estábamos en eso y que oigo un grito:

- Hey sigue haciendo frio! ¿No tienen una cobija extra? -Si contesté, ahora te la llevo, le dije.

Entonces Mirna me dijo:

-¿Quieres que yo se la lleve? - Claro mi amor, pero te puedo sugerir algo...- Si. -No te pongas la playera, mejor ponte solamente la bata y déjatela casi toda abierta.

Me miró a los ojos y me dijo:

-¿Estás completamente seguro?, tal vez no debería... - Si, anda ve y recuerda contarme eh...

- Bueno, pero solo voy a ir unos cinco minutos y regreso luego. - Tárdate diez y prométeme que llegando abajo y al cabo de unos cinco minutos dejas que se te abra la bata completamente mientras platicas, y la vuelves a cerrar como si fuera un descuido... - No lo se. - Anda. - Ok. - Ven. - ¿Que paso? - Déjame mamarte una teta antes de que te vayas.

Le mamé una teta por un minuto y ella estaba feliz, entonces antes de irse se acercó y me dijo:

- Bueno, me tardaré diez minutos, luego vengo. -Ok le dije.

Pasaron cinco minutos y yo esperaba y esperaba, estuve imaginando la teta saliéndosele de la bata y finalmente al cabo de otros siete minutos oí pasos y apareció ella en la puerta, cerró la puerta, me miró y me dijo:

- Ay mi amor, me miró descaradamente las tetas... - Pero dime que pasó. - Bueno pues me acerqué y lo cubrí con la cobija, mientras lo hacía le pregunté. -No puedes dormir? me dijo - Hace mucho frio.

En esto estaba cuando se me abre la bata y se me ven las dos tetas completamente, entonces cerré mi bata y le dije disculpa. Entonces seguí acomodando la cobija y le dije:

-Bueno, si quieres platicar un rato para que te puedas dormir. - Está bien.

Yo me quedé sentada a un lado mientras Él abajo de las cobijas seguía con un poco de frio, entonces le dije, hace un poco de frio aun, y me respondió.

- Mira ven aquí abajo de las cobijas para que no tengas frío. - Bueno, pero hazte a un lado y dame espacio porque no me sentiría cómoda. - Está bien.

Entonces me metí abajo de las cobijas y al meterme se me desabrochó la bata otra vez pero no me di cuenta en ese momento. Así estuvimos platicando un rato, él en su lugar y yo en el mío hasta que me levanté y le dije bueno ahora si te dejo, entonces me di cuenta que se me había abierto la bata y le dije otra vez: lo siento. Entonces él me tomó la mano y me dijo:

- No tienes porque sentirlo, eres una mujer hermosa y tienes unos pechos muy hermosos y tiernos, déjate la bata abierta sin pena, porque habrías de esconder esas bellezas que tienes, además deberías de estar orgullosa. - No se. - Si, son hermosos, a mi me encanta verlos, déjalos así y platica otros minutos conmigo. Por cierto ¿tu esposo está despierto? -No, ya se durmió. - No creas que me quiero pasar de listo, simplemente estoy admirando tu belleza. -Está bien le dije. -Eso es.

Así platicamos por unos minutos con toda mi bata abierta y entonces le dije que ya me iba a dormir, que gracias por sus comentarios y que pasara buenas noches, él me dijo:

-Espera, ¿te puedo pedir un favor de un segundo? Le dije, si, ¿Necesitas agua o algo? -No, es que tus pechos son tan hermosos que quisiera darles un beso a cada uno para recordarlos y seguro me dormiré.- Pues ya los has visto y no se, mejor no. - Anda dejame darles un beso, un segundo a cada uno y te vas.

Le dije, está bien, entonces me acerqué, me incliné hacia él y le dio un beso a mi pezón izquierdo y lo metió en sus labios un segundo y me dijo:

-Ahora el otro.

Solamente me incliné y le puse el otro pecho en su boca, entonces él lo besó y se metió mi pezón un segundo en sus labios, y me levanté y le dije;

- Estuvo muy lindo lo que hiciste. - Me dijo, gracias, ya puedo dormir bien.

En eso subí y estaba yo muy caliente.

- Ay Mirna, esto que me has contado me tiene super excitado, ¿quieres que te mame los pezones? -Si pero no hagas ruido pues le dije que estabas dormido. -Ok, vente y pónmelos en mi boca. - Si mi amor, pero mámamelos más de un segundo ¿si? - Si mi amor, mucho más.

Estuvimos así Mirna y yo casi en silencio y nos decíamos cosas al oído para no hacer ruido, y le pregunté si volvería a bajar, me dijo:

- Solo si tú quieres que baje, pero yo lo haría solo si me tardo unos veinte minutos. - Está bien, tárdate unos treinta minutos. - No, yo solo estaba bromeando. - Ay Mirna, pues yo me estoy excitando demasiado, me encantaría que bajaras otra vez. -¿De verdad? Pues yo me siento un poco excitada con lo que pasó, más bien, me excitó mucho que Rogelio haya mamado mis pezones, aunque sea por un minuto. - Vuelve a bajar y le ofreces un vaso de agua.- Pero Rogelio no ha llamado por si necesita algo.

- No importa, bajas, dices que tenías sed y le ofreces un vaso de agua. - ¿Tú crees que si? - Si, y si se da la oportunidad dejas que te mame otra vez los pezones, pero por más tiempo. - Tal vez estamos exagerando. Suena un poco descabellado y no se, que tal si después sucede otra cosa. - Pues no se, como que podría suceder. - Que tal si me quiere besar o tocarme más o que tal si yo...

- ¿Que tal si tú que? Anda dime. - Es que me quedé pensando... - ¿Pensando que, que tal si tú que? - Pues que tal si yo me excito más y me dan ganas de tocar su verga. - Pues no lo se, tal vez podrías tocarla solo un momento, - Mejor no voy.- ¿Porque no? - Pues porque que tal si voy y me dan ganas después de un rato de tocarle su verga no solo por un momento sino por unos minutos... - Pues no se que decirte…- ¿Te molestarías? - No, si yo mismo te estoy proponiendo que vayas. - Pero y si se la toco por mucho tiempo... - Bueno, yo creo que si, que está bien que se la toques... - ¿De verdad? Yo solo bromeaba...- Ahh, yo creo que yo si estaba pensando en que podría pasar...

- Pues definitivamente podría pasar. - Anda Mirna ve y si después de un rato te excitas y te dejas que mame las tetas y luego se la quieres tocar se la tocas no importan los minutos. - Estoy casi convencida... pero... -Pero que... -Bueno, está bien, pero mámame las tetas unos dos minutos ¿quieres? - Seguro, ven.

Así le mamé las tetas un rato y ya iba a irse cuando le dije:

-Mirna, espera. - ¿Que pasó? - Dejame hacer algo antes de que te vayas... solo dime que si. - ¿Está bien, pero que es? – Ven, le bajé el calzón y se lo quité. Le dije -Vete así. - ¿Pero no ves que solo llevo la bata y nada debajo? - Si pero no se ve ninguna luz de aquí y seguro no lo va a notar. - Estás loco, pero bueno, tienes razón, no hay luz ya. - Anda ve y tárdate treinta minutos o más... - Está bien, pero espérame ¿ok? - Ok...

Así estuve esperando e imaginando, solo oía voces y de repente no oía nada, solo algunos murmullos y me pareció escuchar algunos quejidos pero muy suaves, luego más voces y luego nada y luego unos ruidos que no eran voces pero no fuertes, y así pasaron muchos minutos y no fue sino hasta mucho después, al menos pasaron unos cuarenta minutos cuando oigo los pasos de Mirna, llega, cierra la puerta y se mete rápido a la cama y me dice:

-Ay amor, me encantaron esos cuarenta minutos abajo, ojalá y se pudiera repetir. -Dime ¿que pasó? -Mira, tócame la vagina. -La tienes muy húmeda. No me digas que te penetró. -No, pero casi, bueno, un poco, más bien si me penetró pero no eyaculó. - Dime que pasó que solo escuchaba cosas. -Pero, ¿no estás enojado después de lo que te dije? -Pues no, no creo, pero ya dime...

Bajé y como dijimos le ofrecí un vaso de agua, me dijo que gracias, se lo llevé y se levantó para tomárselo, le dije que si ya se iba a dormir, me dijo que casi, me preguntó si me había molestado lo anterior, lo de los besos en las tetas, le dije que no, y me dijo que a él le había fascinado y que se quedó pensando todo ese tiempo en eso, le dije que me había parecido algo lindo, me dijo que si podía prender un poco la luz, le dije que no, que mejor así, y no supo que decir. Con la luz apagada yo podía distinguir su cabeza pero él a mí casi no, pues la pequeña luz tenue que entraba le daba de frente a él, entonces pasaron unos segundos y le pregunté:

- ¿Que fue lo que te gustó de besar mis pechos? - Su sabor y textura, son riquísimos. - ¿Habías imaginado eso? - No, pero bueno, no se, es que me dio un poco de preocupación pues que tal si tu esposo se levanta. - No, ya está bien dormido pero yo no podía dormir y decidí bajar a tomar un poco de agua. - Oye Mirna, - Si Rogelio. - La verdad esa experiencia fue muy rica, me encantaría que volvieras a dejar aunque sea otro segundo repetirlo...

No le contesté nada. Pasaron unos treinta segundos y me acerqué poco a poco a su cabeza, me abrí la bata y puse mi pecho en su boca, él se sorprendió un poco pero besó mi pecho y yo lo dejé ahí, él siguió besando y se metió mi pezón en su boca, luego le di el otro y estuve unos tres minutos así, él me abrazó y yo también, le volví a ofrecer mis pechos y me dijo:

- Gracias. -Puedes continuar otro rato si quieres... -Está bien.

Dicho esto, comenzó a chupar, lamer y besar mis pezones y me abrazó, yo también, entonces hice a un lado sus cobijas y me metí adentro, me acerqué y le seguí ofreciendo mis pechos, entonces él me atrajo hacia él, así estuvimos unos cinco minutos, y le dije despacio al oído:

-¿Te puedo pedir un favor de un segundo? -Si, claro ¿que es? - Déjame tocar tu verga con mi mano solo un segundo. - Si, claro.

Levantó las cobijas y yo bajé mi mano hasta donde la encontré y la toqué aprisionándola por un segundo, entonces le volví a preguntar.

- Rogelio, ¿te puedo pedir otro favor? –Si. - Déjame explorar tu verga por unos minutos, ¿si? - Si claro.

Entonces toqué su verga, la agarré con mi mano, toqué sus huevos, y empecé a acariciarla, estaba grande y gruesa, estaba yo fascinada con esa verga en mi mano.

-¿Está bien si te sigo contando mi amor? - Uuuuy, si claro, sigue.

Bueno, entonces seguí agarrando su verga y empecé a bajar y subir, luego con la otra mano y noté como salía el líquido transparente poco a poco, estaba super mojado ahora, yo seguía y seguía masturbándolo y tocándole toda esa área, me encantaba, entonces él me dijo:

-Mirna, ¿te puedo pedir un favor? - ¿Me dejas tocar tu vagina por un minuto?

Yo no sabía que decir, me parecía mucho pero pues yo le estaba agarrando su verga, y decidí que si. Él entonces me empezó a tocar por encima y se dio cuenta de que no llevaba calzón, entonces me apretó contra su cuerpo y me empezó inmediatamente a tocar por encima de la vagina y poco a poco me fue tocando más y más profundo mientras yo seguía tocando su verga.

No se como pero en algún momento nos encontramos casi haciendo un sesenta y nueve, y sentí que me dio un beso en la vagina y yo gemí y entonces decidí que yo también haría lo mismo, le besé la cabeza de su verga y al sentir eso él tomó mis nalgas y puso su lengua por afuera de mi vagina y yo hice lo mismo, parecía que yo lo seguía, él metió su lengua y yo me metí la cabeza de su verga en mi boca, entonces él siguió metiendo su lengua y yo empecé a chuparle frenéticamente su verga, me encantaba, estaba loca por seguir mamando, y lo seguí haciendo, sus huevos, su verga, los chupaba y él a mi, entonces tuve un orgasmo y él metió toda su lengua en mi vagina, yo seguí chupando su verga cada vez más rápido y más fuerte, entonces me di cuenta que había pasado ya casi cuarenta minutos, le dije: -Creo que estoy muy, muy caliente y si no paro voy a tener que meterme tu verga. - Está bien. - No, estoy muy caliente pero no lo se... - Voltéate y abrázame, aunque sea súbete encima un minuto, -Creo que me tengo que ir pero si, que tal un minuto.

Me subí encima y me abrazó, me agarró las nalgas y yo pegaba mi vagina a su verga, ahhh, en mi panocha sentía la humedad de su vergota, y nos movíamos, pero no había penetración, me agarraba las nalgas con más fuerza y nos movíamos, yo quería que metiera su verga aunque fuera un minuto, entonces le dije, déjame sentarme en tu verga por un minuto y me voy, ¿me dejas? - Claro Mirna, anda súbete, súbete.

Entonces lo hice, me subí y lo hice lentamente, primero me introduje la cabeza de su verga, luego toda la verga poco a poco y así la dejé adentro mientras Rogelio me agarraba las tetas, yo no me movía, solo quería tenerla dentro, entonces cuando ya había pasado casi un minuto empecé a moverme y a sentir su verga en mi panocha, quería sentirla pues sabía que tenía menos de un minuto para irme y empecé a bajar y subir, Sentía esa verga querer estallar dentro de mi, seguí por unos veinte segundos, cada vez más rápido y fuerte, más, más y él me dijo no te salga, no te salgas.
Me salí porque no quería que acabara dentro de mi, pero entonces se me ocurrió que podría seguir mamándole la verga, seguí y seguí mamándole rápido y con mi mano tocaba sus testículos, así como te los estoy tocando a ti mi amor, y él no podía más entonces me metí toda lo que cabía de su verga en mi boca y lo chupé con ansias entonces me dijo.

-Me vengo. -Adelante pero no hagas mucho ruido.

Entonces él se vino mientras yo lo masturbaba con mi mano y le chupaba los huevos, así finalmente se vino completamente y yo seguía chupando la base de su verga y sus huevos y lo abracé mientras le seguía tocando su verga y así pasó un minuto más o menos, luego le dije...

-¡Que rico!, ahora si ya me voy.

Le puse un pezón en su boca y le dije. -Chúpalo Rogelio, chúpalo un minuto. Así lo hizo y ya cuando pasó un minuto más o menos me paré y me vine contigo.

- Ay Mirna, - ¿Que pasó? - Mámame la verga. - ¿Como a Rogelio? - Si, - Pensé que no me lo ibas a pedir... - Pero cuando me venga me sigues chupando la cabeza de mi verga ¿ok? - Siii, eso te iba a proponer...

Seguimos así por unos diez minutos y acabamos...
Nos dormimos y cuando despertamos, Rogelio ya se había ido dejando una nota dando gracias por la hospitalidad...
Fue una noche inolvidable.

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