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La Coctelera

EVA Y MI HERMANO

EVA Y MI HERMANO

Mi locura sexual con mi hermano Guillermo se desató porque... él... es un adonis. Morocho, casi moreno, a los 22 años tiene un cuerpo musculoso y viril de un hombre de 26 ó 28; como consecuencia de muchos años de jugar buen vóley, su aspecto es el de un deportista de alta competición. Su metro ochenta y siete de altura lo hace imponente cuando camina por el departamento que compartimos. Para colmo, lo copa andar todo el día solo con sus adorados slips strech brasileros, que usa también en la playa (y que hacen correr ríos de baba y otros jugos non-santos, de mis amigas más íntimas).

Mis compañeras de facultad se pelean por venir a estudiar conmigo, sobre todo a la noche que es cuando él está. Vivimos los dos, aquí en Buenos Aires, en un departamento de estudiantes (somos de un pueblo de la provincia de Córdoba) que compartimos desde principios de este año (2008) en que inicié mi carrera de abogacía. La rutina diaria de Guille es muy simple. A la mañana trabaja en una Agencia de Publicidad donde ingresó como modelo hace dos años y ahora ya es Jefe (de no se que cosa). Desde allí, a las 14, se va a la facultad donde estudia Análisis de Sistemas y después directo al gimnasio donde practica por dos horas.

Luego viene a casa, casi siempre con alguna de sus hembritas, o las espera boludeando en su habitación hasta que ellas, solitas vienen a caer al matadero (nunca mejor aplicada la palabra, jejejeje). Para su placer... y mi tortura (quejidos, jadeos, llantos, gritos...etc, etc) parece que necesita tener en permanente funcionamiento su descomunal aparato sexual (sus amigos en nuestro pueblo lo llamaban <burrito herniado>)

A sus víctimas las <trabaja> dedicadamente por casi tres, o a veces hasta cuatro horas, hasta destruir por completo todas las resistencias físicas, anímicas, espirituales y viscerales de su "hembrita de turno". Allí reduce sus inagotables reservas de sexo y después que termina la <faena> las despide desde la puerta o las deja un rato en su habitación para que se repongan y puedan caminar para irse. Se vuelve a poner su slip y viene a la cocina donde yo preparo siempre alguna cosa rica que compartimos hablando de temas generales sin ninguna relación con lo que, solo unos momentos antes, acaba de ocurrir.

Se que mi hermano es... un predador nato (no depredador, ¡Ojo!).... es una fiera hasta que logra saciar lo que necesita -esto es asegurarse que su hembra ya no querrá sexo por lo menos por una semana- entonces se transforma en un dulce, cariñoso y hasta mimoso bebote que parece incapaz de espantar una simple mosca... por miedo a golpearla. A pesar de mi extremo cuidado en no interferir en la vida de Guille.... las cosas no me salen como deseo.

No entiendo que es lo que nos ha cambiado. Hace algún tiempo que ha comenzado a comportarse de manera extraña conmigo. Esta re-celoso y muy mezquino. Este ha sido un año en el que las relaciones con mi hermano se pusieron bastante tensas y difíciles siendo que siempre habíamos sido muy compinches en todo. A veces supongo que son celos ya que mi desarrollo como mujer ha provocado que (ya muy cerca de cumplir 19 años) mi figura se ha ido ¡reforzando! en forma notable.

Me cela con todo el mundo. Desde el portero del edificio (un negrazo azabache, brasilero, de 46 años que tiene un lomo espectacular) hasta el cigarrero que me vende los puchos (un dulce y tierno marido que tiembla como una hoja cuando me da el vuelto delante de su mujer). Él dice que a estos dos se le pone la vista vidriosa cuando, a media mañana, vuelvo con las calzas y remera empapadas de sudor, de mi rutinaria carrera de tres kilómetros.

Porque yo también tengo mi rutina. Desayuno con el Guille, a las 8 él se va, arreglo las dos habitaciones, me pongo mis calzas y me voy a correr. Si llueve tengo mi bicicleta fija en el baño que me hace transpirar como loca.... sin embargo, trato de no usarla porque me pone en un estado de calentura descontrolada..... me deja....pufff.

Es que sabiendo que no me conviene hacerlo me encanta pedalear apoyando mis antebrazos en el manubrio. El asiento se mete en mi entrepierna y frota mi clítoris a través de la calza (que casi siempre termino sacándola y sigo desnuda).... y me pone como un volcán que ni la ducha posterior logra calmarme.

Para colmo de males Guille usa mi bicicleta fija para otros menesteres (que ya les contaré) lo que provoca que me ponga más caliente el pensar lo que en ella pasa con otras niñas arriba. Luego me visto y voy a clases de inglés. De ahí, a la facultad y regreso a casa al anochecer. Navego un rato en Internet y me preparo para el espectáculo de ese día (Guille y sus niñas). Mi relación con Guille tuvo una coyuntura un día muy preciso, que tengo muy presente. Fue hace dos meses.

Llegó muy nervioso a las 10 de la mañana (extrañísimo en él, andar por casa a esa hora). Yo sabía que volvía de acompañar al Aeropuerto de Ezeiza al Presidente del Directorio de su empresa que viajaba a Miami. Entró re-nervioso y se fue a su habitación, lo seguí extrañada y le pregunte que le pasaba. Me dijo que tenía que cambiarse de ropa porque iba a acompañar, por pedido del Presi, a su esposa a una reunión de beneficencia y su ropa sport no era adecuada. En eso sonó el timbre, fui a atender...

Me quedé impactada de ver el monumento de mujer que había tocado timbre.

Desde el palier me miraba con una sonrisa una mujer madura (38 que aparentan 30) de una belleza... que me deslumbró (y eso que soy mujer). Tan alta como mi hermano, de tez bronceada por el sol (sin exageración) pelo color azabache, natural, suelto hasta los hombros y unos ojos color verde claro que no eran de lentes de contacto, estoy segura. Tenía puesto un trajecito de tela muy fina color miel que ajustaba un cuerpo escultural.

Como era un día caluroso de fines del verano se notaba claramente que debajo del saquito solo estaba el soutien que sostenía, sin contener, por lo menos 98 cm de pecho (como dicen los varones). Junto con su sonrisa entró decididamente al living... en ese momento pude apreciar tres cosas... dos de las cuales me llenaron de envidia. La cola que marcaba su ajustada pollera tubo no me dio envidia porque si bien esta mujer era un monumento no tengo nada que envidiar... yo tengo lo mío... ¡y recién 19 añitos! Pero los aros y las sandalias superaltas me hicieron poner verde.

Esa mujer emanaba erotismo por todos los poros y si a eso le sumamos las impactantes sandalias superaltas con tiritas trenzadas en sus esbeltas piernas hasta casi la rodilla y un par de aros de antología.... bueno, que más les voy a contar !

Vos debes ser la hermanita de Guillermo, (sonrisa), encantada de conocerte, soy Evangelina, la esposa del ogro que hace tartamudear a tu hermanito (sonrisa). Sos más hermosa de lo que me habían comentado, yo no pude ir al brindis de Fin de Año porque estaba en Punta de Este. Pero los comentarios en la Agencia, de tu presencia en esa fiesta, aún se escuchan, jajajaja- Claro, un prodigio de belleza masculina como la de tu hermano no puede tener una hermanita así nomás.

Tu nombre es Natalia... verdad?... no te sientas incomoda, nena... sinceramente, así como estás... de "entre casa" me doy cuenta que tenés un cuerpo privilegiado... y con esa carita y mirada inocente... mmmmmmmm ....vas a hacer desastres cuando salgas al ruedo... (Sonrisas de las dos).

En eso sale de su habitación el Guille "disfrazado" con un saco y una corbata de las que tiene aquí papá para cuando viene a Buenos Aires. Juaaaaaaaaaaa! La verdad que estaba re-pintón pero a mi me causó mucha gracia verlo con corbata y saco de papá. Me hecho con una mirada fulminante que me puso seria en el acto.

Cuando guste, señora, estoy listo (sonrisa nerviosa).- dijo Guille aprestándose a salir. Eva lo miró. Yo que estaba a un costado, pude ver un cambio impresionante en la expresión de la mujer. Se lo comía con la mirada. Guillermo esa corbata es muy seria para un joven como vos, ¿no es cierto Natalia?, y encarando decididamente hacia la habitación de Guille le dice -. A ver muéstrame las otras corbatas a ver si encontramos alguna que convine con tu saco y que sea más alegre.-

Entraron en la pieza de Guille y como el placard esta detrás de la puerta de entrada, al abrir el mueble quedó en la puerta de entrada una abertura de más o menos 10 cms. Curiosa como soy me lancé como una flecha a mirar por la pequeña apertura. La pared completa de espejo (es un perfeccionista mi hermanito... jijiji). me daba una visión perfecta... tenia todo el dormitorio al alcance de mi vista. Evangelina revisaba las corbatas colgadas en la puerta del placard y de allí paso a mirar la ropa colgada en la perchas.

-. ¡Guillermo! ¿Porqué no te pones este conjunto de saco azul y pantalón claro ?... te va a quedar mucho mejor... Vamos, dale, veamos como te queda... (y ante la duda de Guille) ¡Vamos... no seas tontamente vergonzoso... si es solo cambiarte de pantalones! Mientras Guille se sacaba el saco ella siguió buscando en el placard... - Ayyyyy!...esta camisa celeste es mucho mejor que la que tenés, veamos como queda el conjunto.

Guille comenzó a sacarse toda ropa hasta quedar solo con el slip brasilero que le encanta usar... Eva, con la ropa que había elegido en la mano... lo miraba como encandilada... Cuando mi hermano intento tomar el pantalón de sus manos ella los alejó y los puso en el estante. Tomo a mi hermano por los hombros y miraba con detenimiento su cara y torso. -. Espera!...dejame que te vea un poco... este cuerpo es un cosa de locos!- dijo con la voz un poco enronquecida y entrecortada mientras recorría con sus manos el torso desnudo de Guille. Guille estaba duro como si le hubieran metido un palo en el culo. Ella pasaba sus manos temblorosas por la cara y el pelo de mi hermano y se iba acercando lentamente con su boca a la boca de mi hermano.

El estúpido no movía ni un pelo, Eva con una calentura que no podía ocultar lo tomó con ambas manos de la nuca y casi le comió la boca de un apasionado beso. Conozco a mi hermanito... estaba a solo segundos de que se le volara la locura... pero se contenía bien. Esto fue la perdición de la mina. Pensando equivocadamente que Guille no avanzaba amedrentado porque ella es la mujer del patrón, lo empujó suavemente, mientras lo besaba con furia, hasta ponerlo contra la pared y se dio vuelta de golpe apoyando la espalda y la cola contra él. Me llamó la atención ese movimiento pero en seguida me di cuenta la razón.

Mientras se refregaba lascivamente en el cuerpo de mi hermano apretándolo contra la pared se desabrocho el saquito y el gancho frontal del brasier. Dos espectaculares tetas saltaron hacia adelante. Tomando las manos de Guille que colgaban a ambos lados de su cuerpo las puso en sus tetas. Mi hermano comenzó a reaccionar apretándole con algo de furia los pezones (que me impresionaron por su tamaño y rigidez).

Excitada y temblorosa la mina jadeaba como una loba en celo. Sus manos acariciaban las pantorrillas de mi hermano que estaba detrás. En un movimiento rápido desabrochó su pollera que cayó al suelo y la pateó lejos. Joder, que cuerpazo escultural tiene esta guacha!

El Guille comenzó a bajar el saquito por la espalda, llevándose el brasier junto, mientras le besaba, lengüeteaba y mordía los hombros, la nuca y la espalda. Cuando le liberó los brazos Eva se prendió de sus propias tetas estrujándolas como para hacerla reventar.

Guille bajaba besando y lamiendo la espalda lentamente y con ambas manos se llevaba la tanga hacia abajo dejando a la vista el cuerpo desnudo más espectacular que he visto hasta hoy. Increíble el cuerpazo de esta veterana. Un pubis delicadamente recortado con dos terribles labios vaginales casi desproporcionados aún para un cuerpo de la talla de Evangelina.

Cuando sintió la lengua que corría por entre sus nalgas se agachó casi en ángulo recto con el pelo largo colgando hacia adelante. Por el quejido que pegó supuse que la lengua había llegado a su culo o a su vulva. Tomando sus nalgas las separó para que mi hermano la comiera desde atrás con más comodidad. Sus tetas colgando eran simplemente espectaculares y muy firmes para una mujer de su edad.

Ella jadeaba, se quejaba y casi gritaba como si se la estuvieran clavando. Sabiendo lo que venía pensé: espero que esta mujer se guarde quejidos y lamentos para más adelante. Mientras le comía la vulva, con un ansia que hasta ruido hacía, el Guille le fue desatando las sandalias desde las rodillas... después se fue parando lentamente besando su espalda haciendo que ella se enderezara de nuevo.

De improviso la dio vuelta y ahora sí, quedando frente a frente tomó todo el protagonismo, la abrazó con fuerza besándola en la boca con desesperación. Mi camiseta había desaparecido y mi short estaba hecho un nudo con mi tanga enrollada en mis pies. Tanto como ella, yo estaba caliente como una yegua. Mis dedos repartían electricidad por todo mi cuerpo. Al llegar a mi vulva... sentí el primer cortocircuito... y me acabé como loca frotando mi afiebrada vulva.

Guille fue llevando lentamente a Evangelina hasta el borde de la cama e hizo que ella se sentara. A medida que bajaba, ella se llevaba el slip para abajo. Cuando sus ojos, que venían mirando lujuriosamente a mi hermano a los ojos, bajaron la mirada hacia la verga de Guille... se abrieron desmesuradamente como si hubieran visto al mismísimo diablo. Mi vidaaaa... esto es algo que... por favorrrrr... nunca supuse... mmmmmm... esto es... ¡es una fantasía!

La verga de Guille, aún sin estar en erección plena (lo he espiado en muchas oportunidades) ya había tomado proporciones alarmantes. Estaría recién en 22 cm y los 6 de diámetro que los toma apenas empieza la erección. Estoy segura que la lujuria de Evangelina no le permitía razonar las consecuencias... y mucho menos adivinar que mi querido hermano usaba esa herramienta como una verdadera arma mortal, sin piedad ni conmiseración alguna. Eso era lo más terrible que yo sabía y ella no.

Mientras ella tomaba con ambas manos la verga y comenzaba pasar la lengua por la cabezota salí corriendo por el pasillo, tire mi ropa sobre la cama y busqué en el placard mi filmadora, con la que estoy armando un archivo interesantísimo. No volví a la puerta del pasillo sino al fondo de mi placard donde un paciente y minucioso trabajo personal de casi dos semanas, mientras mi hermano vacacionaba en Brasil, construyó el más espectacular visor (ocular y de filmación) que mi afiebrada mente pudo diseñar. Eva sentada en la cama tenía dificultades serias para chupar ese pedazo que ya estaba alcanzando su máximo tamaño.

Guille es muy aguantador en la mamada ya que siente un placer insano en la penetración salvaje. Eva chupaba con desesperación el glande pensando que lo haría acabar. Como también tenía los dedos de la otra mano en su clítoris terminó en un terrible orgasmo que la hizo sacudir como loca sin que al Guille se le moviera un solo pelo.

Ahora si... ¡ Había llegado el momento de la verdad ! Humedecí con mucha saliva mi vibrador para que no irritara en demasía mi clítoris y lo puse paralelo a los labios vaginales tocando bien firme mi electrizante pijita (nunca me he penetrado por delante con el juguete... quiero hacerlo la primera vez como corresponde)

Guille hizo parar a Eva frente a él y llevándola suavemente la ayudo a sentarse en el borde de la cómoda sobre una almohadilla (su lugar preferido). en ese lugar y posición el sexo de la hembra queda a la altura exacta de su verga, no importa la altura o el porte de la mina que lleve a ese santuario. Eva miraba hacia abajo la tremenda pija de mi hermano con una mezcla de lujuria, asombro, terror y pánico descontrolado. -

Despacio... por.. favor... mi amor...- suplicaba jadeante tomando la verga con sus manos como si quisiera detenerla.- Despacio... mi niño... que... soy un poco... estrecha... esto es... demasiado... grande.... Shhhh... Despacio mi amor... Guille con la calma que lo caracteriza entreabrió los dos primeros cajones laterales, dejando el del medio cerrado, y con mucho mimo... chupando los dedos de los pies de Eva... fue poniendo uno a uno los pies apoyados en los cajones (que están siempre dados vuelta al revés).

Me enloquecía de morbo ver a Evangelina, con su tremendo cuerpazo, sentada sobre la cómoda con ambas piernas semi flexionadas sobre sus tetas y bien abiertas hacia los lados mostrando sus asombrosos labios vaginales muy separados, rojos y brillantes del flujo. El largo pelo negro revuelto y en algunas partes pegados a su cuerpo por la transpiración. Su mirada extraviada de lujuria y excitación con sus hermosos ojos claros casi salidos de las órbitas mirando lo que tanto deseaba y a la vez temía.

Guille agarró con una mano su verga y usándola como una paleta la empezó a agitar con una velocidad endiablada entre los labios vaginales de Eva que chorreaban flujo. La falsa rejilla de aire acondicionado, desde donde trabaja la filmadora, me permitía sentir el chapoteo del glande entre los labios y el clítoris.

Eva se empezó a enloquecer y sacudía la cabeza hacia ambos lados en estado de trance y desesperación. -. No me... hagas así...guachoooo... que me ... vas ha hacer.... acabar de nuevooo... ahhhhh... no la.. sacudassss.... por favor.... sssss... aaahhhhhh!

La cabezota pegaba sopapos en el charco de flujos que era la vulva. En su calentura descontrolada Eva empujaba un poco sus caderas hacia el borde de la cómoda para estar más cerca de Guille. En ese preciso momento él pegaba un pequeño golpe de caderas enterrando dentro de la vagina solo la cabezota... el grito y retroceso de Eva lo dejaba de nuevo en la posición de seguir con su enloquecedor frotamiento a mansalva. -

Siiii.... como me haces gozar... pendejo... ssiiiii.... ¡¡ Ayyyyyy!!... despacio!!!!... hijo de puta.... ssssss.... es muy grande para mi... te dijeeee....ssssss.... mmmmm.... por favor... frota más despacio...que...me... vas...ha ..hacer...acabarrrr...-

Eva jadeaba pedía y rechazaba pero cada vez estaba más loca. Sabía que se debatía en una callejón sin salida Comenzó otro orgasmo que no pudo contener.- Tomaaa!...esto es.... lo que queressss.... guacho putoo...ahhhhh...ssss... que hermoso polvoo.... sssss... me vas a matar de gusto, poneme un poquito... sssss.... despacitooooo.... ayyyyyy! despacio me ...estoy por acabar de nuevoooooo...

El ruido del chapoteo de flujo, por la cantidad de liquido aportado por el orgasmo de Eva, se hizo insoportable. Mi orgasmo comenzó a volcar flujo que sentía resbalar por mis piernas desnudas casi hasta las rodillas. Mojé mi mano y mis dedos llevando todo el líquido posible hasta mi cola.

Con mi dedo comencé a dilatar mi ano. La sensación de placer era indescriptible. Guille detuvo totalmente la enloquecida paja de verga que le estaba dando y mirándola muy fijo a los ojos tomó la cara Eva entre sus manos empapadas en flujo y le dio un profundo beso entrelazando sus lenguas con violencia. La verga había quedado en la puerta y una contracción característica de las nalgas de mi hermano me dio la pauta que había comenzado el martirio. Evangelina, con la boca semitapada por la lengua de Guille trataba, entre quejidos de dolor y jadeos de gozo, de detener... lo ya imparable!

-.Mmmm... esper... no..nno..ssss...aaaahhh... sssss...despac... ayyyy....mmmm... sssss....me...partis... en...dos...sssss....despacioo.

Las piernas levantadas de Eva y mi ubicación al costado de ellos me permitía ver como, inexorablemente, la barra de carne entraba... lenta... pero segura...estaba llegando a la mitad... solo podrían avanzar un poco mas... si seguían, la lastimaría. De todas las hembras que le conozco a mi hermano solo una, veterana de muy buena clase y estilo (de tanto o mayor tamaño y contextura física que Eva) soporta la tranca de Guille, por la vagina, ensartada hasta los pelos. Recuerdo que le llevó casi dos semanas de cogerla, casi todas las tardes, hasta que logró acostumbrarla a tragarse semejante chipote hasta el tronco. Evangelina lloriqueaba... jadeaba... se descontrolaba... pedía más... puteaba... gritaba de desesperación. Tomé el vibrador bien lubricado y lo comencé a meter muy despacio en mi cola.

Los sacudones eléctricos de mi cuerpo eran sublimes. Guille detuvo la penetración cuando habían entrado las dos terceras partes. Dejó su tranca muy quieta abrazando y besando con dulzura y ternura a Eva. Ella temblaba entera... sus caderas involuntariamente se movían pero, en el vaivén, llevaban también las caderas de mi hermano.

Es que la verga estaba totalmente calzada como si fuera una cuña... no entraba ni salía. Eva, sintiendo que se movían juntos, creyó que estaba ensartada hasta el tronco... con mucha lujuria y morbo miro hacia abajo. Al comprobar que aún había casi 6 ó 7 cm fuera de su vagina, presa de un ataque de desesperación, se largó a lloriquear con resignación.

-Yo quiero tenerla toda... pero no voy a poder... es demasiado... me siento completa... no se va a dilatar más ..... ssss... como la siento...palpita dentro miooo..... Sssss -.

Está bien, no temas Eva... más de allí no pasaremos. Ahora voy a empezar a moverla muy despacio. Si te hago mal, me decís, y vamos más despacio... ¿sí?

Eva, mordiéndose el labio inferior apoyo su espalda en el espejo de la cómoda, puso sus brazos apoyados a ambos lados levemente hacia atrás para sostenerse y mirando con voluptuosidad los sexos ensartados se dispuso a mirar con el placer que su cara toda delataba. -. Dale! despacito, mi vida... sssss...siiiiii... pero no la saques del todo... ahhhhh.... como me frota las paredes... sssss.... siii... .asiii.. .despacito... mira como está de giganteee... está untada de crema.... ssssss.... no.. no te detengas...ahora empezá a entrar.... asiiiiiii.....sssssss

La calma y tranquilidad conque el Guille sacaba casi por completo su verga y luego muy despaciosamente la volvía a meter estaba desencadenando un doble orgasmo. Uno en mí que tenia el vibrador en mi cola haciendo el mismo recorrido pausado de entrada y salida y el otro en Eva que ahora movía ella sus caderas para que sus labios vaginales masturbaran la tranca de mi hermano. -. Sos duro... guacho... esta....dura... como un... vidrio...hijo de putaaa... me estas... haciendo ... volcar como.. un balde... y vos no te acabas.....sssss... toma... tomaaa... ayyyy...... como me gustaaa.... toma mi potro... te adoro... que hermosa acabadaaaa.....ssssss.

Quedaron abrazados por un par de minutos. Sin desprender la penetración separaron sus cuerpos y se miraron el uno al otro. Una carcajada surgió entre ellos. La imagen de Eva era... calamitosa... estaba hermosa en su papel de mujer recién cogida como corresponde pero tenia todas las huellas de lo que había gozado, sufrido, transpirado, acabado, llorado, etc... Guille fue sacando muy despacio su verga totalmente erecta empapada en los flujos de las acabadas de Eva.

Cuando terminó de salir quedó bamboleante apuntando al cielorraso. Eva bajó de la cómoda, se sentó en la cama y comenzó a lamerla toda hasta limpiarla por completo.

-. Que pasa, mi vida?... Porque no pudiste acabar?... ¿es que no te excito suficiente? preguntó quedadamente Eva con un tono de sincera preocupación, no, Eva. Me pones reloco de placer y de calentura. Pero esta es nuestra primera vez... y yo quiero estar seguro que no sea la última.- le contestó Guille con una frase que es muletilla en todas sus primeras veces con alguna mina. -. Me querés tener esclavizada sexualmente... ¡ Terrible hijo de puta!...jajajaja.

Te juro Guillermo que nunca había tenido tantos orgasmos juntos como en este momento. No se que me pasó hoy. Quiero pensar que es la novedad y esa cosa tan grande que nunca tuve... porque si no es así... estoy jodida, nene...y estas jodido vos también...jajajajaja... porque seré tu esclava... o vos el mío...jejejejeje. No temas, siempre me tendrás cuando me necesites.

Tengo algunas amigas... pero nunca una mujer como vos... -. Andaaaaa... a quien vas a engañarrr!. Si hace tres meses... cuando te ascendieron a Jefe de Sección, la mujer de tu Gerente de División... que juega casi todos los días al tenis con nosotras en el club... no vino por casi dos semanas... ¿que dijo que le pasaba? ayudando a su hija con una materia, ¿que investigamos nosotras? que su marido estaba haciendo un curso de perfeccionamiento en Nueva York... ¿que investigue yo? que el auto que la pasaba a buscar todas las tardecitas por la casa, era de la empresa... ¿el único Renault 19 que tiene la empresa lo usas vos, no?...jajajajajaja.

-Inventas! Vamos a darnos una zambullida en el yacuzzi, querés?.- dijo Guille con una sonrisa y yo me enteré quien era la veterana que, todas las tardes de casi dos semanas, tanto gritaba y tan puta parecía, hasta que logró que se la enterraran hasta el tronco. Apagué la filmadora y me quedé esperando.

Para fisgonear en el baño tengo que esperar que entren, porque mi atalaya está en la ventanita que da al lavadero y debo pasar por el pasillo sin ser descubierta. En casi todas las hembras que le conozco mi hermano despierta instintos maternales (entre los más suaves, obvio, jajajaja), siempre que las lleva al yacuzzi o a la ducha lo bañan como si fuera un bebe. Bebe que después se encarga de meterlas en el potro de los tormentos... (O sea mi bicicleta fija que guardo en el baño) hasta que quedan afónicas de gritar.

Eva no fue la excepción de ninguna de las dos cosas. Jugaron como chicos un rato en el yacuzzi y luego lo hizo parar, semi cubierto de espuma, para tomar el jabón y untarlo de espuma más espesa en todo el cuerpo. Como siempre Guille estaba con la tranca al rojo vivo.

Tomó a Eva entre sus brazos y mientras le traspasaba espuma de su jabón seguía enjabonando minuciosamente ese espectacular cuerpo de hembra madura. Cuando al principio de este encuentro Eva se quejó notoriamente cuando Guille llegó con la lengua a la zona de su cola, me hizo sospechar que esta señora tenía allí un punto débil. En el baño lo comprobé completamente. Salvo las caras y el pelo que no tenían jabón, los dos cuerpos en medio del baño, se abrazaban con morbo y lujuria cubiertos de blanca y espesa espuma.

Guille tomó desde atrás a Eva y mientras con una mano sobaba sus impresionantes tetas enjabonadas, con la otra frotaba su vulva provocando que ella se retorciera como una anguila resbalosa. Fue bajando su mano de la tetas y pasándola hacia atrás comenzó a frotar el canal entre las nalgas. En un momento, al sentir un dedo entrando en su culo, Eva pegó un grito de placer y notoriamente abrió las piernas para facilitar las operaciones de la mano de Guille en su culo.

-Siiiiiiiii..... mi viiiiiida.... eso essss. .. lo que vuelve locaa... siiiiii..... asiiii... dos dedossss....siiiii.... massssss....me enloqueceeeeeee...

Guille sin sacar los dedos de su cola... la va llevando hacia mi bicicleta. Ahora si veo bien, tiene dos dedos adentro y los mueve con fuerza entrando y saliendo con rapidez. Mientras Eva parece que esta perdiendo el control de sus articulaciones, se mueve espasmódicamente como en una danza extraña y desarticulada...

Saca por unos instantes los dedos y la hace sentar en la bici... pone una salida de baño doblada sobre el manubrio fijo... hace que ella apoye sus antebrazos en la toalla y su frente sobre los antebrazos para que quede bien agachada... desde el costado soba sus tetas con dureza apretando los pezones y repone los dedos en el culo... pero ahora son tres... Eva esta enloquecida gritando de placer... es evidente que la zona erógena de su culo es incontrolable para ella. Guille se va colocando lentamente detrás de ella y pasando la mano libre por la espalda de ella carga bastante espuma en la palma y unta bien todo el largo de su chipote que esta esperando la orden de entrada.

Saca los dedos del culo de Eva y con las dos manos separa las nalgas al máximo calzando su verga en posición. Eva descubre que mirando hacia el costado puede ver, en el espejo del tocador, lo mismo que yo estoy viendo del otro lado... la más erotizante y enloquecedora de las enculadas que se puede imaginar en la fantasía más loca.

Eva grita pero no de dolor ya que Guille ha puesto solo la cabeza...es gozo desbordado por las cosas que dice... por la forma en que alienta a mi hermano a que avance... por como mueve las piernas en los pedales de la bicicleta fija para sentir que su cadera hace balancín sobre la terrible verga que la esta penetrando.

Guille deja las nalgas y se toma de las caderas de Eva... estoy segura que ahora no va a parar ante nada... sin prisa y sin pausa, con los ojos entrecerrados mirando hacia el espejo él también, comienza a penetrar el culo de esa afiebrada mujer con una barra que no se hasta donde le va a llegar. -. Entraa!... hijo de putaa, asiiiii... me enloqueceeeeee... me estoy acabandooooo.....sssss.... es un poco .... grrrrandeee....sssss...despacito por favorrrrr.... aaaajjjjjjj... turro de mierda que grande que la tenessssss.... espera... sssss... no...para... ESPERAAAA.!

Guillermito...por favor... hasta ahí esta bien... no más mi vidaaaaa...ayayayaya...que me duele... hijo de putaaaa.... me vas a desfondar.... me lastimassssss...ayayayayay.... ssssss…

Eva boquea hacia adelante como intentando tomar aire... mira hacia el espejo como el boxeador semi noqueado que mira el reloj de la campana... ve que falta menos...traga aire en la desesperación y cuando abre muy fuerte la boca para adelante se le escapa un eructo gutural..... su voz se pone ronca y las incoherencias que dice ya no se entienden para nada... en un momento dado se descontrola del todo y comienza a gritar desaforadamente como una loca...

Guille lo sabe... es el momento del empujón final... se afirma bien y de un saque se lo entierra hasta que salta la espuma expulsada por el golpe de su pelvis contra las nalgas de ella.

Guille sabe lo que hace... ahora se queda totalmente quieto... la tiene ensartada hasta los pelos.... suavemente le acaricia las nalgas, las pantorrillas, la cintura y parte de la espalda... es como si le hiciera masajes para que afloje las tensiones. Como despertando de un largo letargo Eva se queja y lloriquea quedadamente... de a poco mueve apenas sus piernas... se siente terriblemente empalada y también siente (como yo cuando hago ejercicios) que el fino asiento de carrera de la bicicleta esta metido entre los labios de su vulva encajado por la terrible fuerza del empuje que soporto desde atrás.

Es clásico... ya lo he visto que les ha pasado a las otras...suelta las piernas para que queden colgando y sienten el contacto fuerte de su clítoris con el asiento... como su ano ya se dilato bastante y se amoldo a la barra de carne que la tiene clavada, comienza a balancear las piernas que están colgando... lo hace levemente hacia adelante y atrás...el asiento se mete y sale entre los labios apretando el clítoris... estos movimientos no son razonados (porque lo hacen todas)... esta es la señal para Guille... que comienza entrar y salir muy cortito y suavemente con su estaca.

Cuando ella siente que la verga entra y sale sin causar ningún dolor pero si un intenso y desbordante placer se va soltando y dejando sus impulsos librados a su enloquecida lujuria.

La verga de Guille es una mole que avanza y retrocede utilizando casi todo su recorrido. Cada vez con mayor violencia y desenfreno. Eva se pone re-loca. Tira tan atrás sus piernas que mi hermano alcanza a manotearlas y tomándola de las rodillas, como una carretilla, la hace ir y venir por su verga y sobre el asiento...

Ella grita como posesa y dice no poder controlar más sus orgasmos... pide la leche de mi hermano... casi en el aire se toma del manubrio y tira un poco su cuerpo hacia adelante... al ser tirada por él hacia atrás baja deliberadamente la pelvis y la punta roma del asiento de plástico se entierra de un saque en su vulva casi al mismo tiempo que la verga se le mete hasta el tronco por su culo.

Me shoquea el alarido de placer de esa hembra desbordada por el deseo y el orgasmo que la esta inundando junto con la leche de mi hermano que, después de tanta retención, debe estar corriendo como un río de lava en su interior erotizada por lo que veo (reconozco que esto de la penetración del asiento en la vulva lo veo por primera vez)... aturdida por los gritos y alaridos de los dos que están sumidos en una descontrolada eyaculación que parece no terminar nunca...me invade un orgasmo en el que me dejo caer hasta quedar casi inconsciente.

Después de un rato de estar totalmente desnuda en el suelo, siento que me vuelven las fuerzas y me recupero. Me levanto del piso del lavadero y siento que se están duchando. Me voy a mi habitación y dejando todo en orden me meto en la cama, así desnuda como estoy, para recuperar fuerzas. Al poco rato siento que entre risas salen del baño y entran en la habitación de Guille y empiezan a vestirse. Cuando estoy casi quedando dormida siento que los dos, ya vestidos, salen apurados pensando que excusa dar en la reunión a la que van a llegar para los aplausos. A partir de ese día algo cambió dentro mío... y no se explicar que cosa, ni porque.

 

COMPLACIENDO A MI HOMBRE

COMPLACIENDO A MI HOMBRE

Javi apareció en mi oficina sin avisarme, siempre llamaba antes de ir, pero ese día decidió sorprenderme. Mis compañeras ya lo conocían, habló un rato con ellas mientras yo dejaba todo en orden para salir.

Vine a secuestrar a su compañerita - dijo sonriendo maliciosamente - esta tarde voy a dedicarme por entero a su personita. ¡Vaya Laura, qué suerte tienes! - festejaron Claudia y Beatriz

Al salir, Javi me contó que había estado recorriendo tiendas en el Shopping y había comprado algo de ropa para que estrenara ese día. No salía de mi asombro, definitivamente esa sería una tarde especial. Tomamos una cerveza helada en la rambla y seguimos con rumbo aún desconocido para mí, todo era sorpresa. Vamos, te mostraré el departamento que vi aquí cerca, podríamos alquilarlo y mudarnos, sabes que siempre quise vivir frente al mar

Entramos a un edificio muy moderno, parecía recién terminado, bastante lujoso y por supuesto, con vista al mar. Al bajar del ascensor que nos llevó hasta el último piso, Javi dijo

Espera perrita, voy a vendarte los ojos para que la sorpresa sea mayor. Ese "perrita" ya me hizo humedecer, sabía que detrás de esas palabras había sexo, podía olerlo. Entramos, me guió hasta lo que supuse era un balcón o terraza, sentía la brisa en mi piel. Comenzó a desnudarme, al sacar mi tanga la notó muy mojada. Ya estás caliente perra, así me gusta

El misterio de la sorpresa, mis ojos vendados, su respiración cerca de mi cuello, sus manos recorriendo todo mi cuerpo me enloquecían de placer. De pronto me tumbó en el piso (pude sentir que debajo había una alfombra), ató mis manos por la espalda. Golpeó reiteradamente mis nalgas hasta dejarlas enrojecidas, pellizcó mis pezones, los mordió hasta que yo no soportaba el dolor.

Estás deseosa de conocer la sorpresa ¿verdad perra? Sí amo, lo estoy, antes me vas a dejar la verga muy parada, vas a lamerla junto con mis huevos hasta que yo entienda que ya mereces la sorpresa.

Me dediqué a su verga, la chupaba como a una fruta jugosa, sin olvidarme de sus huevos, sólo quería satisfacer a mi hombre, mi amo, lo oía gemir, gozar. Se paró y pude sentir que iba hacia otra habitación, oí pasos de más de una persona. Alguien se acercó a mí, no era Javi, ¡era perfume de mujer!. Mi corazón parecía salirse de mi pecho al latir, ¡Javi había traído una mujer para nuestra satisfacción! Jejeje - sonrió Javi - ya la oliste perra, sí, es una mujer. Te ordeno que te encargues de su concha, no quiero que desperdicies una sola gota de sus jugos, ¡ya perra!

Hundí mi cabeza entre las piernas de esa mujer, el olor de su sexo me nublaba el pensamiento. Comencé a recorrer su concha con mi lengua, chupaba su clítoris, ella se movía sin decir una palabra, colocando su concha en mi cara para que siguiera con mi tarea.

Lame su culo perra, vamos - me ordenaba Javi golpeándome una vez más las nalgas.

Ella se acostó en el piso, seguí chupando, recorría toda su entrepierna, desde el clítoris a su ano, todo era jugos y saliva. Mi concha también estaba mojada. Javi nos acostó una sobre otra, hicimos un 69 formidable, yo aún atada y con los ojos vendados, ella, libre para encargarse de mi concha y mi culo, boca, dedos, lengua, dientes se fundían en mi sexo.

Podía imaginarme a Javi observándonos, seguramente se pajeaba al mirarnos, su pija estaría en su mayor dimensión, la piel de su glande tiesa, sus huevos contraídos. Javi se acercó, desató mis manos y retiró la venda de mis ojos.

¡Claudia! - dije sorprendida al ver a mi compañera de trabajo - ¡no puedo creerlo Javi, has traído a la mujer de mis fantasías!

Tienes un hombre maravilloso - dijo Claudia - siempre preocupado por tu placer. Ya libres mis manos, volví al cuerpo de Claudia, nos besamos, nuestras bocas sabían a sexo, nuestros jugos mezclados, nuestras lenguas impacientes. Ahora me complacerás perra, trae a Claudia, quiero que entre las dos compartan mi verga, vamos, ¡no me hagas esperar!

Obedientes nos acostamos una a cada lado de Javi, compartimos su verga, una y otra boca alternando besos y chupadas, con sus manos Javi nos pajeaba a las dos a la vez, su verga se tensó, agitó su respiración, derramó su leche sobre nuestras bocas, la compartimos saboreándonos una a la otra. Las manos expertas de Javi hicieron que tuviésemos un orgasmo simultáneo con Claudia.

Quiero cogerme a Claudia, ábrela para mí, abre sus piernas vamos, Javi metió toda su verga dentro de Claudia, la metía y sacaba sin parar, frenéticamente. Ven, acerca tu concha a la cara de Claudia perra...

¡Claudia me chupaba mientras Javi se la cogía, todo un espectáculo! Acabé sobre la cara de Claudia, Javi le inundó la concha, me tomó del cabello y me trajo hacia ella, me obligó a limpiarla, lamiendo y tragando su semen y el jugo del orgasmo de ella. Como siempre perra, tendrás tu momento de placer. Ambos se dedicaron a mi placer, Javi me cogía por el culo mientras Claudia chupaba mi clítoris y metía sus dedos en mi concha. ¡Placer celestial!

Estuvieron así un rato hasta que Javi sacó su verga de mi culo, la acercó a mi boca para llenarla de leche, no pude aguantar más, acabé sobre la cara de Claudia y tragando la leche de mi hombre.

Desde ese día, ese departamento se convirtió en nuestro lugar, y Claudia en nuestra visita habitual.

 

EXCITADA EN LA PLAYA

EXCITADA EN LA PLAYA

Mi novio y yo estamos estudiando en la Universidad de Valencia y hace unos días que acabamos los exámenes de septiembre, y como las clases no empiezan hasta octubre, estamos aprovechando estos días para descansar e ir a la playa. Lo cierto es que esto no tiene nada de extraordinario, porque llevamos yendo todo el verano, pero estos días últimos los estamos aprovechando al máximo.

Además lo bueno que tiene el ir a la playa en esta época es que como todo el mundo está trabajando, pues prácticamente la playa está vacía por las mañanas, por lo que casi siempre estamos solos.

Hasta ahora nunca habíamos intentado hacer nada en la playa, y eso que llevamos casi 3 años juntos. Pero yo aquel día estaba muy caliente, y Mario...bueno, creo que Mario nunca deja de estarlo. Es insaciable ese chico.

Era un día normal de la semana. Mario se pasó a recogerme temprano, sobre las 9:00 de la mañana. Subimos a su coche y nos dirigimos, como todos los días, a la playa más cercana. Al llegar no había absolutamente nadie, pero bastó con bajar hasta la orilla para instalarnos, cuando oímos llegar a un coche. Al rato vimos que se trataba de una pareja de personas mayores, un hombre y una mujer, que se pusieron como a 10 metros de donde estábamos nosotros, y mira que había playa.

La verdad es que tampoco nos importó demasiado y nos olvidamos pronto de su presencia. Mario comenzó a ojear una revista mientras yo tomaba el sol, boca arriba, extrañamente consciente de mi calentura, causada no precisamente por el sol de las 10 de la mañana, sino porque, con la cabeza ladeada, no podía quitarle la vista de encima al paquete de Mario.

Así pasé un rato, hasta que me dio la sensación de que el calor de mi bajo vientre no se aplacaría nunca, por lo que me incorporé para darme un baño. Se lo comenté a Mario, pero éste, imbuido en la dichosa revista, solo me lanzó un gruñido como de haberse dado por enterado. Eso me reveló. Me cabreó bastante, vaya. Así que cogí, me levanté, y me acerqué a la orilla, y allí me quedé quieta un rato, notando cómo la espuma de las olas me acariciaban los pies y los tobillos. Me fui metiendo poco a poco en el mar, medio enceguecida por el oblicuo sol de la mañana, admirando la claridad del agua, el olor a yodo, la fina arena el fondo.

No comprendo el porqué, pero todo esto contribuyó a que me excitara más. Tenía los pezones tan duros que casi me dolían. Cuando el agua me llegó a la altura de las caderas me zambullí, pensando que quizás, si Mario me estaba mirando, se animara a seguirme, porque al meterme de cabeza le di una buena panorámica de mi trasero. Pero al emerger a la superficie y girarme hacia él, vi que mi táctica había fallado. Ni siquiera levantó la vista cuando le grité que el agua estaba "buenísima".

¡Me sentí despechada! Así que decidí pasar de él. Cerré los ojos y me concentré en el líquido elemento, en cómo el agua rozaba mi piel, en mi larga melena flotando en el agua. Yo llevaba un bikini blanco de triángulo que me lo había comprado años atrás, cuando aún mis tetas no habían alcanzado toda su extensión, y la verdad es que me estaba un poco pequeño. Y la parte de la braguita también me estaba un poco ajustada, se me iba remetiendo la tela por la rajita el culo.

Tenía que estar casi continuamente cuidando de que no se viera más de lo normal, pero como era septiembre y apenas hay gente en la playa en esta época, y solo me iba a ver mi novio, que ya me tiene bien vista... pues total, qué más me daba. Además aquel bikini le volvía loco a Mario. Menos aquel día, claro. Supongo que estaba un poco cortado por la pareja de ancianos, no sé.

El caso es que la parte de arriba me molestaba. Era de esas que se atan al cuello y a la cintura. Y... además me apetecía sentir el agua entre mis senos, así que me lo desaté del cuello y me lo bajé hasta la cintura. Miré hacia los ancianos y vi que no estaban mirando, de hecho estaban medio ocultos por su enorme sombrilla, inclinada hacia el sol, como una gigantesca flor que va buscando la luz. Bajé la vista y observé mi pecho. Se veía refulgente bajo el agua y con los rayos el sol que penetraban en ella. No pude evitar tocármelos y sentirlos en mis manos... tan redondos y tan duros, con mis punzantes pezones entre los dedos, y la suavidad del agua a su alrededor, como acariciándomelos, habiendo que se elevasen, como si quisieran salir a la superficie. Qué placer.

Me puse a nadar lentamente a lo largo de la orilla, en sentido contrario a donde estaban los ancianos, totalmente desnuda de cintura para arriba. Los hombros y el cuello supongo que se veían demasiado liberados de cualquier carga de tirantes.. porque Mario no tardó en acercarse a la orilla y mirarme con picardía. Yo le sonreí y le hice un gesto para que se acercara. Él se zambulló en el agua y a los pocos segundos ya me estaba magreando los pechos.

"Eres una descarada, Patricia... una descarada zorrita. ¿Y si el viejo te descubre?" "Pues se pondrá contento, Mario, yo qué quieres que le haga, estamos en un país libre, no?"

Mi chico sonrió complacido ante mi natural descaro. Deslizó la mano por mi vientre hasta llegar al elástico de las braguitas y metió la mano por ellas hasta rozarme el vello púbico, con el que se entretuvo un rato enrollándolo y desenrollándolo.

"Estoy como un toro, Patri" - y pegó su entrepierna justo en la raja de mi culo - "no te haces una idea...". "Me la hago, si...no te separes, por favor..."- dije mientras dejaba escapar un gemido.

Para ese entonces su mano ya había alcanzado la plenitud de mi sexo, y me acariciaba el clítoris con un dedo mientras que con otro hacía amagos de querer metérmelo hasta la médula, del énfasis que le ponía. Le dije que no fuera tan descarado, que nuestros vecinos podrían descubrirnos. Entonces él, separándose de mí, me agarró de la muñeca y me guió fuera del agua.

Estábamos tan calientes que ni me di cuenta de que yo aún llevaba la parte superior del bikini por la cintura hasta que nos sentamos en las toallas. Rápidamente me puse boca abajo y traté de volver a anudármelo al cuello, pero Mario me lo impidió sujetándome las dos manos. Yo me dejé hacer.

Luego se incorporó y colocó la sombrilla de tal forma que nos tapara un poco de la vista de los dos viejos. Se tumbó boca arriba y se bajó el bañador lo suficiente como para dejar a la vista su flamante polla... yo no necesité más pistas. Coloqué mi cabeza sobre su bajo vientre y comencé a darle pequeños lametones por debajo del glande, en esa zona tan rugosa. Su pinga estaba totalmente enhiesta y muy dura, bastante humedecida en la punta debido al líquido preseminal que no tardé en lamer también. Me encanta ese sabor. Más incluso que el propio semen.

Coloqué mi mano alrededor de la base del pene, apretando bien, para ver toda aquella polla en su esplendor, pero no pude aguantar demasiado esa visión, necesitaba comerme aquella polla ya, así que no tardé en darle lentos y húmedos lengüetazos, notando el sabor de su piel, desde la base hasta la punta del capullo, chupando siempre un poco la puntita en busca de más liquido preseminal. Luego pasé la lengua alrededor de la base del glande y me metí la punta en la boca, apretando todo lo que pude mis labios y haciendo fuerza para que pareciera que me lo metía en una abertura muy estrecha. Mario entonces posó su mano sobre mi nuca y suspirando me dijo: "suave, Patricia, suave, por faaaaavor"... me encanta cuando me dice eso.

Lo hice más lentamente, hasta que vi que él ya no podía más. Entonces empecé a hacerlo paulatinamente más rápido, haciéndole una paja con mi boca, un rápido mete saca. Lo hacía tan deprisa que pronto me empezó a doler el cuello. Iba a decírselo a Mario cuando me gritó que se corría... y se corrió. Si, señor. En toda mi boca. O mejor sería decir en toda mi garganta, porque noté cómo un chorro caliente y espeso de semen se me colaba por la garganta y descendía hasta mi estómago vacío (aquella mañana no había desayunado...nada mejor que semen en ayunas.

Cuando levanté la cabeza para mirarle, descubrí al hombre mayor en la orilla, justo enfrente a nosotros, con las manos unidas a la espalda y observándonos directamente. Yo le miré unos instantes y creo que me puse roja como un tomate.

"Ayyyy, hijos míos...qué envidia me dais...".

Mario y yo nos reímos con ganas.

"Lo siento, señor, pero no se la presto..."

"Lástima, hijo, lástima...mi pobre Herminia ya no está para esos trotes...

RUMBO A MIAMI

RUMBO A MIAMI

La historia que a continuación leerán, es completamente verídica, sin fantasía alguna. Todo empezó, en el aeropuerto internacional Jorge Chávez de Lima, Perú, de donde somos originarios mi mujer (31 años, 1.82mt, 90 65 90, modelo y stripper) y yo (arquitecto, 36 años, blanco, 1.91mt, pelo negro), cuando nos hallábamos en el front desk de la aerolínea que nos trasladaría a Miami Florida.

Era una noche del viernes 16 de julio del 2005,cuando llegamos al lugar ya indicado e hicimos fila para presentar la debida documentación requerida para cualquier viaje internacional, esto es: boletos, pasaporte, visas y demás.

Todo se desarrollaba con normalidad, y cuando mi mujer terminó con su gestión, se dio la vuelta y a unos 5 mts de ella, un conocido (amigo), la saludó con una leve sonrisa, acompañada de una inclinación de cabeza, a lo que ella respondió de igual manera. Mi mujer vestía (como es su costumbre), muy sexy: una micro minifalda (bien ajustada y corta), color celeste, chaqueta del mismo color, zapatos altos, de tiras y tipo punta de aguja que contribuían a resaltar su elevada estatura y tornear sus piernas. Bueno, terminamos con esos trámites, para dirigirnos a la sala de tránsito o pre embarque, a fin de abordar el vuelo que nos llevaría a la ciudad ya mencionada.

Ingresamos a la sala particular de la aerolínea y allí también se encontraba este conocido de mi mujer, quien al verlo esbozó una sonrisa y ambos intercambiaron fugaces miradas, sin decirse palabra alguna.

Inmediatamente, nos acomodamos en los sillones que hay en dichas salas de transito y mirábamos los noticieros que pasan por tv, conversando de temas intrascendentes, cuando me levanté a solicitar una taza de café y mi mujer se quedó en el lugar ya detallado, con esa mini y sentada, era el centro de atención de las miradas masculinas, pues dejaba al descubierto sus lindas piernas, esto lo noté, ya que estando en el bar, la veía a ella frente a mÍ, y también cerca mío, estaba este conocido de ella, que seguía mirándola discretamente, sin decir palabra alguna.

A ella, se le cayó la cartera y al cambiar la posición de las piernas, dejó ver el triángulo de su tanga (celeste hilo dental, se la vi cuando se la puso en casa), ella, recogió su cartera, se rió pues notó que este amigo que la observaba alcanzó a verle el triángulo que hacía su tanga. Pasaron los minutos, y por los parlantes daban la orden de abordar la nave, por lo que nos pusimos en fila india para entregar los tickets respectivos y subir al avión. Habíamos solicitado asientos en la parte de atrás, es un avión grande con una fila intermedia de unos 8 ó 9 asientos, habiendo una fila de 3 en el ala izquierda y otras 3 en la derecha, estando a pocos pasos de la cocineta del avión y del lavabo.

Nos acomodamos, ajustamos cinturones, y nos disponíamos a volar, el avión no estaba muy lleno, y yo me ubiqué en la ventana, dejándola a mi mujer en el pasillo y un asiento entre ella y yo quedó vacío. Nomás, que ella mira hacia su derecha y nuevamente se topa con su amigo o conocido, quien se ubicada en la fila de tres, pero hacia el ala derecha, en la misma dirección que la nuestra, noté como mi mujer esbozó una mínima sonrisa acompañada de un guiño de ojo.

El avión despegó, ambos nos pusimos los auriculares para escuchar la música que pasan durante el vuelo, conversábamos cosas de poca importancia, ella se había quitado su chaqueta celeste y solo quedó con su minifalda. Durante unos 40 minutos estuvimos así, y ella también de cuando en cuando miraba de reojo a su admirador, para esto, como era de noche, las luces del avión estaban apagadas y no había servicio a bordo.

So pretexto de estirar las piernas, mi mujer se levantó de su asiento y caminó unos centímetros, a estas instancias miró nuevamente a su amigo y haciendo un ademán de "sígueme" (muy discretamente), ella caminó hacia el fondo, con dirección al lavabo, abrió la puerta entró y la cerró sin seguro, acto seguido este individuo se levantó y se dirigió a ese sitio, para eso yo me puse a mil y quise curiosear (hasta donde se podía), lo que podría suceder entre ese par.

Total, es que ella ya estaba en el lavabo y su amigo entró, la puerta se cerró con seguro y cuando estuvieron solos, se saludaron y él la levantó, la sentó en el lavatorio, inmediatamente le sacó la tanga celeste, tipo hilo dental, mi mujer me comentaba que ella sonreía, abrió las piernas, él a su vez se bajó el pantalón, se sacó la verga, y la puso en la entrada de la vagina de mi bella mujer, al parecer la visión, pues esa vagina es completamente depilada y tiene un escorpión tatuado, hizo que de un solo golpe la penetrara, mientras le agarraba el culo, la empezó a bombear.

Tal era la excitación de este individuo, que la bombeó unas 5 veces y la inundó con su semen. Una vez que este individuo acabó de culearse a mi mujer, salió del lavabo, yo estaba parado cerca de la puerta, simplemente salió y mi mujer seguía dentro, a lo que aproveché para entrar, encontrándola sentada sobre el lavatorio, con las piernas abiertas con la mini levantada y llena de leche. Me vio, se rió y me hizo el ademán que la penetrara. Al principio dudaba y ella me dijo: ¿entonces a que entraste? Ven, no me dejes con las ganas. Ella me movió la correa del pantalón y me lo bajó en eso, me dijo: Dame un beso.

Le di uno de lengua, y me acerqué hacia ella, quien me agarró el pene y lo puso en su vagina, la cual estaba inundada de leche, al principio dudé en meterle mi verga, pero inmediatamente me excité, cuando la penetré, el interior de su vagina estaba resbalosa y se lo metí todo, ella se movía empezando el mete y saca, me decía: Rico, dale, hasta adentro, y así lo hice, ya que mis huevos chocaban contra su vagina, así habremos estado unos 5 minutos cuando ella me pidió que acabara, le apreté fuertemente su lindo culo y acabé. Acto seguido, me pasó una toalla mojada, para limpiarme mi semen y el de su amigo.

Ambos salimos y retornamos a nuestros asientos, cuando ella se percató: regalé mi calzón, así que sacó uno negro de su bolso, se lo puso y se durmió hasta que al amanecer llegamos a Miami. Ella muy contenta, me decía, que era una experiencia inolvidable, culear con dos hombres en un lavabo, el mismo día y casi en el mismo momento.

Cuando retirábamos nuestro equipaje, el individuo que culeó a mi mujer, se acercó -seguramente hablarle, despedirse-, y mi mujer lo ignoró por completo. Como que nunca lo hubiere conocido; le pregunté por esa actitud y me dijo: Me gustó, me culeó y asunto terminado.

La verdad: ha sido una experiencia inolvidable y agradezco tener una mujer así, completamente liberada, eso permite que exista gran confianza entre ambos.

ME DEJÓ POR NUEVAS EXPERIENCIAS

ME DEJÓ POR NUEVAS EXPERIENCIAS

Después de mucho tiempo de estar juntos, ella quiso conocer la vida a su manera, descubrí que tenía otros intereses y al final fue ella la que decidió alejarse para conocer el mundo. Al principio estaba que explotaba de ira pero después decidí que si ella quería nuevas experiencias yo se las iba a dar.

Pasado un tiempo llamé a mi antigua novia con el pretexto de recuperar nuestro viejo amor, ya sabía que todo había acabado y que ella ya tenía los ojos puestos en alguien más. Mi plan era llevarla a una discoteca nocturna a que se divirtiera, habláramos y pusiéramos todo en su sitio, todo empezó como amigos.

Empezamos a tomar y ella accedió a contarme que estaba saliendo con otro muchacho, eso me enfureció muchísimo pero no dejé que ella se diera cuenta, más bien me fortaleció para llevar a cabo mi plan de proporcionarle nuevas experiencias.

Al pasar las horas ya habíamos bebido todo tipo de licores dulces, a ella le encantan y la vuelve un poco vulnerable, yo me hacía el tonto como si nada pasara, en eso ella me dijo que tenía ganas de ir al baño a lo cual le respondí que fuera tranquilamente. Enseguida se fue y yo me paré a hablar con tres jóvenes que hacía rato que no le quitaban la vista de encima. Les propuse que cuando ella volviera se acercaran a charlar con nosotros y uno de ellos la sacara a bailar, cuando estuviesen allí, buscara la manera de pegársele, de arrecostarle el bulto y de meterle mano.

Así pasó, ella volvió con una sonrisa debido a lo mareada que estaba e inmediatamente los muchachos se acercaron, todo salió como lo planeado, ella un poco incómoda trataba de alejarlo pero era más el alcohol y la confusión que el miedo. En ese instante colocaron una canción más movida, de esas modernas donde podemos bailar todos juntos. Yo le hice seña a los otros muchachos para ir al centro de la pista y rodearla, al mismo tiempo que la tocábamos.

Ella seguía confundida pero al mismo tiempo se notaba que le excitaba, en una de esas, el más grande de los muchachos la agarró por la cintura y se pegó detrás de ella, el otro hizo lo mismo pero por delante y ella accedió. Mi plan iba perfecto, la mujer pacífica que conocía se estaba convirtiendo en una perfecta puta.

Me miró como si no entendiera que le pasaba. Yo lo único que hice fue meterme entre ellos y levantarle un poco su camisa. Ellos al ver los enormes pechos me dijeron que por qué no salíamos de ese lugar, que en la parte de atrás había un campo de beisbol que estaba solo por la noche. Yo acepté y le dije que fuéramos a tomar aire fresco.

Al llegar al sitio, ella estaba bastante mareada y "acalorada" por lo que de una vez empecé a besarla y quitarle la camisa, ella trató de negarse diciendo que ya no tenía nada conmigo, sin embargo, ya los otros muchachos estaban allí y se apresuraron a tocarla, ella se asustó pero su cuerpo no hizo ningún gesto de desaprobación, ya bastaba de juegos, ahora sí le tocaba lo bueno, de un sólo jalón le rompí su camisa y la tiré a la grama.

Él más alto inmediatamente se colocó en su cabeza y sin decir nada sacó un pene y se lo pegaba en la cara, ella seguía con miedo pero lentamente abrió su boca y empezó a darle una buena mamada, yo le bajé los pantalones y empecé a lamerle su conchita, los otros muchachos se deshicieron de sus prendas y cada uno se colocó a su lado y empezaron a tocar sus enormes senos.

Ella dio un vuelco increíble, chupaba las tres vergas mientras yo hacía lo propio abajo. Era la hora de metérselo, le di una cogida fenomenal, más por rabia que por otra cosa, después de darle por un buen rato salí de su agujero y dejé que los otros hicieran lo que quisieran.

Me fui a su boca y al ver tal situación de morbo me corrí enseguida, poco a poco los demás hicieron lo mismo, la bañamos completamente de semen, ella se retorcía de placer y yo me alegraba por haber empezado la primera parte de mi plan. Más nunca sería la misma mujer, ahora todo era diferente.

ME CEPILLÓ EL VECINITO

ME CEPILLÓ EL VECINITO

¡Hola a todos! Sé que tenéis ganas de saber qué más pasó con mi hermano y prometo que en mi próximo relato os contaré mi tercer día a solas con él pero, hoy estoy aquí para contaros otra cosa… Y es que, ¡me he echado novio!... Y esta historia, me parece que os puede resultar muy jugosa… Os cuento:

Hace un par de semanas o así, vi que alguien se mudaba a la casa de en frente; en un barrio de unifamiliares como el mío, lo de tener nuevos vecinos es todo un gran acontecimiento y crea mucha expectación, yo estaba muy intrigada porque la verdad es que estoy rodeada de gente muy mayor y me apetecía que viniera alguien joven de una bendita vez… Cuál fue mi sorpresa cuando el primer día vi a un chico que parecía más o menos de mi edad, 26 años.

La verdad es que por poco me da un infarto al verle porque me pareció un chico muy atractivo, alto, buen cuerpo, moreno, ojos azules… Me encantó. Justo le vi cuando yo iba a entrar en mi casa así que él podía estar cien por cien seguro de dónde vivía pero, yo estaba a la espera porque no sabía si era mi nuevo vecino o no… Bueno, al verme, me saludó con una sonrisa y yo hice lo mismo y me metí a casa rogando porque fuera mi vecino.

Desde ese día, me lo cruzaba siempre y aunque nunca hablábamos, siempre nos mirábamos mucho y nos sonreíamos así que empezó entre nosotros el típico juego de las miraditas… Y sí, como os podéis imaginar, ¡era mi vecino! Yo no sabía lo que iba a pasar, la cosa pintaba bien pero, nunca se sabe… Aunque, qué queréis que os diga, yo me conformaba con verle… Además, cada vez le veía más a menudo, bueno, es normal, vivíamos uno enfrente del otro y coincidíamos en todos los sitios posibles (supermercado, bar de la esquina, carnicería… Bueno, lo típico…

Llegué a la conclusión de que, como yo, él también vivía solo… Lo que me quedaba por averiguar era si tenía pareja o no… Me vino tan bien en el caso de que fuera mi vecinito, también rogué para que no tuviera novia… Lo que empezó a resultarme más extraño fue que también empezamos a coincidir en sitios menos habituales lejanos al barrio pero, bueno, yo encantada de verle… Y como siempre, un saludo, una sonrisa, miraditas… Empecé a preguntarme cuándo se presentaría, también podía hacerlo yo pero, bueno, quería ver cuánto podíamos aguantar con el jueguecito de las miradas y sin saber nada el uno del otro…

Todavía no os he contado una cosa, más o menos cuando empezó la mudanza de mi chico desconocido, empecé a trabajar en una tienda de ropa interior de mujer; un buen sitio para que trabaje una chica como yo, con lo que me gustan los conjuntitos sugerentes… ¡Podía aconsejar a quién fuera!

Bueno, lo malo o bueno era que, nos teníamos que vestir todas las dependientas de la misma forma, pantalones negros bastante ceñiditos (todo hay que decirlo) y una camiseta de manga corta y buen escote de pico que nos cambiábamos todos los días (lunes blanca, martes azulito, miércoles rosa…) Un día, por la mañana, ya quedaba poco tiempo para cerrar y además, mis compañeras (¡qué coincidencia!) me habían preguntado si me importaba que salieran un poquito antes porque tenían prisa, de modo que me tocaba cerrar a mí…

Mi sorpresa fue brutal cuando vi a mi querido vecinito entrar por la puerta, por poco me da un yuh-yuh… Mi guapo vecinito entrando en una tienda de ropa íntima de mujer de la que yo era dependienta… ¿Estaría tan roja como mi camiseta o sólo era la emoción del momento?... ¡Estaba realmente guapo!...

La curiosidad me podía, ¿qué hacía mi vecino en una tienda como ésa?... Nada más verme, vino directo a mí y me preguntó si le podía ayudar… No os podéis imaginar el morbazo que me dio que el chico en cuestión me tratara de usted… Sí, tenía morbo eso de hablar por primera vez con él en plan cliente-dependienta, mirándonos directamente a los ojos, con una sonrisa en la boca…

Pero, había un poblemilla… Si el chico estaba en esa clase de tienda era porque quería comprar esa clase de ropa a una mujer… Así que supuse que a no ser que le quisiera comprar un conjunto de sujetador y braguita a su madre o hermana (poco probable aunque no imposible), ¡debía de tener novia!... Traté de ocultar mi decepción. "Claro, para eso estoy. ¿En qué puedo ayudarle?", contesté con mi mejor sonrisa. Me dijo que quería comprar un conjuntito para una chica especial… ¡Maldición! Sí, ¡tenía novia!...

Esas palabras cayeron sobre mí como un jarro de agua fría pero, tenía que seguir disimulando… Le pregunté si tenía alguna idea de cómo lo quería… Sonrió, Lo cierto es que no… ¿Qué me aconseja?... La verdad, no me importa nada aconsejar a la gente que no tiene ni idea de qué lo que busca pero, tener que aconsejar a un chico que hacía que mi corazón se acelerara como nunca sobre un conjunto de ropa interior para su pareja…

Bueno, ¿cómo es la chica? Necesito tener una idea de cómo es para poder tener una idea de qué le podría gustar… Bueno, es una chica muy, muy sexy… Sexy? Esas palabras me mataron! (Chicos, no os podéis imaginar lo odioso que es para nosotras que habléis de otra chica que no sea nosotras describiéndola como sexy…) Sexy… Bueno, entonces supongo que le gustaran los conjuntitos atrevidos…

Estaba deseando que viniera alguna de mis compañeras a remplazarme pero, no, se estaban acercando a la puerta y me facilitaron la labor poniendo el cartelito de cerrado y cerrando la puerta… Sólo quedaban un par de chicas que echaron un vistazo por la tienda y salieron por la puerta poco después de que se fueran mis compañeras… Estaba sola ante el peligro… Sola ante mi vecino. Sola, teniendo que ayudar a mi vecino a escoger un conjunto de ropa interior para una chica especial, MUY, MUY SEXY, ¡tierra trágame!...

Le empecé a enseñar algunos conjuntos no demasiado caros pero bastante sugerentes. Él los miraba y me miraba a mí… Me dijo que no sabía qué hacer, que quería algo sugerente (algo sugerente para una chica especial, muy, muy sexy…) y me preguntó que qué era lo que más me gustaba a mí, que no me importara ir a por el conjunto más caro, si ese era mi favorito… Ahora quería comprarle mi conjunto íntimo favorito a una chica especial, muy, muy sexy… Era el colmo!

Con mi mejor sonrisa traté de pensar que sólo era un cliente más y no le importaba gastar dinero en su chica especial y sexy…Bueno, la verdad es que a mí me encanta un conjunto de encaje semitransparente de Christian Dior que me parece de lo más sexy… Ése, enséñeme ése! Aquí lo tiene, ¿qué le parece? Perfecto, es perfecto para ella! ¡Éste es el que quiero!. ¡Toma ya! Compra el conjunto más caro, más sexy, más atrevido y más sugerente de toda la tienda para tu chica especial y muy, muy sexy, quería morirme…

Perfecto, ¿qué talla le doy? Mmm, la verdad es que no sé… ¿La suya cuál es? Eso ya era lo máximo, quería comprar mi conjunto favorito a una chica especial y muy, muy sexy que usaba mi talla de sujetador… De acuerdo, talla 90, aquí lo tiene… ¿Desea braguita o prefiere tanga? Uff, no sé qué decirle… ¿Usted qué prefiere? ¿Yo? Pero qué narices importo yo si él quiere comprar un conjunto para su novia, una chica especial y muy, muy sexy! …

Con mi mejor sonrisa aunque ya un poco harta de la situación, respondí: Bueno, la verdad es que yo prefiero los tangas… Una vez que te acostumbras a ellos son mucho más cómodos y no se marcan con la ropa ajustada… Si dice que la chica en cuestión es muy sexy, seguro que ella también prefiere los tangas… Aunque, bueno, si hubiera algún problema, siempre podría venir con el ticket y cambiarlo por una braguita…

De acuerdo, me llevo el tanga… Muy bien, le daré la talla M que es la más común… ¿Y en qué color lo quiere? ¿Negro, rojo o morado? Mmm, no sé… ¿Cuál le parece más sugerente a usted? La historia ya estaba pasando de castaño oscuro pero, yo seguía aguantándome las ganas de darle un mamporro al puñetero vecinito de la preciosa sonrisa y las miraditas que quería comprar un conjunto muy atrevido para su chica… ¿Sabría su chica que a él le encantaba tontear con otra?...

Lo reconozco, estaba celosa… Me había creado falsas esperanzas con la historia de las miraditas y ahora… Bueno, cualquiera de los tres es muy sexy. El negro es el más común, el rojo es muy atrevido aunque si su chica es tan sexy como dice, seguramente estará llena de conjuntos rojos y negros… Yo me decantaría por el morado… Es muy sugerente y el color le da un toque, cómo decirlo, ¿de misterio?... El morado es el color que yo elegiría para una chica especial… Tiene razón, me llevo el morado. Muy bien, ¿se lo envuelvo para regalo? Aaah, ¿podría pedirle un favor antes de que lo envuelva? Sí, claro, si está en mis manos… Me tendió el sujetador y con una sonrisa de lo más pícara me preguntó: ¿Puede probárselo? Quiero estar seguro de que le valdrá…

Tragué saliva, le miré sin decir palabra, cogí el sujetador y me metí en el probador. Total, estaba sola con él, nadie se iba a enterar… Además, ya que me estaba tocando tanto las narices, quería que viera lo bien que me quedaba ese sujetador, a ver si le quedaba tan bien a su chica especial y muy, muy sexy (bueno, yo no es que sea creída pero, estaba tan picada que me entraban unas ganas tremendas de ver a la chica en cuestión...)

Dejé la cortina del probador un poco entreabierta y por el espejo pude ver que no me quitaba el ojo de encima, me hice la loca como si no me hubiera dado cuenta… ¿Sabría su querida chica sexy que él era un voyeur?... Me quité la camiseta roja, me quité mi sujetador, me observé en el espejo acariciándome el pecho y asegurándome de que él seguía con sus ojos puestos en mí, me puse el dichoso sujetador, abrí el probador de golpe y le pregunté: ¿Qué le parece? Él tragó saliva, aguantó un wow que estuvo a punto de dejar escapar y dijo: Sí, es perfecto, le quedará perfecto. Muy bien, esta talla entonces… Sí.

Entré en el probador, me quité el sujetador, me puse la camiseta sin ponerme el sujetador porque quería que el tío se fuera cuanto antes. Metí el maldito conjunto en la caja, quité el precio, lo envolví para regalo y lo metí en una bolsa. Aquí tiene, le meto un probador de una de nuestras colonias, es muy… sexy. Gracias, muy amable. Pagó con tarjeta y se fue. Cogí mi sujetador del probador, recogí un poco, cerré y huí a casa, deseando no encontrarme a mi vecino… Pero le vi, otra vez me saludó con su mejor sonrisa, yo le miré, le saludé secamente y entré en mi casa.

Me cambié de ropa, comí y me eché una siesta tratando de no pensar en lo que había pasado... Era viernes. Mis amigas me llamaron para salir a tomar algo pero les dije que no me apetecía, que ya saldría el sábado… Preparé un baño con sales y mucha espuma, lo necesitaba… Salí, me sequé el pelo, me puse una pinza para estar más cómoda y me puse un camisón, cortito, buen escote en pico, raso blanco, y un tanguita semitransparente de color rojo, encendí el televisor y me senté en el sofá. Me quedé medio adormecida, sonó el timbre de la puerta, me desperté…

¿Había sonado de verdad o era la tele? Volvió a sonar, no había duda, alguien estaba llamando a mi puerta. Apagué el televisor, me levanté y fui a la puerta. Miré por la mirilla… ¡Era mi vecino! ¿Qué car... hacía mi vecino llamando a mi puerta? Qué se fuera con su chica especial y ¡sexy!... Me solté el pelo y me lo acicalé un poco, abrí de golpe, ya que estábamos que me viera con mi camisoncito, a ver si yo era sexy o no... Sonrió muy pícaramente y sacó la mano de detrás de su espalda, la movió unas cuantas veces, tenía un paquete que yo conocía perfectamente, un paquete que había envuelto yo misma… Un precioso conjunto morado de tanga y sujetador de encaje de Christian Dior…

¡Había comprado el conjunto para mí! No me lo podía creer… Me quedé parada un segundo sin saber cómo reaccionar (lo reconozco, me había dejado ¡KO!) y preguntó, moviendo el dichoso regalo para que no hubiera duda de que era para mí, ¿puedo entrar? Dije que sí con la cabeza, entró, cerró la puerta y se abalanzó sobre mí, cogiéndome de la cintura y dándome un besazo en los labios que yo no quise que se acabara… Al terminar, le miré a los ojos, le cogí de la mano y le llevé directo a mi habitación, por el camino, él tiró el conjunto de Dior al sofá.

Llegamos a mi habitación, me cogió de la cintura y me lanzó a la cama, qué morbazo, nunca en mi vida había estado con un tío tan sumamente ardiente… Pura pasión, fogoso, apasionado, efusivo… Exactamente lo que yo busco… Me puso a mil sólo con eso… Se puso encima de mí y empezó a besarme por todas partes como si se le fuera la vida en ello, yo no podía estar más cachonda y él se restregaba contra mi cuerpo para hacerme sentir su polla, aunque fuera por encima de la ropa.

Bajó sus manos y sin dejar de besarme empezó a recorrer mis piernas desde las rodillas hasta los muslos subiéndome el camisón para arriba, me lo quitó en un segundo, le ayudé a quitarse la camisa, el pantalón, los zapatos… Se levantó un segundo para observarme, en sus ojos sólo había deseo… (Supongo que lo mismo que en los míos…) Empezó a lamerme las tetas, mientras con una mano comenzó a acariciar mi pubis por debajo de mi tanga, y yo como podía acariciaba su polla por debajo de su bóxer.

Volvió a besarme en los labios, mientras con las dos manos me quitaba el tanga con ímpetu y yo le quitaba los bóxer. Nos masturbamos un poco y en seguida comenzó a comerme el coño; casi no podía creérmelo, por lo general, todos los tíos con los que he estado (quitando mi hermanito, jejeje) iban a lo suyo y éste era el primero que iba directo a darme placer a mí... ¡Así se hace!... Le dije que cambiara de postura y al momento supo a lo que me refería e hicimos juntos un 69, ¡me encanta ese número!...

Después de una buena corrida, volvió a recorrer todo mi cuerpo a besos mientras nos masturbábamos con la mano, yo cerré los ojos y, al poco, él empezó a metérmela poco a poco, muy poco a poco; cada vez daba un empujoncito más pero, me encantaba que fuera tan despacio, me encantaba y a la vez me desesperaba porque estaba deseando sentirle totalmente dentro de mí... Por fin, después de unos momentos de deseo y desesperación, me la metió hasta el fondo una y otra vez, y tuve el mejor multiorgasmo de mi vida.

Después, nos besamos y acariciamos hasta que nos quedamos dormidos.

CAMINO A LA ESCUELA

CAMINO A LA ESCUELA

Mi nombre es Gabriela, soy una chica de 18 años, mido 1.70, delgada, senos medianos, nalgas paraditas, morena clara, pelo lacio hasta los hombros y negro. Siempre he sido muy caliente, vivo en la ciudad de México y debido a la ubicación de la preparatoria donde estudio debo usar diario el metro, algo que me encanta hacer.

Uno de mis más cachondos recuerdos fue de un día en que me cogieron 4 desconocidos. Ese día me dirigía a la escuela por la mañana, así que como saben, abordé el metro. Llevaba mi clásico uniforme que es una blusa blanca, falda azul rey (la cual uso arriba de las rodillas y un poco floja), calcetas blancas y suéter azul. Me subí en uno de los vagones de en medio, como sabrán, por la hora de la mañana el metro iba atascado y más que es una de las líneas más saturadas.

Al subir, enseguida me vi rodeada de varios hombres y apenas cerraron las puertas empecé a sentir manos sobre mi trasero, lejos de enojarme o incomodarme me empecé a excitar y comencé a disfrutar tratando de poner cara de disimulada. Una estación después, me acomodé la mochila sobre un solo hombro para así facilitarles sus manoseos a los hombres que tenía alrededor, aunque al hacer esto, inmediatamente un tipo que tenía detrás de mí se me repegó, volteé la cara para verlo y era un chavo como de 25 años, iba de pans y no era mal parecido, por lo cual, le brindé una pícara sonrisa que el correspondió y enseguida me volteé nuevamente y el se me repegó todavía más. Pude sentir su pene como iba creciendo y lo único que hice fue parar un poco más las nalgas y repegármele más.

Enfrente de mí tenía un señor como de unos 35 años e iba vestido de traje, el cual pareció darse cuenta de lo del chavo y de mi consentimiento, pues me dirigió una sonrisa y acomodó su brazo de manera que rozaran mis pechos, a lo cual no hice nada más que dedicarme a disfrutar. Así estuve, con el tipo detrás de mi repegándome su pene en mi trasero, el señor de enfrente rozando mis pechos con su brazo y sintiendo ricas caricias en mis nalgas hasta que llegamos a la siguiente estación.

Al volver a cerrarse las puertas quedamos todavía más pegados, mis senos prácticamente se apretaban ya con el brazo del señor y por atrás podía sentir la verga totalmente erecta del chico a través de mi falda y su pans justo en medio de mis nalgas y también sentía manos sobre estas.

Con un brazo me apoyaba en el señor de enfrente y el otro lo tenía abajo y de vez en vez rozaba la verga del chico que tenía a un costado de mi, el cual era como de unos 28 años de edad y llevaba un pantalón de mezclilla, y también notaba que una de las tantos manos que tenía en mi trasero era de este último. El chico que tenía detrás de mí, ya había pasado su brazo y me abrazaba por la cintura atrayéndome más hacia él, a lo cual yo no me resistía.

Pude sentir también como una mano se metía por debajo de mi falda y empezaba a jugar con el elástico de mi panty. Mientras yo con mi mano, ya había bajado el cierre del chico que tenía a un costado y la metía por dentro del pantalón y jugaba con su verga y luego la sacaba para acariciar la verga del señor que tenía enfrente de mí también por dentro del cierre de su pantalón, la del chico se sentía gorda y de un tamaño normal, mientras la del señor, era gorda también, pero se sentía muy grande. Los 2 ya la tenían totalmente dura, como se me antojaba tener un pene adentro de mi vagina, la cual ya estaba completamente húmeda, así como también se me antojaba tener una verga en mi boca.

En eso, sentí como la mano que tenía por dentro de la falda, dio un fuerte tirón lastimándome un poco y arrancándome la panty. No sé si era el mismo chico que tenía por atrás o alguien más, solo sentí que el chavo que estaba detrás de mí me levantó la falda y me volvió a repegar su verga que ya la traía por afuera del pans justo en medio de mis nalgas.

Me excité tanto que al señor que tenía enfrente de mí le saqué la verga del pantalón, este aprovechó y me subió la falda por delante, inmediatamente abrí mis piernas y dirigí su verga a la entrada de mi vagina que ya estaba muy mojada, el señor al sentir mi humedad enseguida empujó y me metió su rico pene (es la ventaja de ser alta, no hubo problemas para ser penetrada).

Acto seguido, sentí como el chico que tenía por detrás con una mano separaba mis nalgas y con la otra acomodaba su verga en la entrada de mi culito que aún era virgen, sentí muchos nervios, pero también me excité mucho más de lo que ya estaba. Empezó a empujar con fuerza y sentí un gran dolor cuando me empezó a meter la cabeza de su verga en mi ano, por lo cual apoyé mi cabeza en el hombro del señor que me estaba cogiendo por la vagina, me dijo al oído que me relajara y que iba a ver como pronto empezaba a gozar.

De repente el chico dio un fuerte empujón y me penetró por completo el culo, con trabajo ahogué un grito de dolor y los 3 nos quedamos unos segundos quietos. Una vez que mi culo se acostumbró a esa rica verga yo empecé a mover mis caderas lentamente, a lo cual los 2 me siguieron y empezaron un lento, pero rico mete-saca, uno por la vagina y otro por el ano.

Que rico sentía, además estaba el morbo de estar siendo cogida por 2 desconocidos en un lugar público lleno de gente. Que puta me sentía y que rico era tener 2 vergas dentro de mí, además de que nuevamente le acariciaba la verga al chico que tenía a un costado de mí, el cual ya la tenía por fuera del pantalón también, corrijo, no se la acariciaba, lo estaba masturbando.

Yo ahogaba mis gemidos, en eso, el chico que al que estaba masturbando, se me acercó y me dio un largo beso, así como si fuéramos un par de enamorados, aceleré el ritmo de la chaqueta que le hacía y empecé a sentir como me salpicaba la pierna con su leche, también al momento, el chico que me cogía por el culo empezó a cogerme más rápido, haciendo que también el señor me penetrara más hondo la vagina, y sentí como el culo se me llenaba con la leche del chico. En un momento, sentí como su verga perdía tamaño y su dureza e iba saliendo sola de mi culo al momento que su semen se me escurría del culo y resbalaba por mis piernas.

Mientras, al chico de al lado, le seguía acariciando su ya flácida verga y con la mano la limpiaba y a su vez, esta la limpiaba con mi falda, y al mismo tiempo, el señor empezó a acelerar un poco su mete-saca de mi vagina y también me empezó a llenar de leche, al momento que me besaba nuevamente con el chico que tenía a un lado, el cual ya se había guardado la verga. Cuando el señor retiró su verga ya flácida de mi vagina, también sentí como se me escurría su leche.

Al momento guardó su verga dentro del pantalón y yo traté de acomodarme la falda, enseguida llegamos a una estación más donde me di cuenta que ya me había pasado por 2 estaciones, y como ahí bajamos los 4, también me di cuenta que el señor y el chico que me cogieron también se habían pasado, pues corrieron para cambiar de dirección. Yo me dirigí a hacer lo mismo, pero caminando más lentamente, a lo cual, el chico al que me había masturbado solamente, se me acercó y me dijo que si quería ir a lavarme, que él iba a visitar a su primo que vivía a 2 cuadras saliendo del metro y que no había problema, que él vivía solo, yo seguía súper excitada así que acepté.

Ese día ya ni fui a la escuela y hasta llegué más tarde de lo habitual a mi casa, así que como se imaginarán entre el chico y su primo se la pasaron cogiéndome todo el día como a una puta y bastante rico, se las mamé, me la metieron por todos lados, en fin, fui su complaciente puta e hicieron conmigo lo que quisieron, pero esa es otra historia

EL CONCIERTO

EL CONCIERTO

Casi por casualidad, mi novio y yo habíamos acudido a un concierto de rock, nos habían regalado las entradas a través de un amigo. El caso es que allí nos presentamos los dos sin ser muy seguidores de ese tipo de música. El concierto se celebraba en un pabellón de baloncesto, no muy grande por cierto, pero nos quedamos muy sorprendidos cuando al llegar a las puertas había una fila enorme de gente esperando para entrar, desde luego había más expectación de la cabría esperar.

Tanto Cesar (mi novio) como yo, no habíamos acertado en los pronósticos del tipo de música y mucho menos con el tipo de gente que allí se congregaba, casi todos chicos más jóvenes que nosotros y muy distintos a nosotros en todos los sentidos, amantes de las motos, el rock, y seguro que bastante más violentos de lo que podíamos imaginar.

Nada más llegar a la cola uno de ellos hizo un comentario sobre mí

- ¿Mira que rubita? está buena ¿eh? Me agarré fuertemente del brazo de Cesar, sabía que se podía irritar por eso, pero muchas veces he intentado convencerle de que no se metiera en un lío por culpa de un simple comentario sobre mí, pero lejos de hacerme caso, se enfrentó a aquel chico que no debía tener más de 19 años.

- ¿qué te pasa a ti gilipollas? -le dijo en tono amenazante muy propio de su chulería.

El chaval y los que estaban alrededor se rieron. Parecía inevitable que aquello acabase en bronca y volviendo a tomar a Cesar por el brazo tiré de él hacia dentro del pabellón intentando poner fin a lo que se avecinaba. Aún podían oírse las risas de aquellos chavales cuando desaparecíamos entre la gente, afortunadamente no pasó nada más. Yo le dije a Cesar que no hiciera tonterías, que sabía lo hombre que era y que no tenía que demostrármelo, que enfrentarse a esa gente traería problemas para él y nada más, así que sería mejor divertirnos y disfrutar del concierto.

Al final pudimos entrar en el abarrotado pabellón en el que no cabía ni un alma mas, estábamos tan apretados que podía olerse la humanidad y el calor se cortaba con cuchillo.

Desde luego no encajábamos para nada en ese tumulto y yo ni siquiera iba vestida acorde a las circunstancias ya que llevaba un vestido blanco corto en vez de haberme puesto unos vaqueros mucho más apropiados para ese tipo de eventos.

Total que el concierto comenzó entre ensordecedores gritos del líder del primer grupo que saltó al escenario para goce de todos los jóvenes que allí se congregaban y que vitoreaban y saltaban al ritmo de la batería.

No paraba de entrar más y más gente en aquel abarrotado local y cada vez estábamos más apretujados, podía notar como a mis espaldas alguno se apretaba a mí más de la cuenta aprovechando la situación, pero lejos de decirle nada a Cesar intenté concentrarme en el concierto y disfrutar dentro de lo posible.

El calor era sofocante y apenas se podía respirar entre el gentío. Para colmo los chavales que estaban detrás de nosotros se quitaron las camisas y cuando volví mi cabeza estaba rodeada de torsos desnudos y sudorosos. El grupo, formado por seis o siete chicos me miraba y se reían por mi cara de susto. El más cercano a mi me sonrió y me ofreció dar un trago a su botella de cerveza que con una forzada sonrisa rechacé. Cesar estaba a mi lado y no me soltaba la mano pero era ajeno a lo que pasaba a mí alrededor.

Cada vez me adaptaba mejor a la ensordecedora música cuando uno de los chicos del grupo me dijo al oído: - Oye tienes un polvazo...

Yo me hice la desentendida, no quería problemas, sabía lo celoso que se pondría Cesar y no le contesté. Pero él insistió: - Digo que estás muy buena... Volví a hacerme la sorda y dejar pasar aquellos comentarios como si no fueran conmigo. Pero como aquel chico no tenía bastante, colocó una de sus manos en mi culo y empezó a sobármelo descaradamente, di un bote y Cesar me preguntó: - ¿Qué pasa? - Nada, nada.

En buena hora nos metimos en aquel lugar, pero ¿cómo no nos habíamos marchado cuando llegamos a la puerta? La mano del chaval volvió al ataque, me puse de costado y le dije con cara seria que se parase si no quería problemas.... Aquello pareció divertirle aún más y se lo comentaba a sus amigos que reían a carcajadas... Volvió a comentarme al oído:

- Te voy a follar bonita, te la voy a meter hasta el fondo.

Me volví, puse mi cara lo más seria que pude y le contesté: - Párate ya, si no quieres que se lo diga a mi novio... ¿vale? A todo esto Cesar seguía de mi mano pero sin percatarse de nada, seguía mirando tranquilamente el concierto.

- Díselo a tu novio, así aprenderá como se folla a una rubia como tú. - insistió mi acosador. Volví mi mirada hacia delante, más asustada que otra cosa, ya que imaginaba que como Cesar se diera cuenta de todo, aquello podía terminar en algo muy desagradable para nosotros, pues los chicos eran seis o siete...

- Oye ¿el culito lo tienes virgen? Otra vez hice oídos sordos... - Me gustaría metértela por ese culito y que vieras como entra una polla de verdad...

Sus palabras cada vez más fuertes estaban empezando a ponerme cachonda de verdad, yo quería concentrarme en el concierto y olvidarme todo, pero el chico continuaba una y otra vez, para colmo su mano volvía a sobarme el culo pero esta vez apretujando mis posaderas con toda la cara del mundo, le daba igual todo, seguramente de lo medio borracho que andaba ya. Yo no entendía muy bien que pasaba dentro de mi cuerpo, pero lejos de rechazar a aquel extraño, sentía cierta sensación de gusto por sus palabras, por su atrevimiento, por sus caricias.

- Muñeca, debes tener el coño bien mojadito ¿a qué sí? Cesar me miraba de vez en cuando y me sonreía, ajeno totalmente a la situación, ¡si tú supieras! - pensaba yo.

El chico se apretujó contra mi cuerpo y podía notar su abultado paquete contra mi culo, sus manos fueron subiendo de mi culo por mi cintura para llegar a mis pechos que comenzó a acariciar por los costados, para luego tocarme las tetas a placer, primero suavemente y luego con más fuerza hasta pellizcarme los pezones por encima de la tela del vestido. Como yo no llevaba sujetador el contacto de sus manos contra mis tetas era delicioso para él y también, aunque me pesara, era delicioso para mí.

Intenté por todos los medios separarme de él: - Párate ya, cabrón.. - le corté quitándole las manos de encima bruscamente. Entre todo el lío Cesar al fin se dio cuenta que algo sucedía: - ¿Qué pasa? - No, nada, que me han empujado... - contesté quitando importancia al asunto para evitar males mayores.

Cesar se volvió hacia los chicos: - Oye tener cuidado, no molestéis ¿eh? El chico que estaba detrás de mi se envalentonó y también se encaró con mi novio.

- ¿Que dices mamón de mierda? ¿quieres ver cómo te pego dos hostias? Agarré fuertemente la mano de Cesar, porque sabía que iba a empezar un follón que se iba a descontrolar. * A ver, venga, empieza ¿a qué esperas? - se ponía todo gallito Cesar. - Déjalo cariño, por favor... solo me han empujado, sigamos viendo el concierto, no les hagas caso, por favor no te metas en líos. - me interpuse entre él y los chicos porque sabía que saldría mal parado, si es que siempre se lo digo que tiene la boca muy grande y luego no es consciente del peligro que corre.

Las aguas se calmaron, al menos momentáneamente, ya que el tipo volvió al ataque volviendo a susurrarme cosas al oído.

- Lo que le pasa a tu novio es que no se le empina, por eso te tiene desatendida, lo que tú necesitas es un buen rabo.... tenías que ver que pedazo de polla tengo yo para darte...

Yo tragaba saliva y esta vez ya no me volví para evitar que la cosa acabase en pelea. Yo ya no sabía qué hacer, si se lo decía a Cesar se podía armar un buen follón, si me callaba estaba a expensas de lo que me hiciera a aquel tipo... Era mejor no hacerles caso, así depondrían su actitud, pero... ¡qué equivocada estaba! Otra vez mis tetas fueron rodeadas por sus potentes brazos, mientras seguía susurrándome al oído.

- Veras que polvo te voy a echar, vas a ver las estrellas, bomboncito...

Me volví hacia Cesar y le pedí que nos fuéramos de allí.

* Ahora no cariño - me contestó - va a salir un grupo muy bueno y cuando acabe nos vamos ¿vale? Estaba metida en un buen lío del que seguro no podría salir bien parada, hice de nuevo oídos sordos a todo lo que me decía aquel chico pero él insistía una y otra vez.

- Me gustas mucho rubita, tengo el rabo como una piedra, veras que polvo te voy a echar... Entre sus frases y sus sobeteos a mis tetas, que cuando me las acarician como él lo estaba haciendo, toco fondo, ya no podía evitar sentirme cachonda y como mis pezones se ponían cada vez más duros.

- Vaya tetas que tienes nena, casi no me caben en la mano, duras, redondas, como a mí me gustan...mmmmmmmm, vaya pezones más duros...

Cerré los ojos, pues el gusto me iba en aumento, los latidos de mi corazón se aceleraban y mi chochito empezaba a humedecerse, no podía evitarlo, quería que todo aquello acabase pero por otro lado deseaba que no tuviera fin.

Tan abarrotado estaba aquel pabellón, que aunque Cesar mirase de vez en cuando, estábamos muy pegados y no podía ver nada de lo que sucedía. De vez en cuando yo le apretaba la mano ya que no podía tenerme casi en pie debido a las caricias que me estaba proporcionando aquel extraño. Las manos de aquel tipo volvieron a mi culo y siguieron con su labor de sobar y sobar sin cortarse un pelo, pero más allá llegó su atrevimiento cuando una de sus manos se introdujo por debajo de mi vestido y comenzó a acariciar la parte interna de mis muslos. Se me escapó un suspiro...

- Mmmmm, que muslos tienes, suaves, como terciopelo.... veras que bien lo vamos a pasar... - volvió a susurrarme el muchacho. De pronto noté como hurgaba en mis braguitas, desde luego que se proponía quitármelas el muy cabrón, yo intentaba moverme para separarme de él, pero lo hacía con movimientos no muy descarados para que Cesar no se percatara de nada, si en algún momento les pillaba, la cosa acabaría en pelea.

- Déjame quedarme con tus bragas bonita, al menos tendré un recuerdo tuyo ¿no? - me decía el tipo mientras seguía intentando bajármelas.

Yo me resistía y me sostenía mis braguitas por encima del vestido con la mano que tenía libre, pues la otra estaba de la mano de mi chico.

- Para ya, por favor... - suplicaba yo y poniéndole cara de pena.

El tío seguía en su intento cada vez con más voluntad, metió sus dedos en mis caderas bajo mi vestido y tiraba de mis bragas hacia abajo mientras todos sus amigos parecían divertirse y se reman sin parar. La situación les debía parecer muy cómica, pero yo estaba asustada, aunque al mismo tiempo esa situación me provocaba un gusto tremendo, me odiaba a mi misma porque el placer me invadiese, pero era inevitable, ¡estaba atrapada!

En el tira y afloja de bajarme las bragas, el tío lo hizo por última vez de un tirón que en el forcejeo llegó a rasgar parte de la tela de la prenda, eso pareció gustarle, así que en vista de que bajarlas le resultaba difícil, lo que intentaba ahora era arrancármelas, tiraba una y otra vez hacia él y mis braguitas iban rajándose cada vez más, las costuras iban cediendo y las braguitas se pegaban a mi piel, al mismo tiempo la tela se metía en mi coñito y eso me proporcionaba más gusto todavía, siguió tirando y tirando, hasta que las rasgó por completo llegando a hacerme daño, quedando prácticamente en una tira pegada a uno de mis muslos, pero el chico dio un último tirón y al fin me las arrancó de cuajo, haciéndome tambalear hasta llegar a empujar al que tenía delante.

Cesar volvió a percatarse de algo, pero no entendía muy bien de que iba todo aquello: - ¿Qué te pasa? - volvió a preguntarme...

- Nada, nada, que he tropezado.- contesté azarosamente.

Aquel tipo había conseguido arrancarme las bragas y ahora se las iban pasando entre todos y olisqueándolas como gatos en celo. Yo sentía como el aire fresquito se colaba por debajo de mi vestido, que era la única prenda que llevaba sobre mi piel. De nuevo aquel muchacho introdujo sus manos bajo mi vestido subiendo por la parte exterior de mis muslos.

- Mmmmmm, qué caderitas, que culo tan suave.... Yo cerraba los ojos y aquella sensación me tenía confundida, parecía todo un sueño, pero era real, demasiado real como para poderlo evitar.

* Cesar, por favor, vámonos - le supliqué de nuevo a mi novio. * Espera un poco, media hora y nos vamos ¿vale? * Es que tengo mucho calor.... No me hacía caso, estaba destinada a caer en las manos de aquellos desconocidos sin desearlo ¿o realmente lo deseaba? - ¿Tienes calor preciosa? - me decía el tío - Yo voy a apagar ese fuego, veras.

Esta vez sus manos se metieron por la cara interna de mis muslos y comenzó a subir su mano, notaba su calor y su sudorosa mano ascendiendo centímetro a centímetro en mi piel. De pronto noté como uno de sus dedos llegó a mi sexo.

Se detuvo, acarició mis ingles lentamente, hasta que su dedo acarició mi húmeda rajita pudiendo captar mi calor. Volvió a mi oído y me dio un pequeño mordisco en el lóbulo de la oreja mientras me susurraba: - Vaya... estás caliente, bien caliente y mojada, veras que bien te entra mi dedo. Se volvió a sus amigos: - Esta zorrita esta que se funde.

Su dedo siguió jugando con mis ingles, con mis pelitos y de pronto se introdujo en mi vagina sin apenas dificultad, debía ser su dedo corazón, muy largo por cierto.

Fue inevitable que yo soltara un nuevo suspiro y un gemido casi inaudible. El vestido se me pegaba por el sudor y con su mano libre seguía palpando mi culo, mi cintura y a continuación volver a restregar sus dedazos entre mis tetas. Yo miraba de reojo a Cesar pero no se daba cuenta de nada, pobrecillo... me estaban metiendo mano de lo lindo y él mirando al tendido como si nada. El habilidoso dedo de aquel desconocido se introducía una y otra vez en mi coñito, proporcionándome un gusto tremendo.

- Vaya coñito tan estrecho, que rico, que rico... -me repetía una y otra vez al oído.

El tío dejó de tocarme de repente, por un momento creía que todo había terminado, pero no era así, estaba hablando con sus amigos y preparando alguna otra estratagema. Efectivamente, hizo colocar a sus amigos tapando a Cesar para asegurarse de que no veía nada, además como la gente bailaba y saltaba, tropezábamos una y otra vez y aquello parecía formar parte del tumulto de gente.

El chaval volvió al ataque pero esta vez no era su mano la que estaba entre mis muslos, era su aliento el que notaba en mi culo, al principio cerré las piernas, pensaba que aquello había ido demasiado lejos y quería detenerlo, al menos en parte, ya que cuando su lengua rozó mis glúteos creí morirme, pero más aún cuando con sus manos separaba mi culo y esa misma lengua exploraba mi agujerito posterior, entonces si que había perdido totalmente los papeles, estaba totalmente entregada.

En un abrir y cerrar de ojos aquel chico estaba bajo mis piernas chupándome lo más intimo de mi cuerpo, iba del culo a mi coño una y otra vez, cuando su lengua rozó mi clítoris, un pequeño grito se escapó de mi garganta, afortunadamente parecía sordo, pues en el griterío de la gente apenas nadie lo oyó y mucho menos Cesar que seguía agarrado de mi mano y moviéndose al ritmo de la música.

Otra vez aquella maravillosa lengua exploraba mi conejito, instintivamente yo abría más mis piernas y la desconocida lengua continuaba jugando con mi clítoris hasta que inevitablemente me vino un orgasmo intenso y maravilloso. Tuve que apoyarme en el de delante que tampoco se enteraba de nada.

El tipo salió de debajo de mi falda y volvió a chuparme en la oreja al tiempo que me decía.

- Mmmmm, que coño más delicioso tienes.... ¿Qué tal ? Lo has pasado genial ¿no?, ahora veras que tengo una polla como una piedra, no como la de tu novio.

Levantó la parte de atrás de mi vestido y noté como algo duro y húmedo se metía entre mis muslos, sin duda que el aparato era descomunal. Bajé mi mano libre y le agarré de la punta con mis dedos, comencé a jugar con esa maravilla de polla y la restregaba una y otra vez contra mi sexo. Nuestros jugos se mezclaban y él no dejaba de chuparme y morderme en el cuello. ¿Qué me estaba pasando? ¿Por qué había llegado hasta allí..? No podía parar, estaba como una moto.

Estaba cachondísima y deseosa de que aquel potente miembro se introdujera dentro de mí, comencé a masturbarle con mi mano por debajo de mis piernas, notaba como su capullo sobresalía de mis dedos, él hacía movimientos hacia atrás y hacia delante para favorecer la maniobra. Yo no aguantaba más y él parecía que tampoco.

- Quiero metértela, quiero follarte, vas a ver como entra un hierro candente en ese agujerito.

La posición casi no lo permitía, ya que los dos estábamos de pie y yo tampoco podía inclinarme mucho hacia delante pues ni había espacio y podía resultar sospechoso para Cesar, en cambio deseaba con todas mis fuerzas que me follaran, lo necesitaba.

Seguimos jugando, yo con mis dedos acariciaba su glande y los pliegues de la piel de su impresionante polla, él me mordía en el cuello y apretaba su pelvis contra mi culo, el contacto de su piel contra la mía era impresionante. Nuestras respiraciones iban en aumento y nuestro gusto también.

El tío volvió a susurrarme.

- Te la tengo que meter, te tengo que follar, aunque sea lo último que haga en mi vida... Eso me encendía aún más y se me ocurrió la brillante idea de decirle a Cesar:

- Cariño, tengo que ir al lavabo, no me aguanto... - ¿Ahora?, pero si no vas a poder llegar, esto está a tope - me contestó. - Es que no me aguanto... - Vale, te acompaño. - No, no, ya voy yo sola, sigue viendo el concierto, así iré corriendo, no te preocupes. - ¿Sola? - Si, si, no te preocupes.

Así fue como me pude librar por un momento de él, estaba fuera de mis cabales, me estaba comportando como una chiquilla pero no me importaba nada ni nadie, quería sentir aquella polla dentro de mí, así que me di la vuelta, tomé de la mano a aquel tío que me había puesto tan caliente y salimos corriendo entre el gentío hacia los baños. Sus amigos nos acompañaron, pues no querían perdérselo.

Nos costó lo suyo abrirnos camino entre tanta gente, pero al fin lo conseguimos, yo estaba como una moto y no me importaban nada los golpes y roces que nos dábamos al pasar entre tanta gente. Al fin llegamos a los servicios, los de las chicas estaban completos y había fila, entramos en el servicio de los hombres y tan solo había dos chicos. Mi acompañante les dijo algo que les hizo salir de allí sin rechistar, y sus amigos hicieron guardia en la puerta para que nadie nos molestase.

Allí mismo en el centro de aquel maloliente lugar comenzó a meterme mano por todos lados, esta vez sin ningún impedimento y yo naturalmente me dejé hacer. Nos besamos como dos condenados, jugando con nuestras bocas y nuestras lenguas, su mano se metía bajo mi vestido y acariciaba los pelitos de mi pubis, luego su dedo jugaba con mis labios vaginales...

- Fóllame, fóllame. - le rogué.

Abrimos la puerta de uno de los urinarios y a pesar de estar mugriento no me importó lo más mínimo, estaba tan deseosa de ser poseída por aquel extraño que no me importaba nada. El tío se bajó los pantalones hasta los tobillos quedando desnudo frente a mí, me encantó ver su torso desnudo y sudoroso, su polla completamente en erección y una cara de vicio fuera de lo normal. Empezó a desabotonarme el vestido, lo hacía con tanta rudeza que me arrancó dos botones, tuve que terminar yo de quitármelo para evitar salir medio desnuda de allí. Lentamente me solté todos los botones de mi pequeño vestido hasta quedarme completamente desnuda frente a aquel desconocido y sus cinco amigos que estaban a las puertas de ese pequeño recinto para no perderse detalle.

- Ostras tía, que buena estás que pedazo de cuerpo... - repetían todos.

El tipo se quedó mirándome de arriba abajo, admirando mi desnudez. Su polla apuntaba al techo y yo la deseaba tener dentro de mi cuanto antes. Le entregué el vestido a uno de sus amigos y me agaché frente a su polla, comencé a jugar con ella, la tomé por su base con mi mano y con mi lengua subía y bajaba por su parte externa, él cerraba los ojos y yo le sonreía....

- Como me pones pedazo de puta.... Sus palabras podían sonar de lo más groseras en otro momento, pero a mí me encantaba oírlas, realmente me sentía como una puta y en ese momento lo era.

Seguí jugando una y otra vez con su erguida polla hasta que me suplicó que me la metiera en la boca, no le hice sufrir mucho más y empecé a hacerle una mamada monumental, aquel enorme instrumento desaparecía dentro de mi boca hasta llegar a mi garganta y mi cabeza subía y bajaba una y otra vez...., de vez en cuando me la sacaba de la boca para observarle y dedicarle una maliciosa sonrisa.

- Sigue zorra, sigue... que te gusta comértela... qué bien lo haces...

Seguí un buen rato dale que te pego comiéndome aquel enorme falo, recreándome con él, hasta que el tío se sentó sobre la taza del water y me dijo: - Ahora súbete aquí muñeca que vas a ver lo que es tener una polla bien adentro.

Obedecí como una niña buena, me incorporé, me di la vuelta dándole la espalda y abriendo mis piernas todo lo que pude al tiempo que me agarraba a las paredes de ese habitáculo, me sentí sobre aquel excitado muchacho, agarré la punta de su miembro con mis dedos y lo orienté hacia mi coñito, primero lo pasé de arriba abajo por mis labios vaginales y mi cuerpo se estremecía por esa sensación de gusto que no podía detener, de un golpe me senté sobre él sintiendo como se metía centímetro a centímetro dentro de mi. El gusto era increíble...

- Ahhhhh, que gusto..... - gemía yo. Empecé a cabalgar sobre aquel poderoso miembro viéndolo desaparecer dentro de mi chochito, parecía increíble que aquello entrase con tanta facilidad, pero yo estaba tan cachonda y tan mojada que me entraba de todo.... El chico me apretujaba las tetas mientras su pelvis se movía hacia atrás para luego apretar e intentar atravesarme con su caliente daga. Nuestros cuerpos sudaban, nuestras lenguas se enredaban y nuestros cuerpos se fundían en un magnifico polvo.

- Toma, toma, toma... - repetía una y otra vez mientras me penetraba.

Los músculos de mi vagina se apretaban contra su poderoso miembro y mis manos se aferraban a las paredes, sus amigos nos jaleaban sin parar y se masturbaban delante de mí, la vista era espectacular, ver a cinco tíos delante haciéndose una paja era maravilloso.

El tío me seguía follando con gran maestría, todo su cuerpo se arqueaba, se echaba hacia atrás para volver a clavármela bruscamente...

- Si, si, fóllame, fóllame... -gritaba yo.

El espectáculo debía ser increíble y los chicos no se limitaban únicamente a masturbarse, pues comenzaron a acariciar mis muslos, mis tetas, mi coño... Yo cerraba los ojos e intentaba sentir todas esas caricias que me maravillaban. No pude aguantar más y dando fuertes resoplidos tuve un orgasmo en medio de jadeos y gemidos.

En pocos segundos estaba rodeada por los seis chicos, uno me estaba follando y de qué manera, otro me chupaba las tetas, otro los muslos, alguno hasta mis pies... qué gozada, que maravilla...

- Uff, ufff... Guaauuuu... - resoplaba el que tenía debajo y que me estaba penetrando hasta las entrañas.

El muchacho seguía en su empeño de destrozarme y vaya si lo hacía bien, sus músculos se tensaban y sus dientes mordían mi cuello, yo miraba hacia abajo para ver desaparecer su preciosa polla dentro de mi coñito insaciable.

De pronto frenó en seco, dio una última embestida dentro de mí y se corrió abundantemente dentro de mí mientras repetía una y otra vez:

- Que polvo, que polvo, que bien follas.

Giré mi cabeza y seguí besándole mientras él permanecía inmóvil y sintiendo los últimos coletazos de una larga corrida dentro de mi coño. Yo no quería que acabase tan pronto, necesitaba más y más y más, estaba tan caliente que no tenía suficiente con ese polvo. El tipo me agarró por las axilas y nos separamos al tiempo que les decía a sus amigos:

- Joder como folla esta tía, ir pasando por taquilla que os va a destrozar...

Ni cortos ni perezosos fueron sentándose uno por uno sobre la taza del wáter y yo sobre cada uno de ellos para sentir sus grandiosas y juguetonas pollas juveniles.

El primero, el segundo, el tercero, el cuarto y el quinto fueron pasando por la piedra y con cada uno de ellos yo gozaba más y más, me hicieron correrme varias veces, en unos polvos de los más salvajes. Mientras uno me follaba los otros me acariciaban, me mordían, me besaban, me chupaban por todos lados... Mi primer acosador y líder del grupo jaleaba a sus amigos:

- Follarla bien, darle caña, que está necesitada.

Ellos se animaban más y más y al mismo tiempo yo estaba en la gloria, nunca me habían hecho gozar de esa manera.

- No pares, no pares, que esa puta no tiene bastante... - repetía el líder al amigo que yo tenía debajo.

Así terminaron todos bastante agotados, incluida yo, porque a pesar de tener todos los músculos agarrotados y mi sexo más que irritado, quería más y más, follar a lo salvaje como nunca había hecho. En vista de que mis pensamientos parecían ser leídos por mi primer amante, alcanzó a decirme:

- Veras bonita, ahora te voy a meter este pollón por el culo y vas a ver las estrellas.

Me asusté, francamente, ya que apenas lo había intentado una vez con mi novio y no fue muy gratificante, pero por otro lado quería pasar por ese nuevo reto y ser sodomizada era lo que más deseaba en ese momento, pobre de mí, me había convertido en una muñeca, en un títere de todos aquellos chavales.

Me hizo tumbarme boca abajo sobre la taza del wáter y apoyar mis manos contra la pared, escupió sobre sus dedos y me restregó la saliva por mi estrecho culito, primero un dedo, luego dos y hasta tres, lo que hizo que mi agujerito se dilatara rápidamente. A continuación colocó su glande entre mis posaderas y empezó a forzar la entrada suavemente, hasta que la cabeza de su enorme miembro entró por completo. Yo chillaba, el dolor era punzante, pero poco a poco mi esfínter se iba relajando, para convertir ese dolor en un gusto que iba en aumento.

Él continuó metiendo solo la punta mientras me agarraba por las caderas. Después seguía apretando para que centímetro a centímetro se fuera colando. Mis gritos debían ser ensordecedores, aunque dudo que nadie, aparte de los que estábamos allí, pudiera oírlo pues la música del concierto tapaba cualquier otro ruido.

- Bien bonita, ahora vas a ver cómo te entra toda en ese precioso culo.... - me dijo.

Me agarró fuertemente del pelo, tiró hacia él y de un golpe me acabó de meter todo su aparato en mi dolorido culito. Creo que perdí la noción del tiempo, no sé si incluso llegué a perder el conocimiento, pero de pronto todos mis dolores y escozores desaparecieron para experimentar un gusto que desconocía. Mi espalda se arqueaba y mis caderas se movían al compás para recibir esa daga detrás de mí. De verdad que estaba viendo las estrellas y yo le repetía:

- Sigue cabrón, sigue... párteme el culo.

Él seguía mis instrucciones y no dejaba de bombear mientras tiraba de mi pelo. Mi vello se ponía de punta y un escalofrío recorría todo mi cuerpo, llegué a no sentir mis dedos, mi cara ardía, era una sensación extraña, pero notaba como se acercaba un orgasmo diferente, empecé a gemir fuertemente, cada vez más fuerte, hasta llegar a gritar, a decir cosas sin sentido, a insultar a todos los que me rodeaban y ese orgasmo me invadió desde la cabeza a los pies... fue increíble.

El tipo se corrió dentro de mí casi al mismo tiempo que yo, hasta que sus piernas no le sostuvieron y cayó sobre mi sudorosa espalda.

Sus amigos para no ser menos quisieron probar de aquel manjar y uno por uno me terminaron de destrozar el culo con sus largas, cortas, gruesas y estrechas pollas.

Me dejaron tirada allí en medio de aquel maloliente lugar, sin ni siquiera despedirse de mí, tan solo riéndose y jactándose de haberse tirado a una tía con toda la facilidad del mundo.

Mi cabeza daba vueltas, me sentía muy mal, sudorosa, sucia por dentro y por fuera, completamente desnuda sobre aquel asqueroso wáter después de haber sido follada y sodomizada con ganas por seis chavales, sin haberlo buscado, sin ser premeditado, pero comprendí que había caído en la trampa del placer, sin apenas darme cuenta y por una parte sentía remordimientos, pero por otra recordaba el gusto que había soportado y había merecido la pena, al menos como una experiencia que no voy a olvidar y creo que nunca más podré repetir.

Me puse mi vestido sobre mi desnudo y sucio cuerpo y cuando volví en busca de Cesar, éste ya no estaba, supongo que después de haber tardado más de una hora, estuvo buscándome por los servicios de chicas, pero entre el gentío no podíamos encontrarnos ni yo a él ni él a mí.

Salí a la calle y fui andando con la vista ida, perdida, desorientada, era como si hubiera vivido un terremoto. Hasta que no llegué a casa y me metí en la bañera no me di cuenta de lo que había sucedido realmente.